martes, 24 de agosto de 2010

Antonio López al sol































(Fotografías de Miguel Ángel López)
Antonio López, el pintor manchego, que siempre fue más discreto y modesto que el mismísimo Iniesta, se pasa las tardes de este cruel agosto, (nada que ver con pakistaníes, hindúes o chinos inundados) componiendo “postales”, a la manera del negrito de Amanece que no es poco, en la madrileña Puerta del Sol.
Yo no sé si la edad, esa asesina, está haciendo estragos en la neurona de “Antoñito” y por eso se ha prestado a este patético montaje disfrazado de Gabino Diego en, otra vez, Amanece que no es poco, o soy yo con mi vista cansada y resaca furbolera, que no soy capaz de valorar en su justa medida el alcance de la “perfomance”.
A los comisarios de las exposiciones ahora los llaman “curadores” y yo, hasta este cruel agosto, no sabía el porqué del nombrecito.
-Mira hijo… Esto lo hago yo de una manera… “Alturista”, para hacerme millonario vamos!
Creo que es de Amanece que no es poco, también.

ELOTRO

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