lunes, 15 de noviembre de 2010

Haití




Haití: un pedazo del África negra en el centro de América Latina



Haití fue el primer país de América Latina en obtener su independencia de la colonia que en este caso pertenecía a Francia. Si bien la guerra por la independencia comienza en 1793, la victoria de los llamados jacobinos negros se dio en 1804 con la retirada de las tropas francesas y la posterior abolición de la esclavitud. Es necesario saber que esta independencia solo abarcó los términos políticos como en casi la totalidad de los países de América Latina, pero la soga de ahorque que colgó sobre Haití fue aun peor. Cuando la guerra comenzó en 1793, Francia estaba en pleno proceso de revolución burguesa. Estos que no reconocían la independencia de Haití bloquearon sus vías marítimas, con sus tropas expectantes para volver a cargar contra el país que saqueó, explotó y esclavizó a una población por más de 200 años. Evidentemente el proceso de los franceses cambiando de modelo social impidió concentrar sus fuerzas sobre la colonia, sumado a esto el bloqueo que Francia sufría por parte de Inglaterra. Recién en 1825 Francia reconoció la independencia de Haití, no sin antes pedir un resarcimiento de miles de millones de libras por la perdida de sus bienes, a lo que el pueblo haitiano tuvo que aceptar resignado debido a las presiones que imponía Estados Unidos (nueva potencia naciente), ante la posibilidad de una nueva invasión.
El país fue condenado a muerte antes de nacer. Lejos de quedarse de brazos cruzados ante las presiones de los países desarrollados, el pueblo haitiano comprendió que para luchar contra este yugo, debía aportar y fortalecer a otros procesos de liberación como el de la Gran Colombia liderado por Simón Bolívar. Haití contribuyó a la victoria de Bolívar nada menos que con sus soldados mas calificados, barcos y armamentos bajo una sola condición: liberar a todos los esclavos una vez terminada la guerra. Bolívar cumplió, aunque cuando el general convocó a las naciones libres a la Convención de Panamá, como dice Eduardo Galeano, se olvido de invitar a Haití, pero se acordó de invitar a Inglaterra. Las sucesivas invasiones militares, la sangrienta dictadura de “papa doc” Duvallier, el golpe de estado a Arístide cuando asomó siquiera a practicar simples medidas reformistas, fueron tejes y manejes (y por cierto balas, secuestros y torturas) por parte de los Estados Unidos a lo largo del siglo XX para terminar de arruinar y saquear al país que fue el primer grito de dignidad de una América que surgía como independiente de las metrópolis centrales de Europa.
En 2004 cuando la situación en el país no dio para más y las tensiones sociales empezaron a reventar, Estado Unidos volvió a intervenir militarmente, pero esta vez utilizando a sus gobiernos súbditos de América Latina, Europa y Asia bajo el pretexto de la ayuda humanitaria, creando así la famosa MINUSTAH, marines de todos los ejércitos al acecho para cometer una masacre en el momento que sea oportuno. Aquellos/as que estén interesados por la historia del primer país libre pueden indagar un poco mas en las cuantiosas bibliografías y análisis de personas mucho mas capacitadas, pero cabe aclarar que lo que sumergió en la pobreza extrema a las clases populares no fue el terremoto del 12 de enero (si bien ese hecho termino de concretar el desastre) sino que antes, mucho tiempo antes, Haití sufrió un sin numero de terremotos sociales llamado Estados Unidos de América.



El basural del capitalismo

Si bien he recorrido tres departamentos del país, lo que he visto resulta suficiente por lo menos para denunciar ante todo el mundo las condiciones inhumanas en las que vive el pueblo haitiano. Haití carece del más mínimo desarrollo de sus fuerzas productivas y todo lo que el pueblo haitiano “consume” salvo raras excepciones es importado. En Haití las condiciones de vida son casi medievales. Carece de energía eléctrica, agua potable, gas natural, el transporte público se encuentra en condiciones paupérrimas y la problemática de la vivienda se acentuó al limite, sobre todo en la ciudad de Puerto Príncipe donde ocurrió el terremoto en enero pasado; los escombros esparcidos por toda la capital del país dan la impresión que la catástrofe natural se detuvo hace unos minutos.

En Puerto Príncipe hay miles de personas que después del fenómeno vive en las calles, las pésimas condiciones higiénicas de la ciudad y del país en general hacen que enfermedades como el “tifus”, la “malaria”, dengue, cólera, etc. Estén a la orden del día y mate a varias centenas cada vez que hay un brote de cualquiera de las enfermedades ya nombradas, todas ligadas a las cuestiones de higiene comunitaria. Ciertamente durante esta semana en la región de Latibonit hay un brote de cólera que en menos de 5 días ya causó la muerte de casi 100 personas. El estado haitiano es un ente ausente, mejor dicho destruido a causa de las sucesivas invasiones, los golpes de estado y la evidente corrupción de una pequeña elite que vive como si estuvieran en el país más rico del mundo, mientras miles de niños mueren al nacer, otros no llegan a los 5 años de vida y el hambre o “gwangou” como dicen aquí son cosas tan normales que hacen del panorama de la sociedad haitiana se vea bastante negro.



La MINUSTHA: ¿ayuda humanitaria?

Las tensiones sociales por esta situación de vida miserable que envuelve a grandes mayorías del país, se agudiza día a día y tenderán a estallar en algún momento. Aunque puede decirse que es posible un proceso de cambio, la cuestión se resolverá en que condiciones y madurez política se encuentren los movimientos y organizaciones populares para dar una salida política a una eventual rebelión popular, aunque el destino político del país es más que incierto. Pero a lo que me quiero referir es centralmente a la función de la MINUSTHA. Bajo el pretexto de brindar ayuda humanitaria las Naciones Unidas comandada por las grandes potencias imperialistas decidió en 2010 reforzar el envío de tropas, principalmente de Brasil (quien comanda la MINUSTHA), Argentina, Uruguay y Paraguay en su mayoría. Aunque también estén presentes tropas estadounidenses, europeas y asiáticas.


Nunca se dejó claro que tipo de ayuda humanitaria podrían brindar soldados instruidos para la guerra y no lo contrario. Evidentemente, como decía líneas arriba, la función de la MINUSTAH es contener con el uso de la fuerza, al pueblo haitiano cuando se agote del hastío en el que vive cotidianamente. No hay otra explicación, ya que de otra manera no harían rondas armados para el combate, ni se atrincherarían en las numerosas bases que hay por todo el país. No se ve a los soldados repartiendo comida, atendiendo a gente enferma, ni colaborando para que la gente viva en mejores condiciones, como sí lo hacen los médicos cubanos y venezolanos y la Brigada Internacionalista Dessalinnes que pertenece a la Vía Campesina, realizando las mas diversas tareas para subsanar un poco la miseria en la que el pueblo vive, eso es realmente ayuda humanitaria, porque la pregunta es que tiene de humanitario alguien que esta entrenado justamente para matar humanos…(…)

Roberto "Tito" Bruzzone es Brigadista del Frente Popular Darío Santillán

Fuente: Rebelión

1 comentario:

  1. Detrito del colonialismo. El capitalismo más sanguinario se ha cebado en Haití.
    Su situación pinta muy mal.

    Salud
    Francesc Cornadó

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