miércoles, 8 de septiembre de 2010

José Emilio Pacheco / Cabeza a Pájaros


CABEZA A PÁJAROS


La perdiz se perdió en el laberinto de la oreja. Anidó en el cerebro
hueco del poderoso.
Las nuevas perdices buscan salida. El aleteo
provoca tormentas en el cráneo desierto de la víctima.No puede atribuirse a maldad humana la demencia del poder: es
responsable la conducta aberrante de algunas aves.


José Emilio Pacheco

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