viernes, 16 de julio de 2010

Juan Yanes / El gobierno de las tripas






Reservado el derecho de admisión. Dos tercios de la humanidad no está invitado al banquete.
Gastronomía de ficción. Como somos androides literarios soñamos con chuletas de cordero eléctricas.
Gran reserva. La gente muy reservada se lo toma con gran reserva.
Software. Yo he probado el software y está durísimo.
Eructo. Decía que tenía el píloro canoro.
Colesterol. Hace siglos que no me como un rosco, por lo del colesterol.
Aceite virgen. El aceite de oliva virgen extra, me perturba.
No tengo ni idea. Dicen que la cocina de Ferrán Adriá es bastante pequeño burguesa.

Cuestión de método. La quintaesencia se obtiene estrujando la esencia cinco veces.
La Bisbal. Comimos en “Cal Pudrit”, pero ¿qué comimos realmente?
La orgía perpetua. Heliogábalo sirvió una cena condimentada con 1.500 lenguas de flamenco rosa.
Cocinilla. Llámase así al lector de libros de recetas y a esos que dicen, ”hoy hago yo la comida”. También al lector de recetas de termomix, previa realización de un máster ad hoc.
Cuaderno de campo. Tengo un libro de notas en su tinta.
Trabalenguas cacofónico soez. En el ergástulo hay un homúnculo másculo que con su dídimo abrió el opérculo y se tomó la pócima con el póculo.
Raritos. Conocí a uno que se alimentaba de entropía.
Antes. Antes iba mi abuela al monte a coger leña para hacer de comer. Si te trincaban, te metían preso.

Tan pobre y mísero estaba. Desayunaba media epanadiplosis y un café con leche, en realidad no desayunaba.
Oxímoron gastronómico. El dipsómano abstemio, el carnívoro vegetariano, el anoréxico bulímico, el obeso leptosomático.
Dieta. He bajado de peso (mental).
Nueva cocina. Exquisita, pero escasita (eso dice siempre un amigo mío).
Sumillier. Me preguntó el mancebo del laboratorio de análisis, si yo era el sumiller del Conde Drácula.
Gastronomía de derechas. La más rancia tradición del cerdo ibérico.
Gastronomía para intelectuales. Coma pensamiento blando, es laxante.
Gastronomía democrática. Café para todos.

Frugalidad vaticana. En el refectorio, el boccato di cardinale está totalmente prohibido.
Gastronomía de izquierdas. Como el gusto es una construcción social de clase, hay que comer poco, rápido, barato y mal.
Gastronomía socialdemócrata. Agrupémonos todos y todas entorno a la nueva cocina de diseño.
Equilibrio gastronómico. Tengo el colesterol por las nubes y los triglicéridos haciendo la revolución permanente por su cuenta. Pero equilibrado sí estoy.
Gastronomía monárquica. ¡Viva la restauración pura y dura!
Vegetarianismo. El vegetarianismo es el monoteísmo de la lechuga.
Artistas invitados. Gargantúa y Pantagruel, Don Carnal y Doña Cuaresma.
Gastronomía en tiempos de crisis. Hoy comimos sillas en escabeche… y tan contentos.

Melones. El melón es anfibológico, pero él no tiene la culpa. También lo son la pera, la breva, los limones, la papaya y un largo etcétera, pero hay que insistir en su inocencia.
Comida basura. La comida basura como su propio nombre indica es caca.
Gastronomía cinematográfica. El festín de Babette, abre el apetito. La grande bouffe, lo quita.
Yogur. ¡Viva la gente gorda! dijo un yogur anarquista.
Cambio histórico.- Don Quijote hecho una bola de grasa y Sancho Pánza flaco como un pírgano. Aquí va a pasar algo gordo.



Juan Yanes

(http://eloscuroborde.wordpress.com/ Es la muy recomendable dirección del blog de Juan Yanes. En él encontrarás fotografías, microrrelatos y microensayos; todo ello realizado con mucho esmero, algo de guasa y su pizquita de mala leche.)

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