viernes, 22 de octubre de 2010

J. M. Coetzee


“En el periódico de hoy, un anuncio de un abogado estadounidense, un experto en responsabilidad legal, que por una tarifa de seiscientos cincuenta dólares la hora adiestrará a compañías australianas a expresar disculpas sin admitir responsabilidad”


“Primero Adam Smith puso la razón al servicio del interés; ahora el sentimiento se pone también al servicio del interés. En el curso de esta última evolución, el concepto de sinceridad es despojado de todo significado.”


“El maquillaje puede ser una falsedad, pero no si todo el mundo lo lleva. Si todo el mundo va maquillado, el maquillaje se convierte en la manera que son las cosas, ¿Y qué es la verdad sino la manera en que son las cosas?”


J. M. Coetzee (Diario de un mal año)

3 comentarios:

  1. ¿Puede estar, la razón, al servicio de cualquier otra cosa que no sea el interés? Me refiero al interés en general no solo el pecuniario.

    Salud

    Francesc Cornadó

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  2. Creo yo que lo que plantea Coetzee, es el "despojamiento del significado", es decir, que “la razón” deja de ser "la razón" desde el momento que se subordina al "interés", que no es “universal” sino de parte. Y la parte son los primeros capitalistas de la historia.
    La obra de este pionero de la Economía Política, en el siglo XVIII no lo olvidemos, con sus fundamentos sobre la acumulación de capital y su defensa de la competencia del Mercado como el mecanismo más eficiente del reparto de la riqueza, son los que llevaron al Nobel Milton Fridman a ese ultraliberalismo salvaje (que tanto agrada al nuevo Nobel Super Mario) que tanto gustó a Pinochet. En una sociedad de clases no creo que exista el interés general, a mí, por ejemplo, no me interesa que me dejen de pagar esa parte de mi trabajo que llaman “plusvalía”. Pero “la razón” política y el poder lo tienen ellos, a su servicio. Pero no le cambian el nombre a “la razón”, la despojan de su significado.

    Un saludo

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  3. Estoy de acuerdo, Adam Smith definió, o por lo menos puso en solfa,los fundamentos del capitalismo y sus salvajes derivados, el liberalismo y ahora el ultraliberalismo y la crueldad de la economía desatada del libre mercado con sus injusticias sobre el reparto de la riqueza. Con este panorama coincido contigo que no existe el interés general y que existe el peligro de confundir, no solo el nombre de la razón, sino la razón misma.
    Yo hablo de la rzaón fundamental, la casi biológica, la que nos lleva a hacer uso de ella para conseguir el alimento, aunque esto signifique armarnos con garrotes, usando, eso sí, la razón.

    Salud

    Francesc Cornadó

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