martes, 4 de mayo de 2010

Kirmen Uribe / Bilbao-New York-Bilbao




“Un blog que no vapulea libros,
es como un jardín sin flores”

(Colectivo “Sepu”)




La primera en la espinilla.

En uno de sus cuentos, Roberto Bolaño nos desvela (a los que estábamos en Babia) que los jurados de los premios literarios no suelen leer las obras presentadas a concurso,(¿Para qué?) ni siquiera las premiadas. Exigen, eso sí, que las obras sean originales y no hayan sido presentadas anteriormente a otros “premios”, de este modo, al concursante habitual, le basta con cambiar el título de la obra para que “cuele” en distintos certámenes aunque en éstos “repitan” algunos miembros o “miembras” del jurado. Cuentan que se ha dado el caso de alguna obra que, con distinto título y en diferentes concursos ha obtenido: El primer premio, el segundo premio, la medalla de honor, el primer accésit y el desdén más absoluto, todo ello sin rebasar los límites de cierta Comunidad Autónoma. Por otra parte, en las revistas, en los suplementos y en la red, anidan reseñistas, éstos no premian en metálico pero sí en empujoncito promocional, que presumen y alardean cuando critican una obra, de: no haberla leído, de conocer a su autor o autora desde que cargaban los dodotis cagaos, de haber leído sólo la mitad o únicamente las solapas, de hacerlo en diagonal o en parábola…en fin. Nosotros que no podemos mentir, como “Chús la testiga”, nos hemos dirigido a la biblioteca pública del barrio y hemos tomado en préstamo temporal “Bilbao-New York-Bilbao” de Kirmen Uribe.
En que momento. En fin. A lo hecho pecho. Tenemos más tópicos pero no los vamos a gastar todos en esta primera reseña.
Vaya por delante y “por estas” que nosotros hemos leído el libro completo, solapas incluidas, por el mismo precio, aunque es cierto que se tarda más.
Hemos aprendido que, Kirmen es vasco, que tiene 40 años pero no los aparenta, es filólogo, ha traducido ¿al swahili? a Carver y Szymborska entre otros, es poeta polipremiado y con esta novela ha ganado el premio Nacional de Narrativa y el de la Crítica y algunos más.
Haber leído la novela y no saber que decir o cómo decirlo, es lo que nos pasa. Quizás se deba a nuestra consustancial torpeza o que es la primera vez que reseñamos y de las primeras que leemos línea a línea sin saltitos. Si cometen la misma estupidez (leer este engendro) comprobaran que no es poca cosa. También puede ocurrir que lo “genial” nos lo haya hurtado la traductora (poresita, lo que tiene que hacer la gente para comer), aunque no parece probable, la verdad.
Además ni queremos ni debemos cebarnos con el chaval, solo porque sea un plasta insoportable (cuando escribe; en la intimidad seguro que te descojonas con él) y haya conseguido poner en pie (es un decir) una novela infumable, sentimentaloide, plana como la pista del JFK, cursi hasta sonrojar, pavorosamente anticuada (¿Dónde está el nuevo canon?), con algo más que tufillo moralista, aburrida, ridícula, falsa como lo puede ser el azul del cielo de una postal, aunque (¿por qué no?) quizás haya algún secreto detrás de esas naderías irrisorias. (Se puede apuntalar cada una de estas (des) calificaciones con ejemplos concretos extraídos de la novela sin demasiado esfuerzo, pero no lo vamos a hacer, porque sería inevitable caer en el sadismo y no, que Uribe es persona y ya le han dado palos -en algún blog de crítica poética- hasta en el cielo de la boca por su también premiado poemario.)
Aunque eso sí, si finalmente se confirma que es "una obra íntima y personal", este muchacho no debe de permitir que le deslumbren los premios ni los guiños de Patxi López y recapacitar un poquito, que todavía es joven, el mapamundi de Bilbao es un pañuelo y la vida da muchas vueltas.
(Es curioso pero cuando no reseñábamos (ayer mismo) siempre nos preguntábamos: Por qué reseñan libros que no les gustan, será que les encanta atacar a los que tienen éxito, a los que no solo consiguen publicar si no que además ganan pasta. Serán unos perdedores resentidos de mierda. Unos putos fracasados que arrojan su basura sobre la cabeza de los que sí han conseguido coronar la cima de la miseria. Será una rosa, será un…)

Por otra parte, también nos parece interesante, que alguien, después de leer esto, “deconstruya”, si puede, el post y acabe adquiriendo varios ejemplares de la obra, para repartir entre sus “más íntimos”. Y así poder disfrutar del abandono y la soledad.

Colectivo “Sepu”

3 comentarios:

  1. Hola Luis:
    Primero agradecer tu comentario en el blosss.
    Después decirte que tengo la insana intención de quedarme por aquí. Más allá de compartir opinión acerca de Kirmen Uribe -su novela es infumable-, el hecho de encontrarme en tu blog con una cita demoledora de Mario Bunge, uno de mis maestros de juventud, que ponía a parir a Heidegger cuando todos dudaban. Y luego encontrar ese corte de Caro Diario o la cita de Ezra Pound -su poesía hace que uno aparque el rechazo hacia su práctica política-, pues sí, he decidido quedarme por aquí, con tu permiso.

    salut,
    hugo

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  2. Cuando era joven pensaba que escribir una novela era difícil. Luego pensé que publicar era muy difícil. Más tarde que ganar un premio era dificilísimo. Ahora creo que tener algo que contar y escribirlo bien es casi imposible.
    Estoy leyendo Bilbao-NY-Bilbao, llevo más de la mitad del libro esperando el por qué del premio o de la gran crítica que he leído. Creía que era culpa mía.
    Salut

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  3. Hugo, soy yo quién te agradece tu visita y tus "insanas intenciones". Mas allá de las coincidencias, que también, me gusta compartir.
    Aprovecho para preguntarte si tendrías inconveniente en que "mueva" alguno de tus relatos a mi blog, para compartir con mi gente.
    En cualquier caso gracias otra vez. Salut

    micromios
    Cuando era joven pensaba...difícil...muy difícil... dificilísimo... casi imposible.
    No se puede expresar mejor. Pero, "Da igual, prueba otra vez. Fracasa otra vez.Fracasa mejor."
    Y ahí seguimos, caminando y soportando ese extraño sentimiento de culpa.¿De qué?
    Salut

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