sábado, 9 de octubre de 2010

Mario Benedetti


No puede ser.
Esta ciudad es de mentira.
No puede ser que nadie sienta rubor de mi pereza
y los suspiros me entusiasmen tanto como los hurras
y pueda escupir con inocencia y alegría
no ya en el retrato sino en un señor
no puede ser que cada azotea con antenas
encuentre al fin su rayo justiciero y puntual
y los suicidas miren al abismo y se arrojen
como desde un recuerdo a una piscina.

Mario Benedetti

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