miércoles, 14 de julio de 2010

Flann O'Brien / En Nadar-Dos- Pájaros


“Se expuso que si bien la novela y el teatro son ambos gratos ejercicios literarios, la novela es inferior al teatro por razón de que carece de los accidentes exteriores de ilusión, induciendo a menudo al lector a dejarse engañar de un modo vil y a experimentar una preocupación real por la suerte de personajes ilusorios. La obra de teatro la consumen de un modo saludable grandes masas en lugares de esparcimiento público; la novela se autoadministra en privado. La novela, en manos de un escritor de pocos escrúpulos, podía ser despótica. Se explicó, respondiendo a una pregunta, que una novela satisfactoria habría de ser una impostura evidente en sí, respecto a la cual pudiese regular a su gusto el lector su grado de credulidad. Era antidemocrático forzar a los personajes a ser uniformemente buenos o malos o pobres o ricos. Debería otorgárseles a todos una vida privada, autodeterminación y un nivel de ingresos decente. Esto fomentaría el pundonor, la satisfacción y un mejor servicio. Sería incorrecto decir que llevaría al caos. Los personajes deberían poder intercambiarse de libro a libro.


Todo el caudal de la literatura existente debería considerarse un limbo del que escritores perspicaces pudiesen sacar sus personajes de acuerdo con sus necesidades, creando solo cuando no lograsen hallar un títere adecuado ya existente. La novela moderna debería ser predominantemente obra de referencia. La mayoría de los autores malgastan su tiempo diciendo lo que ya se ha dicho…normalmente mucho mejor, además. Si se facilitasen referencias abundantes de las obras que existen el lector podría conocer inmediatamente el carácter de cada personaje, se evitarían explicaciones fatigosas y se impediría eficazmente que charlatanes, escaladores y gentes de educación inferior pudiesen entender la literatura contemporánea. (…)
Las narices, dijo Brinsley.
Pero yo, sacando un documento claramente escrito a máquina de debajo del libro que tenía al lado, le expliqué mis intenciones literarias con considerable detalle, ora leyendo, ora disertando, oratio recta, oratio oblicua.”


Flann O’Brien (En Nadar-Dos-Pájaros)

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