viernes, 14 de mayo de 2010

Qué sería de... / ELOTRO


Qué sería de nosotros, ignorantes y miserables currantes, sin Toxo y Mendez, sin UGT Y CCOO, sin el sindicalismo de clase, combativo y de base asamblearia.

Qué sería de nosotros si los dirigentes sindicales no sufrieran en sus propias carnes ( y en la de sus familiares más cercanos) y en sus propios bolsillos; los contratos basuras, los salarios escasos, las jornadas laborables flexibles cuando se estiran, la alarmante reducción de derechos, la pavorosa ampliación de los deberes y humillaciones y el siempre alcista nivel de productividad, los agobios existenciales, los eres, las colas del paro, los no me llores que mi vida también es muy triste…

Qué sería de nosotros si nuestros legítimos representantes no se batieran el cobre, hoy no y mañana tampoco, frente a la voracidad depredadora de los empleadores.

Qué sería de nosotros sin el respeto que imponen nuestros sindicatos, con su unidad, su responsabilidad y su agresiva acción reivindicativa, en las mesas de negociación con la CEOE, con el gobierno, incluso con alguien con mando en plaza, como Emilio Botín-Sanz de Sautuola García de los Ríos.


Qué sería de nosotros sin las ventajas de la Zona Euro, las rentables televisiones autonómicas, la Audiencia Nacional y sin el iphone, los campos de golf de 18 hoyos, sin el Senado, sin los libros de Muñoz Molina, sin el revisionismo histórico de Pío Moa y el periodismo de investigación de Pedro J., sin los Borbones, sin los “curator”, sin la Liga BBVA…

Qué sería de nosotros si por un casual, dios no lo quiera, no arrimamos el hombro y esto se cae y Epaña! se nos…

Qué sería de nosotros si por una vez dejamos de pensar en lo que el capitalismo puede hacer por nosotros y nos preguntamos qué podemos hacer nosotros por las Koplowitz, los March, Florentino y don Emilio…y algo también por los abnegados dirigentes sindicales y su coleguilla Díaz Ferrán, que parece que últimamente no tiene suerte el chaval.

Qué sería de nosotros si…

5 comentarios:

  1. Creo que por aquí añadiríamos sin las autopistas, RENFE y Fecsa-endesa. No hay dia de lluvia intensa en la que uno de estos tres elementos (sino los tres a la vez) no se colapse. Y encima los pagamos. Mejor nos iria yendo a pie y usando velas, al menos haríamos deporte y seríamos unos románticos, y los que es mejor, nadie nos estafaría.
    Yo creo que mejor no nos ayuden a salir de la crisis. Ya nos espabilaremos solos.
    Me gusta esta ironía. Ojala lo leyeran.
    Salut

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  2. Joder! Pues sí. La verdad es que esto ya no es ironía, es sangrante sarcasmo... Que comparto y entiendo... y no sabes cómo.
    Un abrazo.

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  3. Por seguir con la broma he de decir que efectivamente en este post además de irónico y sarcástico "he estado soberbio, sereno, cáustico y equilibrado.Un estoico de pies a cabeza"
    (John Banville, El intocable)

    Saludos y abrazos.

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  4. Totalmente de acuerdo, no hay nada mejor como la empatía para afrontar este tipo de situaciones.

    Yo creo que todos juntos podemos así que hay que arrimar el hombro, faltaba también hacer referencia a parroquias e iglesias, solo faltan ellos, seguro que tampoco les viene mal una ayudita y así de paso solucionamos los problemas de conciencia.

    Aún así, algún político (con facultades didácticas a poder ser, sino se puede nos bastaría con alguno con cualquier tipo de facultad) podía explicarnos claramente, despacito, (como si fuéramos Mariano Rajoy vamos), por qué somos los mismos los que sufrimos la crisis y los que vamos a tener que solucionarla a base de recortes, mientras que los que han provocado la crisis son los que necesitan la ayuda de todos.
    No sé, no sé...

    Karra Elejalde en "Año Mariano" decía algo así como "A mí lo que me jode no es que haigan los ricos, a mí lo que realmente me jode es que haigan los pobres", vaya líder sindicalista se ha perdido este país.

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  5. Una de las obviedades que aprendes con los años es que hay que dejar de escuchar lo que "dicen" y mirar atentamente lo que "hacen".
    Aunque esto puede acabar en colapso, debido a "una dosis excesiva de realidad".

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