miércoles, 6 de octubre de 2010

Precipicios (2)

Precipicios (*)
(*) Despeñadero o derrumbadero por cuya proximidad no se puede andar sin riesgo de caer.
Hasta que me canse, se me ha encaramado a la chepa el capricho, voy a reseñar los comienzos (los precipicios) de los libros que leo y releo, por el gusto de rumiar…






Para Carl Salomón
I
Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas histéricas desnudas,
arrastrándose por las calles de los negros al amanecer en busca de un colérico pinchazo,
hipsters con cabezas de ángel ardiendo por la antigua conexión celestial con el estrellado dínamo de la maquinaria nocturna,
que pobres y harapientos y ojerosos y drogados pasaron la noche fumando en la oscuridad sobrenatural de apartamentos de agua fría, flotando sobre las cimas de las ciudades contemplando jazz,
que desnudaron sus cerebros ante el cielo bajo el El y vieron ángeles mahometanos tambaleándose sobre techos iluminados,
que pasaron por las universidades con radiantes ojos imperturbables alucinando Arkansas y tragedia en la luz de Blake entre los maestros de la guerra,
que fueron expulsados de las academias por locos y por publicar odas obscenas en las ventanas de la calavera,
que se acurrucaron en ropa interior en habitaciones sin afeitar, quemando su dinero en papeleras y escuchando al Terror a través del muro,
que fueron arrestados por sus barbas púbicas regresando por Laredo con un cinturón de marihuana hacia Nueva York,
que comieron fuego en hoteles de pintura o bebieron trementina en Paradise Alley, muerte, o sometieron sus torsos a un purgatorio noche tras noche,
con sueños, con drogas, con pesadillas que despiertan, alcohol y verga y bailes sin fin,
incomparables callejones de temblorosa nube y relámpago en la mente saltando hacia los polos de Canadá y Paterson, iluminando todo el inmóvil mundo del intertiempo,
realidades de salones de Peyote, amaneceres de cementerio de árbol verde en el patio trasero, borrachera de vino sobre los tejados, barrios de escaparate de paseos drogados luz de tráfico de neón parpadeante, vibraciones de sol, luna y árbol en los rugientes atardeceres invernales de Brooklyn, desvaríos de cenicero y bondadosa luz reina de la mente,
que se encadenaron a los subterráneos para el interminable viaje desde Battery al santo Bronx en benzedrina hasta que el ruido de ruedas y niños los hizo caer temblando con la boca desvencijada y golpeados yermos de cerebro completamente drenados de brillo bajo la lúgubre luz del Zoológico,
que se hundieron toda la noche en la submarina luz de Bickford salían flotando y se sentaban a lo largo de tardes de cerveza desvanecida en el desolado Fugazzi’s, escuchando el crujir del Apocalipsis en el jukebox de hidrógeno,
que hablaron sin parar por setenta horas del parque al departamento al bar a Bellevue al museo al puente de Brooklyn…”

Allen Ginsberg (Aullido)
Traducción de Rodrigo Olavarría

4 comentarios:

  1. Un texto con mucho ritmo.

    En este barroco me cuesta entrar.
    Salud
    Francesc Cornadó

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  2. Resulta curioso lo de las caras "B" de los blogs, como suelo llamar a la zona de comentarios.
    La mayoría de las veces, la cortesía manda, son para aplaudir la "coincidencia" de lo que cuelga el gestor del blog, con el gusto del comentarista. Sin embargo hoy, discrepas en el caso de Ginsberg:"te cuesta entrar".
    Me alegra la discrepancia.
    Donde yo veo un precipicio con riesgo de caer, tú ves un barroquismo poco atractivo.
    La cara "B" del blog también tiene algo que decir...

    Un saludo.

    (Lo del sombrero de Valle no lo cojo.)

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  3. De acuerdo completamente en lo de las caras B, estoy muy harto de ver tanta complacencia y tanto "politicamente correcto". Hay que decir lo que se piensa y discrepar cuando convenga, tanta blandengueria lleva al atontamiento y tanta cortesía anula la fuerza de la palabra. Si los blogs no son espacios de libertad de opinión más vale que los cerremos todos y nos vayamos a pastar como corderitos.
    En cuanto a Ginsberg te diré que para mí es un discurso demasiado cargado de palabras y a veces adjetivación exultante. Estoy de acuerdo completamente con el contenido, coincido contigo en lo que se refiere al riesgo de caer en el precipicio. Mi opinión se refería sólo a la forma.

    Otra cosa:
    Lo de Valle me pareció genial, propio de un artista, es un juego entre los llenos y los vacíos, el cuerpo es un hueco y los aditamentos están pintados en la pared, me faltó el sombrero que usaba don Ramón María.

    Salud

    Francesc Cornadó

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  4. Otra cosa en cuanto a las caras B.
    ¿Te imaginas que pasaría si todos estuvieramos de acuerdo siempre en todo?

    NO AL PENSAMIENTO ÚNICO

    Sería peor que el cielo donde los serafines no pueden leer poesía porque ésta no existe en las esferas celestiales donde todo es complacencia y blandenguería adocenada.

    Salud

    Francesc Cornadó

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