sábado, 27 de noviembre de 2010

Claudio Rodríguez





* Yo no puedo escribir poemas adrede.


* Bueno, por temperamento, no sé si porque he sido deportista y de provincias. Aunque tenga muchos amigos en las letras, prefiero hablar con la gente normal, el frutero, el carnicero, los niños…La espontaneidad y lo natural se han perdido mucho. Madrid es un sitio inhóspito, y los círculos pequeños son muy artificiales…


* ¿Pero qué es esa expresión horrible del cultivo de la imagen? Una persona es una persona no es una imagen…


* …tampoco soy un poeta profesional. No tengo una necesidad perentoria de escribir. La poesía está dentro del lenguaje, y poder acercarse a eso depende de muchos factores. De las circunstancias vitales, sociales, de una cierta fecundidad…El espíritu humano, como decía Fray Luis, está en sazón de recibir. Escribir poesía es una aventura, un riesgo, que por otra parte requiere una intensa vigilancia de la inteligencia, una destreza, un conocimiento del idioma. Y ahí está el nudo de la cuestión.


* La vida no es poesía, pero la poesía es vida, y si no, no es nada.


* “Ezra Pound decía en broma que la poesía es como el pescado: la buena huele bien, la mala no. Y Lorca dijo que la buena poesía tiene duende. Yo a ese duende lo llamé ebriedad. Creo que es verdad que la poesía requiere dolor, o al menos esa cosa mágica que se ha llamado un rapto…

* Estamos hablando de creación. Y del dicho al hecho hay mucho trecho. Goethe decía que lo importante es dar forma, y después ya vendrán las teorías y los dogmas…Pero el poeta no debe ser dogmático. Rebelde, sí. La poesía debe entrañar moralidad; no en un sentido ideológico sino como espejo de una parte de la condición humana.


* La historia y la memoria no se pueden tergiversar, aunque se esté haciendo.


* La poesía oral es la que queda: sin música y sin ritmo, no es nada.


Fuente: El País (15-11-98)





“Siempre la claridad viene del cielo;
es un don: no se halla entre las cosas
sino muy por encima y las ocupa
haciendo de ello vida y labor propias.
Así amanece el día, así la noche
cierra el gran aposento de sus sombras.”



Claudio Rodríguez (Don de la ebriedad)

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