jueves, 13 de mayo de 2010

Ricardo Bornez



Un poema de Ricardo Bornez




Mi padre tiene 84 años.

De joven estuvo en la guerra civil
haciendo paquetes para el racionamiento,
en el bando republicano.

Cuando los golpistas ganaron
le detuvieron junto a las 13 rosas y todos los demás,
era el más joven,
14 años,
14 años cuando le hicieron un simulacro de fusilamiento.

Le conseguía papel de plata a Marcos Ana
para que hiciera “submarinos” con sus poesías.
conoció a Miguel Hernández,
fue amigo hasta la muerte de Buero Vallejo.

Cuando llegó la 2ª restauración borbónica,
le quisieron comprar con un cargo en el partido,
pero prefirió continuar junto a su gente
en su Tetuán de las Victorias.

Cuando dejó de ser vocal en el ayuntamiento,
le montaron un homenaje en el que casi se duerme,
y le dieron una placa
que guardó en un cajón,
entre la ropa que no se pone.

Fue a Carabanchel para evitar que la derribaran
y volvió con una arritmia
cuando vio a los usurpadores
haciéndose fotos bajo las pancartas.

Cuando la empezaron a derribar
le vi llorar y maldecir
los ladrillos que había colocado
junto a otros presos políticos.

Mi padre, a sus 84 años
un día nos dará un susto
para irse hacia el universo.

Y cuando eso suceda,
lo que reivindicaría no sería
el simulacro de su fusilamiento,
la condena a muerte,
su lesión coronaria
por las palizas en la DGS,
su detención después del asesinato de Grimau
en un 1 de Mayo que yo vi,
los registros en su casa,
los años de sacrificio y lucha en su barrio,
no,

lo único que reivindicaría
sería la III República

que yo tampoco veré
pero que recojo como testigo
para entregárselo a mi hijo.

Ricardo Bornez (La hamaca de lona, noviembre 2009)
Publicado en el blog de Ana Pérez Cañamares, El alma disponible.

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