domingo, 31 de octubre de 2010

Ramón (Greguerías)


Quizás si comenzásemos por meter en un monumental panteón un soldado desconocido de la próxima guerra no habría próxima guerra.

El viento acaba porque llega a cansarse.

El bebedor desesperado grita al camarero:
-¡Tráigame una copa de Delirium Tremens!

Muchas cosas se pueden encontrar en medio del campo, pero jamás un sacacorchos.

La M siempre se sentirá superior a la N.

Los corchos flotan hasta en la memoria.

Ningún espacio mejor aprovechado arquitectónicamente que una lata de sardinas.

Familia: un mantel y seis servilletas.

El “no se qué”, que encuentra la mujer en ese hombre, no es más que dinero.

Cuando se dice “por casualidad” es que no se le quiere dar gracias a Dios.

Ramón Gómez de la Serna

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