miércoles, 29 de septiembre de 2010

Eduardo Lago / Llámame Brooklyn



Portada del The New York Times, 25 de febrero de 1970.

MARK ROTHKO, ARTISTA,
UN SUICIDIO, AQUÍ, A LOS 66

Inmediatamente debajo de la firma, a una columna:

Mark Rothko, pionero del expresionismo abstracto, considerado en los círculos pictóricos uno de los artistas más grandes de su generación, apareció muerto ayer, con las muñecas cortadas, en su estudio, ubicado en el número 157 de la calle 69 East. Tenía 66 años de edad. El Gabinete Forense ha dictaminado que la muerte se produjo por suicidio…
Doce renglones después, envió a la página 39, tercera columna. Últimas palabras del obituario:
…Su muerte nos recuerda que toda una era de la historia de la cultura norteamericana toca a su fin, haciéndonos conscientes a todos –no sólo a sus fieles admiradores, sino también a quienes tenemos serias dudas acerca de la importancia de su legado- un poco más viejos y más vacíos.


En la columna contigua, bajo la reproducción de un óleo de 1956 titulado “Blanco y negro”, un homenaje sobrio y sosegado.

“Pintar es un grito primordial que nace del talón, sacude la planta de los pies, reverbera en los genitales, y asciende por la columna vertebral, hasta alcanzar la bóveda del cráneo, atravesar la claraboya del estudio, y estallar en el cielo. Casi nadie entiende mis últimas pinturas. Yo esperaba que la gente llorase al verlas, como me sucede a mí cuando escucho la Quinta Sinfonía. Negro sobre gris, matices intermedios de la nada, colores atrapados bajo una losa de luz negra. Los marcos, ataúdes que acotan las fugas del espacio. Esperando una señal, Ad, Arshile, Willem, Robert, Jackson, tantos otros. Retazos del infinito, de 60 por 60 pulgadas, telas cruciformes que venían de otra región, según Reinhardt, cuadros impregnados de un misticismo que yo nunca sentía.”


Eduardo Lago (Llámame Brooklyn)

4 comentarios:

  1. Asocio el final de Rothko al final del expresionismo, al fin de los postulados del Movimiento Moderno, que además ocurre en Nueva York, donde el Pop Art se impone con su frivolidad y machaca la carga revolucionaria que tenía la vanguardia artística.

    Salud

    Francesc Cornadó

    ResponderEliminar
  2. Desde luego la cuesta abajo del "arte" se agudizó con el movimiento etiquetado como Pop Art, pero yo no generalizaría; parte de la obra de Warhol, Jasper Johnes, Stella, Rauschemberg, Rivers...resultan muy interesantes en sus aportaciones.
    En fin, eso que llaman "mercado" es lo que decide y claro si los artistas no cuentan como va a haber vanguardias si todas ellas eran ruinosas con respecto al dinero, digo al mercado.

    Un saludo

    ResponderEliminar
  3. Realmente el mercado determina y en aquella hoguera de vanidades se dicidió el fin de la vanguardia, he llegado a sospechar que todo fue premeditado.

    Siempre los artistas pasaron penurias. Nosotros, les exigimos heroicidad además de creatividad, está claro que somos despiadados.

    Salud

    Francesc Cornadó

    ResponderEliminar
  4. Supongo que conoces la obra del crítico Robert Hughes, que por cierto escribió una obra sobre Barcelona, él sostiene que la decadencia de los artistas y de su producción a partir de 1945 se debe fundamentalmente a la supresión del "aprendizaje" en las escuelas y en las facultades y en los talleres autónomos. En general ni siquiera llegan a un nivel "artesanal" en su obra.
    Y el "mercado" esto no lo castiga, ¡lo premia!
    Una anécdota, cuando vino a Madrid en los años ochenta Warhol, visitó el Prado, se quedó en la entrada mirando el expositor de las postales, compró varias y se fue, sin ver una sola obra del Museo. Exigió para venir a la "africana" Spain, la venta de todas las obras de su exposición, tomó sus polaroids de algunos potentados y potentadas y se largó dejando una estela de leyenda.
    Para qué iba a aprender a dibujar si ni tan siquiera hacía él las serigrafías.
    Y claro, marco el camino del "éxito".

    Es simplista pero no quiero aburrir.

    Un saludo.

    ResponderEliminar