jueves, 25 de noviembre de 2010

Cuento popular


El sabio y el botero
“En una inundación, un botero ayudaba a un sabio y piadoso sacerdote a cruzar el río. El hombre de iglesia se dio cuenta de que el pobre botero era muy ignorante y quiso ayudarlo a su modo.
-Hijo mío, ¿has dedicado tu vida al estudio del evangelio?
-Soy botero y leñador, mis hijos tienen que comer, no tengo tiempo de estudiar, padre.
-¡Ay de ti!- se lamentó el sacerdote-. Un hombre que no estudia, pierde la cuarta parte de su vida. Pero dime, ¿al menos recitas tus oraciones durante varias horas todos los días?
-Padre, no puedo, tengo que acarrear mucha leña.
-Ay de ti. Un cristiano que no recita las oraciones, desperdicia la cuarta parte de su vida. Pero supongo que irás a la iglesia a escuchar misa como es debido.
-Padre, hago lo que puedo, creo en Dios, pero la iglesia está lejos y me cuesta mucho llegar.
-Ay de ti: así has gastado otra cuarta parte de tu vida.
En ese momento el bote chocó contra una roca y empezó a hacer agua.
-Padre –dijo el hombre-. ¿Usted sabe nadar?
-¡Nooo!- gritó el sacerdote, que ya se hundía.
-Entonces, ha desperdiciado los cuatro cuartos de su vida. Pero si se agarra fuerte de mí, quizá lo pueda llevar a la orilla con el cuarto que me queda.”


(Cuento popular europeo)

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