viernes, 2 de julio de 2010

Thomas Bernhard



Qué más da lo que yo escriba; en resumidas cuentas siempre son catástrofes. Esto es lo deprimente del destino del escritor: nunca consigues trasladar al folio lo que has pensado o imaginado; la mayoría se pierde durante el traslado. Lo que llegas a plasmar no es más que un pálido y ridículo reflejo de lo que habías imaginado. Esto es lo que más deprime a un autor como yo. En el fondo no puedes comunicarte. Todavía no lo ha conseguido nadie. En alemán mucho menos; es una lengua envarada y torpe, en el fondo horrible. Es una lengua espantosa que mata todo lo que es ligero y maravilloso. Lo único que se puede hacer, es sublimarla con el ritmo, confiriéndole musicalidad. Lo que escribo nunca corresponde a lo que he imaginado.
Thomas Bernhard

1 comentario:

  1. Pero eso también le pasará a los músicos, los cineastas, los pintores. Me refiero a lo de que las cosas nunca salen como uno las "visualiza" EN la cabeza, no a lo de la lengua alemana, que no la conozco.

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