viernes, 15 de octubre de 2010

J.M. Coetzee / Diario de un mal año


“En los tiempos de los reyes, se le decía al súbdito: eras súbdito del rey A, ahora el rey ha muerto y he aquí que eres súbdito del rey B.
Llegó la democracia y, por primera vez, se le dio al súbdito una alternativa: ¿Quieres (colectivamente) que te gobierne el ciudadano A o el ciudadano B?


Al súbdito se le presenta siempre el hecho consumado: En el primer caso el hecho de su condición de súbdito; en el segundo, el hecho de la alternativa. La forma de la alternativa no se puede discutir. La papeleta de la votación no dice: ¿Quieres a A, a B, o a ninguno de los dos?. Ciertamente nunca dice: ¿Quieres a A, a B, o a nadie en absoluto?.

Dada la clase de A y la clase de B que suelen llegar a aparecer en las papeletas, la mayoría de la gente, las personas corrientes, se inclinan en su fuero interno a no elegir a ninguno de los dos. Pero eso es solo una inclinación, y el estado no se ocupa de las inclinaciones.

El ciudadano que expresa su insatisfacción con la forma de la alternativa ofrecida por los únicos medios de que dispone, absteniéndose o bien invalidando su papeleta de votación, sencillamente no cuenta, es decir, no se le tiene en cuenta, se le ignora.”


J. M. Coetzee (Diario de un mal año)

2 comentarios:

  1. Probablemente esta serie no tenga fin alguno: hemos pasado de siervos a vasallos, de vasallos a súbditos; con el fin del "ancien regime" pasamos de súbditos a ciudadanos y ahora con la democracia globalizada la serie puede continuar hacia algo virtual o hacia alguna otra forma de sumisión.
    Salud

    Francesc Cornadó

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  2. ¿Pero, quedan formas de sumisión sin experimentar?
    En ese caso me pido primer...qué vicio tengo...

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