lunes, 18 de octubre de 2010

Juan José Saer sobre Mario Vargas Llosa


Juan José Saer:
“Mario Vargas Llosa es ese tipo de lacayos que se anticipan siempre a los deseos del amo.”


Mañana de lluvia en Buenos Aires, un día más que propicio para entrevistar al autor de Cicatrices, Nadie nada nunca, Glosa, La ocasión y Las nubes, entre otros. El escritor argentino reside en Francia desde el año 1968, donde da clases en la Facultad de Letras de la Universidad de Rennes, también escribe artículos para diferentes periódicos. Sus mañanas en París son tranquilas, se levanta a eso de las nueve y sale a caminar. Siempre por la sombra - explica Saer- Vuelve a casa, y después de almorzar se queda un rato en su sofá mirando por la ventana. Cumple con un ritual demasiado sencillo para un gran escritor: antes de sentarse a escribir toma un café con un pedacito de chocolate se sienta en un sillón y mira por la ventana" y así se va creando poco a poco el momento para comenzar a escribir" ,"no he tenido métodos de trabajo sino más bien periodos diferentes". "En una época escribía todo el tiempo, ahora eso no es posible, porque ya no tengo tanto que decir". La ironía es también uno de sus rasgos claves.

¿Qué piensa de las entrevistas?
Me resigno a ellas. Tengo que hacer eso para que el editor me pague el hotel, me trate bien, me invite a comer y además es verdad que eso ayuda un poco para la venta. A veces salen cosas interesantes en las entrevistas y otras no. Depende del entrevistador, a veces pueden ser muy deprimentes, porque uno siente que el trabajo que ha hecho no aparece valorado, o puede haber una serie de malentendidos sobre el trabajo, pero me han hecho muy buenas entrevistas a lo largo de todos estos años, en las cuales he aprendido cosas sobre mí mismo, he elaborado cosas que de otra manera no hubiese elaborado jamás, gracias a las preguntas que me hacían.

(…) Para admirar a un escritor hay que merecerlo, no se puede admirar a Shakespeare y escribir como Paulo Coelho, lo dijo usted . También hizo referencia a una declaración de Coelho donde el escritor brasilero decía que admiraba a Borges y a Jorge Amado...
Claro! Y dije que uno de los dos tenía que protestar. Si a Coelho le gustan los dos hay algo que falla en su juicio estético, es una manera de involucrarlos a ambos en una estética que es totalmente inexistente, es imposible. A mi me gusta Borges, pero no me gusta Jorge Amado aunque es una persona estimable y generosa, pero su literatura evidentemente es un poco folklórica. Al principio era una literatura de protesta social y después dejó de serlo, perdió ese dramatismo social y se transformó en una especie de cultor del color local de Bahía, del cual yo desconfío, nunca estuve en Bahía pero yo desconfío de todo el color local. Aquí en Buenos Aires el color local es el tango, me tiene harto, me dan ganas de vomitar cuando veo bailarines de tango, y eso que me gusta mucho el tango, pero se ha transformado en una especie de cosa estilizada para turistas. A mi me gusta Borges y no me gusta Amado.
Otro caso similar es el de Mario Vargas Llosa , él dice que su autor preferido es Flaubert, yo no veo absolutamente nada ni en la obra, ni en la vida, ni en las opiniones que pueda provenir de Flaubert. En los métodos de escritura de uno y de otro, es ahí donde hay que juzgar a un escritor, en la concepción de la novela es totalmente diferente. Uno hace novelas enormes, mamotretos comerciales que son cada vez peores, y el otro tenía la religión del "Buen Gusto" la palabra justa, decía que en una novela una palabra no puede ser cambiada porque cambia todo el sentido de la novela. Escribió muy pocos libros y cada uno de esos libros era una aventura nueva que empezaba y abría un camino nuevo para la narrativa. Son todos libros muy diferentes que lo único que tienen en común es el estilo inimitable de Flaubert cuya música basta con cerrar los ojos para escucharla inmediatamente. Él probaba sus prosas en voz alta, a la noche, solo, para ver si funcionaba. No podemos decir lo mismo de (Mario)Vargas Llosa cuya prosa siempre está hecha con gran rapidez para poder llegar a las mejores ventas lo antes posible, para no retrasarse. Parece que ahora ha hecho declaraciones contra Kirchner, es ese tipo de lacayos que se anticipan siempre a los deseos del amo.
Ya había existido un entredicho cuando Vargas Llosa declaró que había que perdonar a los militares en nombre de la democracia...
Si, él dijo eso y que todo el pueblo argentino estaba comprometido con lo que pasó. Jamás perdería ni cinco minutos en contestarle. Nunca leo sus artículos, ni las posiciones estéticas de Paulo Coelho, ni de Isabel Allende, no me interesan ese tipo de personajes, a los que les deseo la mayor cantidad posible de ventas y de años de vida naturalmente, además son lo bastante astutos como para no meterse en cosas en las que no se tienen que meter, en cambio Vargas Llosa, tal vez sea un mérito de su parte ese empecinamiento en opinar sobre todo, es un opinador profesional, y siempre opina mal.
(…)…de todos modos yo no quiero tener tumba ni epitafio, quiero ser quemado y que mis cenizas sean dispersas dónde quieran, las pueden tirar a la basura si quieren, no porque piense que no valgo nada, sino que en cualquier lugar donde las tiren van a retomar la molienda universal de la materia y algún día volveré a este mundo, quizás, según la teoría del eterno retorno de Nietzsche, pero esta vez transformado en Paulo Coelho, lleno de dinero (risas).

Por Andrea Stefanoni y Damián Lapunzina
Fuente: Radio Montaje

1 comentario:

  1. ¡Qué contraste con la opinión de Javier Cercas ayer en El País!
    Uuummm. Hace muchísimo que no he vuelto a leer a Vargas Llosa. Los amigos me dijeron que La fiesta del chivo estaba muy bien.
    A mí me gustó muchísimo La ciudad y los perros. Me la mandaron leer en 2º de BUP; lectura obligatoria. De ahí, pasé a leer otros suyos que también me gustaron.
    Cuando he leído sus editoriales en El País o algunas de sus entrevistas en otros sitios, a veces he podido estar de acuerdo, otras veces (bastantes más), no.
    Hace bien poco, en agosto, me lo encontré por la calle y le dije que le consideraba un gran escritor (cosa que sigo pensando) y que suponía que se lo diría todo el mundo todo el tiempo... Y él dijo que no, que siempre era agradable escucharlo.
    Lo de los militares en nombre de la democracia... sin comentarios.
    Pero como tú sabes, aquí, esa transición en nombre de la democracia ni fue tan "limpia" y "honesta" como se nos quiere hacer ver, y también conllevó que se taparan muchas cosas.
    Había un librito muy ameno, 25 años sin Constitución de Joaquín Navarro...
    En fin, me pierdo.
    A mí Vargas Llosa me gusta (o me gustaba, que ya digo que hace la tira que no lo he vuelto a leer... a ver cuándo lo retomo).
    Un saludo.

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