martes, 11 de mayo de 2010

Julio Ramón Ribeyro / ¿Cultura?



Lo fácil que es confundir cultura con erudición. La cultura en realidad no depende de la acumulación de conocimientos incluso en varias materias, sino del orden que estos conocimientos guardan en nuestra memoria y de la presencia de estos conocimientos en nuestro comportamiento. Los conocimientos de un hombre culto pueden no ser muy numerosos, pero son armónicos, coherentes y, sobre todo, están relacionados entre sí. En el erudito, los conocimientos parecen almacenarse en tabiques separados. En el culto se distribuyen de acuerdo a un orden interior que permite su canje y su fructificación. Sus lecturas, sus experiencias se encuentran en fermentación y engendran continuamente nueva riqueza: es como el hombre que abre una cuenta con interés.


El erudito como el avaro, guarda su patrimonio en una media, en donde sólo cabe el enmohecimiento y la repetición. En el primer caso el conocimiento engendra el conocimiento. En el segundo el conocimiento se añade al conocimiento. Un hombre que conoce al dedillo todo el teatro de Beaumarchais es un erudito, pero culto es aquel que habiendo sólo leído "Las Bodas de Fígaro" se da cuenta de la relación que existe entre esta obra y la Revolución Francesa o entre su autor y los intelectuales de nuestra época. Por eso mismo, el componente de una tribu primitiva que posee el mundo en diez nociones básicas es más culto que el especialista en arte sacro bizantino que no sabe freír un par de huevos.



Julio Ramón Ribeyro

4 comentarios:

  1. Buena reflexión. Durante mucho tiempo saber mucho era (y es) sinónimo de ser capaz de memorizar muchas cosas, por ende los alumnos considerados más inteligentes eran(y son) los que más conceptos son capaces de almacenar. Sin embargo estos mismos alumnos en ocasiones no tienen la lógica suficiente para entender que aunque cambies los números el planteamiento del problema es el mismo.
    Si hay algo que admiro es una persona culta que no haga alarde de serlo.
    Conocer un sabio es algo impensable, serlo casi tan difícil como que un camello pase por el agujero de una aguja.
    Salut

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  2. Pues sí. Muy interesante y coincido bastante.
    Y ahora, a buscar las que hay entre cultura, educación, inteligencia...
    Un saludo.

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  3. Ribeyro, es uno de esos escritores que no consiguió nunca dejar de pensar en el dinero porque nunca lo tuvo. A su fracaso económico se sumó su fracaso en "la vida literaria", que no en la literatura. Se han editado sus cuentos completos y sus diarios que creo que llevan la palabra "fracaso" en el título.
    Más lecturas...
    Un saludo.

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  4. Vaya, me recuerda un poco a mí... Una vez alguien me dijo que siempre tenía el dinero en la boca... y ya le aclaré que era porque no lo tenía nunca en el bolsillo.

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