lunes, 28 de junio de 2010

Kafka y la fotografía





“Las observaciones que hizo Kafka sobre la fotografía permiten deducir que, para él, esa reproducción de la vida era algo inquietante. Friedrich Thieberger, por ejemplo, recuerda que, cuando llevaba un pesado cajón para hacer ampliaciones fotográficas, encontró un día a Kafka en la calle. “¿Hace usted fotografías?”, escribe Thieberger que le preguntó Kafka con sorpresa, y que añadió: “En realidad es algo siniestro” y luego, tras una breve pausa, dijo: “¡Y además las amplía!”.




En las obras de Kafka se encuentra por todas partes indicios de que sentía un vago horror ante las incipientes mutaciones de la humanidad al comenzar la era de la reproducción técnica, con las que sin duda veía el fin del individuo autónomo formado por la cultura burguesa. (…)
Toda la técnica de la copia fotográfica se basa en definitiva en el principio de la duplicación totalmente fiel al modelo o, mejor, de una reproducción totalmente infinita. (…)
Y como la copia duraba aún cuando lo copiado había desaparecido hacía tiempo, era fácil sospechar incómodamente que lo copiado, el hombre y la naturaleza, tenía menor grado de autenticidad que la copia, que ésta dejaba sin contenido al original, lo mismo que se dice que quien encuentra a su doble se siente aniquilado.”


En Campo Santo (W.G. Sebald)

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