viernes, 9 de julio de 2010

J. M. Coetzee / Diario de un mal año



Cuando la manta es corta, aprende a acurrucarte.




“Mi madre me enseñó que “el mercado” era una oscura y siniestra máquina que trituraba y devoraba cien destinos por cada individuo afortunado al que recompensaba. La generación de mi madre tenía una actitud claramente premoderna hacia “el mercado”. No había en este mundo una recompensa segura por el duro trabajo; no obstante, sin el duro trabajo no habría recompensa en absoluto, excepto, por supuesto, en el caso de los malos, los sinvergüenzas. Era una mentalidad reforzada por sus novelistas preferidos…”

Diario de un mal año (J.M. Coetzee)

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