martes, 8 de junio de 2010

Louise Bourgeois era...


Louise Bourgeois era hija de una familia de tapiceros, Rembrandt de molineros, al igual que Palladio; Dalí, por el contrario, era hijo de notario de provincias. Ahí dejo el dato por si fuese de utilidad. (Evidentemente hay que currarse, tampoco demasiado, la posible relación causa-efecto. Para matar el aburrimiento, también sirve.)Si observamos la última araña que realizó Louise, con las telas de sus vestidos, vemos que no solo en la infancia existen puertas que se abren al futuro (Graham Greene), también el oficio artesanal (Richard Lindner, por el mismo motivo, sembró su glacial y erótica obra de fajas, corsés, guantes, sostenes…) familiar puede ser una mina de ideas y materiales. También ayuda (¡un montón!) tener una formación universitaria, ir a París y relacionarse con “figuras”, como Léger, Brancusi y Breton. Si cambias tu nacionalidad francesa por la estadounidense y te emparejas legalmente con un prominente historiador y crítico de arte, lo tienes todo.


Aun así, si eres mujer y no lo disimulas, está complicado. Louise no consiguió ser “visible” hasta ser septuagenaria. Su desprecio por las modas, el mercado y “el decoro” la han librado de engrosar la lista de artistas fraudulentos, trincones y pancistas (no me seáis literales).No me cabe duda de que el lenguaje del arte se ha enriquecido con las aportaciones de Louise Bourgeois, y esto es algo que se puede decir de muy pocos artistas, una vez sobrepuestos del inevitable deslumbramiento mediático. Ha fallecido a los 98 años. Nos queda una obra que tiene toda la pinta de haber sido realizada por una niña, soñadora y asombrosamente fuerte.

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