miércoles, 1 de septiembre de 2010

¡Mini biblias sí, tabaco no! / Rafael Reig


En la bocamina


Sigo con malestar y algo de ira las noticias sobre los 33 mineros atrapados. Ayer se publicaron fotos de los 33 y estuve un rato mirando sus caras. Una a una. “Los mineros saliendo de la mina”, como diría César Vallejo.
Según parece, éste es otro caso de “violencia patronal” y el agresor es, para no variar, la empresa.
La “violencia patronal” provoca más victimas anuales que la llamada “violencia de género”, muchos más trabajadores muertos que mujeres. Deberíamos contar con una Ley especial que la castigara y con un Observatorio. Tolerancia cero con la violencia patronal. Y un número de emergencias al que llamar si eres un becario maltratado o un trabajador con veinte años de antigüedad al que quieren despedir.
Deberían salir los famosos sacando tarjeta roja al maltratador patronal.Pero ¿con qué cara iban a salir directores de cine, actores o locutores de radio sacando tarjeta roja al maltratador patronal? ¿Con qué cara de cemento? ¿O bien con qué cara de repuesto, porque si denuncian la violencia de sus patronos, se quedan en la calle o les parten la que llevan puesta?
Las condiciones de trabajo en el cine español, al menos (por lo que sé por mis amigos) para los que se ocupan del atrezzo y carpintería, son de maltrato. Lo mismo en las radios y en la prensa españolas.
¿Con qué cara iban a salir muy serios los actores, directores, locutores, sacando ellos también tarjeta roja al maltratador patronal?
Para eso hace falta un poco más de valor que para salir embellecidos denunciando a los malos, que son los otros, claro está.
Hoy nos informa El País de que casi todos los mineros atrapados en Chile fuman.
Por supuesto.
Nos ha fastidiado: ¡son mineros, no ejecutivos que beben agua embotellada! ¡Cómo no van a fumar casi todos!


Más adelante se les enviará películas, pero habrá que estudiar muy detenidamente qué tipo de películas, para que no les altere demasiado sus emociones. Casi todos son fumadores y han pedido tabaco. Pero, los médicos lo han prohibido. Y parches de nicotina, tampoco; porque les afectaría a la piel. Así que se les ofreció chicles de nicotina y ocho lo aceptaron.


¿Y por qué narices “lo han prohibido”? Parece que por razones morales, ya que no da ninguna razón médica (como sí hace en el caso de los parches de nicotina). Parches que, por cierto, casi ninguno aceptó. Lo que quieren es fumar, como es natural.
Habrá que estudiar… Vale, pero ¿quién será el encargado de “estudiar” qué películas son las adecuadas para las emociones de unos mineros enterrados bajo tierra? ¿Esos “expertos de la NASA”? ¿No han considerado la posibilidad de preguntarles qué películas son las que quieren ver ellos?
Añade el periódico:


La mayoría de ellos son creyentes. Y llenan sus cartas de referencias a Dios. Así que un pastor de la Iglesia adventista les hará llegar mañana 33 mini biblias, aptas para introducirse por los tubos.


Hay que ver, qué trato, qué amabilidad. ¡Mini biblias sí, tabaco no!
¿Por qué a ese “pastor” le dejan usar los tubos para enviar Biblias? Si le dejan, yo estoy seguro de que mi amigo Jesús Llano, estanquero, les hace llegar, también mañana mismo, 33 cartones de rubio aptos para introducirse por los tubos.
¿Y no “habrá que estudiar muy detenidamente” también si un libro tan cruel, brutal y disparatado como la Biblia podría alterar sus emociones?


De: Blog de Rafael Reig

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