lunes, 10 de mayo de 2010

Joe Brainard / Me acuerdo...



Un recuerdo es algo que tenemos



«Me acuerdo es una obra maestra. Los libros supuestamente más importantes de nuestro tiempo serán olvidados uno tras otro, pero la pequeña y modesta joya de Joe Brainard perdurará. Con frases sencillas y contundentes, traza el mapa del alma humana y altera de forma permanente la manera en que miramos el mundo. Me acuerdo es a la vez increíblemente divertido y profundamente conmovedor. Además, es uno de los pocos libros completamente originales que he leído.» PAUL AUSTER



Me acuerdo de esas veces que no sabes si estás muy feliz o muy triste.
Me acuerdo de arrepentirme de no haber hecho cosas.
Me acuerdo de desear haber sabido antes lo que sé ahora.
Me acuerdo de cuando un niño me dijo que las hojas agrias con forma de trébol que solíamos comernos (con florecitas amarillas) tenían un sabor tan agrio porque los perros se meaban encima. Me acuerdo de que eso no impidió de que siguiese comiéndolas.



"No sabía si un recuerdo es algo que tienes o algo que has perdido", dice un personaje de Woody Allen. Esa mezcla, lo que tenemos, lo que hemos perdido, es lo que nos convierte en nosotros y el pintor Joe Brainard (1942-1994) encontró una fórmula maravillosa para navegar por la memoria, los Me acuerdo, que recopiló en un libro.
Un libro inagotable que, en apenas 150 páginas, somete al lector a un constante ir y venir de sus propios Me acuerdo. La fórmula de Brainard ha tenido muchos seguidores, el más famoso de todos ellos fue el gran escritor George Perec que a través de sus 480 Je me souviens recorre tres décadas de la historia de Francia.



En la contracubierta de la edición francesa, Perec aporta la definición más certera de este ejercicio que va mucho más allá de la memoria: "Los Me acuerdo son pequeños pedazos de cotidianidad que fueron vividos y compartidos y luego olvidados. Sin embargo, de repente regresan, por azar o porque han sido buscados entre amigos una noche: es algo que aprendimos en el colegio, un campeón, una canción, un cantante, un escándalo, un slogan, un traje o una costumbre, totalmente banal, que por un milagro es arrancada a su insignificancia y es reencontrada por unos instantes, provocando unos segundos de una impalpable y pequeña nostalgia". "Nada distingue a los recuerdos de los otros momentos. Sólo más tarde los reconocemos por sus cicatrices".


Me acuerdo de que el día después de la muerte de Gide, (el católico) Mauriac recibió este telegrama: 'El infierno no existe. Suéltate el pelo. Stop. Gide'.
Perec deja al final de su libro hojas en blanco para que el lector se lance a escribir sus propios Me acuerdo.


También son inolvidables los Mi ricordo a través de los que Marcelo Mastroianni relata su vida.
Me acuerdo de un gran níspero.
Me acuerdo del silencio que se hizo en el restaurante Maxim's cuando apareció Gary Cooper vestido con un 'smoking' blanco.
Me acuerdo de los uniformes de los alemanes, me acuerdo de los refugiados.
Me acuerdo de que Fellini me llamaba Snaporaz.

2 comentarios:

  1. Es cierto que no solo de los recuerdos vive la literatura pero en algunos autores que he leído son una parte muy importante de su obra. Y me gusta mucho leérselos.
    Las experiencias pasadas por el tamiz de la ficción y acompañadas por reflexiones resultan un maridaje óptimo desde mi punto de vista.
    Con la edad se tiende a hablar de hechos cuanto más lejanos en el tiempo mejor, como si echáramos de menos algo importante y sin embargo cuando ocurrió seguro que no nos lo pareció tanto.
    No he leido el libro de Brainard, solo unos pocos de sus “recuerdo” en algunos blogs. Recuerdo que me gustó. Recuerdo que lo encontré muy actual a pesar de ser del 70. Recuerdo que me pregunté como pintaba. Recuerdo que preferí el escritor al pintor y que pensé que en su biografía en inglés ponía que era artista y escritor como si ser escritor no tuviera que ver con el arte.
    Recuerdo que me dolió su muerte.
    Gracias por comentar estos autores, que seguro me perdería su lectura y ahora pasan a engrosar la lista de los pendientes.
    Salut

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  2. Recuerdo que me gustó su sencillez y que me pareció "asequible" como cuando veo una pintura a la que puedo "entrar" sin manual de instrucciones, y una vez dentro renunciar al simulacro y soltar amarras.
    Un saludo.

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