domingo, 14 de noviembre de 2010

Giacometti


“Lo que hay que decir, lo que yo pienso, es que, se trate de escultura o de pintura, el hecho es que el dibujo es lo único que cuenta. Hay que aferrarse única y exclusivamente al dibujo. Si se dominara un poco el dibujo, todo lo demás sería posible. El dibujo es la base de todo”.

Alberto Giacometti



“Al mismo tiempo, y ya desde años atrás, dibujaba mucho y pintaba. Junto a dibujos del natural, y de ilustraciones que leía, copiaba a menudo cuadros y esculturas de reproducciones. Comento esto porque he continuado con esta actividad hasta la actualidad, con breves interrupciones”.

A. Giacometti en carta a Matisse.



“Copiando lo que ve (como su padre le enseñaba desde su más tierna edad) espera dar consistencia a la realidad que le huye, aprende a verla, a retenerla, por tanto, a afirmarse él mismo ante ella. Y copiándola avanza a la vez en la representación más verdadera de lo que se ve y en la consciencia de la imposibilidad absoluta de su tentativa. (…). Su actitud se convierte en la persecución obstinada y furiosa de una presa que se le escapa o de una sombra que él rechaza. Cuanto más se acerca él a la verdad, más ahonda el vacío que le separa de ella, más siente y comunica el sentimiento agudo de su diferencia y de su separación.
Lo que él busca en vano, ¿lo han encontrado otros? Esta verdad que no es el realismo sino la semejanza, Giacometti va a correr tras ella a través de los museos con la misma avidez. Vez tras vez, cree sorprenderla en Venecia ante los Tintoretto, en Padua ante los Giotto, ante los Cimabue de Asís, en Corot, en Cézanne”.

Jacques Dupin


“Cuanto más estudio el modelo más opaco se convierte el velo entre la realidad y yo. Primero se ve a la persona que hace de modelo, mas con el tiempo se entrometen todas las posibilidades de la escultura. Y cuanto más va desapareciendo la imagen real, más extraña se le hace a uno la cabeza. ¡Nada aparece ya claro, ni el aspecto exterior, ni la altura, ni nada! ¡Aparecen tantas esculturas entre mi modelo y yo mismo! Y cuando se las aparta, entonces se sienta ahí, ante ti, un desconocido, de manera que ya no sabes ni a quién miras ni a quién ves”.

Alberto Giacometti



“Una escultura de Giacometti jamás se confunde con su modelo: manifiesta la irremediable distancia”. Pierre Schneider


“Cuando se supo que Giacometti me retrataba (mi cara era más bien redonda y gorda), me dijeron: “Le va a hacer una cabeza como el filo de un cuchillo”. El busto en tierra aún no está hecho, pero creo saber por qué ha utilizado en sus cuadros líneas que parecen huir partiendo de la última línea media del rostro –nariz, boca, barbilla- hacia las orejas e incluso hasta la nuca. Parece que un rostro ofrece toda la fuerza de su significado cuando está de frente y que todo debe partir de ese centro para alimentar, fortalecer lo que está detrás, escondido. Lamento expresarme tan mal, pero tengo la impresión – como cuando se tira del pelo hacía atrás desde la frente y las sienes-, que el pintor tira hacia atrás (atrás del lienzo)- el significado del rostro”.
Jean Genet, El taller de Giacometti



“Esa tarde en nuestra casa, Alberto nos habló de su cáncer. No hacía de ello un secreto, os lo juro. Habló toda la velada, con un orgullo cautivador. Acusaba a Théodore Fraenkel de habérselo ocultado. A Annette y a Diego, no haberle dicho nada. ¿Le tomaban por un niño? ¿O por quién? Se enteró así: al ir a descansar a Suiza, en sus Grisones, por petición del cirujano, un profesor de la Facultad de París, le había dado la dirección de un compañero de clase, convertido en médico en su pueblo, creo. El profesor había escrito contando al médico las cosas, y éste se apresuró a enseñar la carta a Alberto. Él, provocó un alboroto tremendo. Pero se declaraba muy orgulloso de tener cáncer: es una experiencia que no tiene todo el mundo, y por tanto ahora estaba en igualdad con los que tienen cáncer, con esa superioridad sobre nosotros. Primero, iba a cumplir 65 años, que es hoy día la duración media de la vida para los hombres, ¿qué derecho tenía él a pedir más? Toda la vida había hecho lo que había querido. Llegaba a su edad, nada le bastaba. ¿Esto no bastaba? Y como yo objetase tímidamente el dolor, dijo que éste también es una experiencia, y que le era indiferente sufrir (…)”

Louis Aragón



“Alberto Giacometti no es sólo el mejor dibujante que he conocido sino el mejor de todas las épocas”. Francis Bacon



“El llegaba hacia las nueve o diez de la noche. Se había levantado nadie sabe a qué hora, había tomado su desayuno en el Café de la calle Didot, en el momento en que otros toman el café. Se encontraba con sus amigos alrededor de la catedral, tomando martinis con agua de seltz. Iba a cenar hacia la una o más tarde. Tenía su mesa en la Coupule o en La Palette. Le gustaba hablar con sus amigos, con cualquiera. Luego, volvía a trabajar, haciendo su tarea de Penélope y destruyendo a menudo al alba todo lo que había elaborado durante la noche.
Su taller era una serie de cobertizos, quizá antiguos establos. Telas que yo consideraba admirables y que el decía que apenas estaban comenzadas, o como mucho, aptas para rascar: yesos, arcilla de donde brotaban cuerpos y rostros obsesionantes como él mismo, y una admirable planta verde”.
Georges Boudaille




“Qué respeto por los objetos. Cada uno tiene su belleza porque está “sólo” para ser, en él está lo irremplazable.
El arte de Giacometti no es, por tanto, un arte social (…) Sería más bien un arte de vagabundos superiores, tan puros que lo que podría unirlos sería un reconocimiento de la soledad de todo ser y de todo objeto. (Estoy solo, parece decir el objeto, por tanto atrapado en una necesidad contra la que nada podéis. Si no soy más que lo que soy, soy indestructible. Siendo lo que soy, y sin reserva, mi soledad conoce la vuestra)”.
Jean Genet

2 comentarios:

  1. caballero,
    siempre dando en el blanco

    creo que le has pillado el truco
    a la diana de mis pulmones

    giacometti, por supuesto
    es uno de mis irrenunciables

    aquí lo tento, a mi izquierda
    cruzando la calle congelado en el tiempo

    si no has leído "esa belleza" de john berger
    ya tardas

    saludos y condecoraciones

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  2. Me alegra haberte pillado,
    “el truco”

    Estoy terminando una segunda entrega de tu irrenunciable Giacometti

    al libro de Berger llegaré, tarde, pero llegaré;
    es que estoy muy mayor
    aunque también conservo algunas ganas y bastante curiosidad.
    Te agradezco los saludos, pero las condecoraciones…
    sé que ha sido sin querer pero
    al ponerme la medallita me has pinchado en la teta.

    Besos.

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