lunes, 31 de mayo de 2010

L.L.G. / De una sentada



De una sentada
Rebusco
entre las llamadas de papel
y los trozos arrugados
aprovecho la ilógica necia
y flotante que celebran
los pecios y su tendencia
a la mudanza sin embalajes
ni emociones anacrónicas

me siento próximo
a ninguno y los miro
con notable frecuencia
como a colegas
en el daca y toma indiferente
y restituyo guiños
y abrazos de perdición
durante la caza de nubes rojas

solo y sonámbulo
recorro las calles
del placer barato
persiguiendo borrosas figuras
rondando escaleras extrañas
pisando peldaños crujientes
como roídos
por muelas sin juicio

vigilo
las agitadas atmósferas
de las esquinas descarnadas
y a las bañistas
en el jardín de las orquídeas
de P.V.C.

rodeo
el mar
hasta que se le acaba
la cuerda
y los naufragios de basura
arrojada y esotérica

rememoro
de una sentada en el andén
como volaban sobre los muros
el pincel baldío
la enciclopedia del boquiabierto
las bellaquerias lavadas y planchadas
el alivio formidable y su pedo
la rascada burlesca y su cuchillo
el pensador autorreferente y su pensamiento
las previsibles consignas y sus días sumisos
el mástil empantanado y su bandera
la carta abatida y su baraja
los poemas incendiarios y sus cenizas
encontré tu hilo y yo del extremo.




L.L.G.

1 comentario:

  1. Me ha gustado especialmente la última parte. Es algo que nuca pensé, comentar con un poeta su obra. Ya te dije que me cuesta porque siempre dicen tanto las poesías que se han de leer sorbo a sorbo y escontrar el fondo del vaso, donde se encuentra el buen licor.
    Salut

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