sábado, 8 de mayo de 2010

Fogwill / Tienes un e-mail



Rodolfo Enrique Fogwill (1)



Nació en Buenos Aires en 1941.
Es sociólogo. Fue profesor titular de la Universidad de Buenos Aires, editor de una legendaria colección de libros de poesía, ensayista y columnista especializado en temas de comunicación, literatura y política cultural. El cuento Muchacha punk, que recibiera el primer premio en un importante certamen literario en 1980, lo hizo abandonar su carrera empresaria y comenzar, según sus palabras, "una trama de malentendidos y desgracias" que lo llevaron a su actual "oficio", el de escritor.


Se puede decir una mentira, pero no se puede hacer una mentira. (Juan D. Perón)


Las chicas de Letras se masturban así.

¡Lloren, chicas, lloren!

En medio del calor idiotizante de Buenos Aires, rodeada de velas blancas que reclaman que se sequen de una vez y para siempre todas las vaginas, y baladas de amor, locura y muerte que sueñan con dispositivos de vigilancia y control —a la usanza de los viejos buenos tiempos— que garanticen el orden y seguridad de un mundo feliz, ahí, justo ahí, lo imprevisible de un intercambio de mails me devolvió la alegría y humedad que brota de ese punto nodal donde el vacío pone todas las fuerzas opuestas en tensión.

Me explico. Hace tiempo que estaba caliente por leer la última novela de Fogwill, Urbana. La novela la publicó Mondadori hace ya unos años en España y nunca llego acá. Imagino que por razones razonables, es decir, por variables de estricta lógica de mercado, que es la lógica que le permite a los canallas hacer guerras, hundir países enteros en la miseria, o hacer del objeto libro una cosa más entre la infinita oferta de cosas, que otras cosas —que algunos llaman hombre, o sujeto, o gente, o consumidor, o lo que sea— pueden usar y tirar, con la misma instantánea rapidez con la que se compra una latita de Coca Cola, se la toma y se la tira en la calle.
Es por esto que, harta de querer y no poder leer la novela de Fogwill, venía jodiendo hacía meses a mis amigas con la cantinela: mañana voy a ver si le mando un mail a Fogwill para pedirle si me puede mandar Urbana. Y un día me senté frente a la computadora y le mande un mail. Para mi sorpresa me respondió al toque y como no podía ser de otra forma, Fogwill complació, una vez más, todos mis deseos.

A continuación reproduzco el intercambio de mails:

Fecha: Mon, 24 Jan 2005 20:25:50 -0300 (ART)De: "elsa kalish" A:

Hola Quique:> me llamo Elsa, estudio letras, y colaboro en una revista mensual de literatura, www.elinterpretador.com, donde tengo una columna que se llama Las chicas de Letras se masturban así. En el número de febrero te vuelo la cabeza de dos tiros. Espero que no lo tomes a la tremenda como otras chicas de letras que leen lo que escribo y se indignan. > ¿sabías que en letras hay pelotudas que piensan que vos sos antisemita y leen tu literatura como una continuación de Hugo Wats? Claro que esas son las mismas que suspiran cuando se cruzan con Martín Kohan por algun pasillo de letras.>

Bueno no la quiero hacer larga. Creo que vos escribiste una de las tres mejores novelas de los 80 y sin duda alguna, la mejor de los 90, Vivir afuera -claro que mi opinion no es canónica en letras, ahí están convencidos que la novela es Las islas de Gamerro, que no está mal, pero al lado de la tuya queda pagando.> En realidad este mail te lo mando para pedirte algo. tu última novela, Urbana, parece que los gallegos del orto no la piensan mandar nunca, y encargarla allá cuesta una fortuna, y acá viene el mangazo, ya que la novela vos la cobraste y acá no llega, no me la podrías mandar por mail. A mí en particular y a unas cuantas de las chicas de la revista nos harías muy felices. si no podes por cuestiones de contrato o simplemente no querés por alguna otra razón todo bien. > un besito, Fogwill, elsa.
(sigue)

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