miércoles, 13 de octubre de 2010

De dos cartas de Miguel Hernández




“Madrid es cruel, acabo de llegar a casa perdido, con los pies destrozados, desde las dos de la tarde andando con estos zapatos, los únicos y rotos y llenos de agujeros, a la estación de Atocha. A recoger dos cajas de naranjas que han mandado mi madre y mi hermana para la señora Albornoz. Con ellas al hombro he caminado hasta este sitio; si hubiese tenido al menos 15 céntimos, hubiese evitado la distancia que hay desde la estación a la casa, la hubiese salvado en tranvía, pero no tenía ni esa miseria.
Madrid no es como yo lo soñaba, no me ha causado ninguna impresión grata, tal vez porque está hoy sin sol, hace mucho frío, las manos las tengo heladas.”

Miguel Hernández, carta a Ramón Sijé (02-12-1931)
“Es el caso, querido don Luis, que quiero estudiar; en casa no pueden o no sé, no quieren mantenerme si no trabajo. Mi padre dice: “Si no doy producto”, como una máquina o un pedazo de tierra.
Yo me ahogo en mi casa, me dicen que no hago nada y yo no respondo, que en los seis meses que no hago nada he hecho más que nunca: dar un salto enorme en la poesía, leer muchos libros y preparar uno para dentro de unos días, porque para qué, ellos no sabrán nunca que leer y hacer versos e inclinarse sobre la tierra o sobre las cabras son la misma cosa.

Miguel Hernandez, carta a Luis Almarcha (10-09-1932)

No hay comentarios:

Publicar un comentario