lunes, 17 de mayo de 2010

No Violencia / ELOTRO

Niño, espanta las moscas.

CICERON, Oratoria


El autor de la escultura que vemos en la foto, situada en el exterior del edificio de la ONU en Nueva York, se llama Carl Fredik Reuterswärd, es un escultor sueco, el título es NO VIOLENCIA y está fechada en 1988. Conocí la escultura in situ e incluso la fotografié desde varios ángulos. Las pruebas de lo que digo deben de estar decolorándose dentro de un álbum en alguna estantería de la casa propiedad de mi segunda ex. Hoy me he tropezado con ella, la escultura, en un blog italiano, por eso he podido escribir el nombre del autor y lo demás, de los que ya se pueden imaginar no tenía ni puñetera idea. Pero lo que me ha empujado a escribir esta nota ha sido el contenido del único comentario (está en italiano, lengua que tampoco domino) que tenía el post: ¡Bellissima!, así acaba el comentario después de informarnos que existen réplicas de la misma escultura en otros lugares.

También me ha llamado la atención que el único y ¡Bellissimo! comentario está firmado por el “titular” del blog. Esto es sinceridad, sé de quién se inventa anónimos para amatojar vergonzantemente su soledad en la red. Sincero si parece ser, pero o bien es un tipo con un criterio estético con tendencia al entusiasmo gratuito (cosa que dudo a la vista del contenido de su blog) o es un fanático de las armas y esta le faltaba en su colección (lo que estimo más improbable). O quizá lo que le parezca ¡Bellissimo! sea el mensaje anti-violencia que nos llega de ese cañón retorcido, inutilizado para su uso habitual. En ese caso nuestro amigo italiano que, seguro, anda sobrado de atributos seductores y de los otros, carece evidentemente del imprescindible diccionario de sinónimos que le permita en un solo ¡clic! encontrar una expresión más adecuada. O quizás exista otra razón sin duda definitiva, que justifique su exaltada locución y que se nos escapa a las mentes más pedestres. Pero no, no es lo acertado del adjetivo lo que me preocupa, ni los criterios del “Bambino”, si no mi propia estupidez “compulsiva” cuando encuentro una imagen que catalogo como “apta” para ilustrar un futuro texto “antiviolencia” en mi propio blog.

Desde mi punto de vista esta escultura no va más allá de una idea ingeniosilla, que además, en el año de su realización (en la pintura, en la ilustración y sobre todo en el cómic) estaba ya muy trillada.(Acabo de leer que el sueco era amigo de John Lennon y que la obra la hizo en homenaje a él tras su asesinato; releo y decido no cambiar una sola coma de lo que ya tenía escrito) El elefantito de Barceló (ver post), 20 años después, es la misma bisutería, pero más banal si cabe y sí, interesante si tienes 11 o 12 años (Hermanos Coen, dixit). Pero no nos desviemos, porque lo que ha hecho que salten mis alarmas no es la calidad artística del sueco, si no, la obra de “arte” que es el conjunto, o sea la macro-instalación: Nueva York capital del imperio, la sede central de la ONU, el organismo mundial creado con la “lucrativa” intención de resolver los conflictos entre las naciones por medio del dialogo y la negociación, evitando la vía bélica. Y la susodicha escultura. La eficacia del mensaje del conjunto resulta extraordinaria.

Cómo se consuela nuestro corazón de ver que en la capital del mundo reside la sede del organismo garante de la paz ¿Cuántas guerras se han sucedido, sin poderlo evitar, desde su creación? ¿Cuántos los millones de víctimas? , aunque eso sí, dirigido por los países más poderosos, los únicos que tienen derecho de veto, los más belicistas y que curiosamente son los mayores fabricantes de armas, nucleares y de las otras, pero esto no debe de ser relevante más que para los demagogos de siempre. Y como guinda la esculturita antiviolencia a la entrada. ¿Queda “guay” o no? Que no somos insensibles, que también lloramos por John; será por mensajes antiviolencia, nos dicen.
Asistimos, por fin, al espectáculo de como las hordas de turistas catetos, yo por ejemplo en el año 92, disparan sus cámaras extasiados y maravillados ante el conjunto y exclaman: ¡Que Arte! ¡Que armonía! ¡Bellissimo! sin sospechar lo más mínimo, las dimensiones de la falacia que engullimos, mientras nos penetra la doctrina por la puerta de atrás.


ELOTRO

2 comentarios:

  1. No somos incivilizados, creamos la ONU, para ir a la guerra previa petición de turno, no sea cosa que no se disponga de bastantes armas para surtir a los contendientes.
    Hablando de la escultura, no he podido evitar pensar lo bien que quedaría ante una clínica donde se practica la vasectomía. (espero no se enfade quien considere la pieza una bellissima obra de arte)

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  2. No parece una propuesta descabellada aunque puede ser algo dolorosa y no precisamente desde el punto de vista estético.
    Un saludo

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