domingo, 17 de octubre de 2010

Mario Santiago Papasquiaro


“La lluvia tarda en cortarse las venas”. (Ulises Lima)


Mario Santiago Papasquiaro era torrencial y escribió miles y miles de versos.
Era excesivo en todos los órdenes. Basta recorrer las páginas de Los detectives salvajes para atravesar la médula de un hombre que convirtió las palabras en una forma de vida y que hizo de la poesía su manera de respirar. Juan Villoro contó en el perfil que escribió sobre Papasquiaro cuando murió atropellado a los 44 años que cuando le decía que sus poemas le parecían “una mamufada”, le respondía “Eres un pendejo”. Y añade: “Cuando me gustaban, me los arrebata furioso: ‘Eres todavía más pendejo”.
La brutal corriente de alguno de sus poemas, como su larguísimo Consejos de 1 discípulo de Marx a 1 fanático de Heidegger, te arrastra y te golpea contra las piedras de la vida.

“Me largo de este verso igual que vine
Desnudo: fulgurante: icárico: atroz
Igual arderé nirvánico o terrestre
Al este o al oeste
adánico mearé”,

puso al empezar uno de sus poemas.
Y otro lo terminó así:

“Amanezco garabato
anochezco grito
Mi música es opiácea
Mi cascada de 1 fulgor punzocortante”.

Mario Santiago Papasquiaro, uno de los detectives salvajes, un poeta inmenso, un exceso de la naturaleza que se fue demasiado rápido.


Fuente: El rincón del distraído

1 comentario:

  1. Qué más que
    saber salir de las cuerdas
    & fajarse la madre en el centro del ring
    La vida es 1 madriza sorda
    Alucine de Efe Zeta
    Película de Juan Orol
    Mejor largarse así
    Sin decir semen va o enchílame la otra
    Garabateando la posición del feto
    Pero ahora sí
    definitivamente
    & al revés.

    realmente INFRARREALISTA, buen poeta, rompedor.

    Salud

    Francesc Cornadó

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