miércoles, 24 de noviembre de 2010

Cesare Pavese / El oficio de vivir


17 de agosto (1950)
Los suicidios son homicidios tímidos. Masoquismo en vez de sadismo.
El placer de afeitarme después de dos meses de cárcel – de afeitarme yo, delante de un espejo, en una habitación de hotel, y fuera estaba el mar.
Es la primera vez que hago balance de un año todavía no terminado.
En mi oficio soy rey.
En diez años lo he hecho todo. ¡Si pienso en las dudas de entonces!
Nunca he estado más desesperado y perdido que entonces. ¿Qué he conseguido? Nada. He ignorado durante unos años mis taras, he vivido como si no existiesen. He sido estoico. ¿Era heroísmo? No, no me ha costado nada. Y luego, el primer asalto de la “inquieta acongojada”, he vuelto a caer en las arenas movedizas. Desde marzo me debato en ellas. No importan los nombres. ¿Son algo más que nombres al azar, nombres casuales –si no aquéllos, otros? Queda que ahora sé cuál es mi más alto triunfo- y a este triunfo le falta la carne, le falta la sangre, le falta la vida.
No tengo nada que desear en este mundo, salvo lo que quince años de fracasos excluyen ahora.
Éste es el balance del año no acabado, que no acabaré.
¿Te asombra que los demás pasen a tu lado y no sepan, cuando tú pasas al lado de tantos y no sabes, no te interesa, cuál es su pena, su cáncer secreto?

18 de agosto
(…)
Todo esto da asco.
No palabras. Un gesto. No escribiré más.


Cesare Pavese (1908-1950)

1 comentario:

  1. Solo, con el pesimismo, solo ante el espejo se puede ser rey del oficio de vivir.
    Pavese es un maestro.

    Salud

    Francesc Cornadó

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