miércoles, 29 de septiembre de 2010

Franz Kafka / Diarios




“26 de setiembre.

El dibujante Kubin recomienda como laxante “Regulin”, un alga molida que se hincha en el intestino, produce en él vibraciones, o sea que actúa mecánicamente, a diferencia de los efectos químicos, insanos, de otros laxantes, que simplemente desgarran las heces y las dejan por tanto colgando en las paredes intestinales.
Coincidió con Hamsun en casa de Langen. Él (Hamsun) ironiza sin motivo. Durante la conversación, sin que nadie le interrumpiese, se puso el pie sobre la rodilla, cogió de la mesa unas grandes tijeras de cortar papel y se cortó las hilachas del borde del pantalón. Lleva ropas raídas, con algún detalle de distinción, como por ejemplo corbata.
Anécdotas de una pensión de artistas en Munich, donde vivián pintores y veterinarios (la escuela de estos últimos quedaba cerca) y donde reinaba tal degradación, que las ventanas de la casa de enfrente, desde donde se gozaba de una buena vista, eran alquiladas. Para satisfacer a estos espectadores, un pensionista saltaba a veces sobre el alféizar y, adoptando la postura de un mono, iba devorando la sopa a cucharadas de la sopera.
Un fabricante de antigüedades falsas, que obtenía el efecto de vejez a fuerza de disparos de perdigones y que dijo de una mesa: ahora basta con que nos tomemos en ella dos o tres cafés y podremos mandarla al Museo de Innsbruck.


Kubin en persona: muy fuerte, cara de expresiones algo monótonas, con la misma tensión de un músculo describe las cosas más diversas. Su edad, estatura y vigor parecen distintos según esté sentado, de pie, en traje o con el sobretodo puesto.”

Franz Kafka.

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