viernes, 12 de noviembre de 2010

J.S. Bach: Variaciones Goldberg 25-28 / Glenn Gould




Existen unas obras de arte que nacen de la reflexión más abstracta, que son un puro entramado de lógica, de cálculo y medición. En música podemos hablar de armonía y de contrapunto, de fugas, cánones etc. todo ello estructurado con inteligencia sin el lastre de la emoción. El goce de estas obras es puramente intelectual, es apolíneo, sereno y permanente; no está afectado por los estados de ánimo ni por las nieblas espesas que espesan el magín. A esta estética pertenecen las Variaciones Goldberg y toda la música de Bach, que la disfrutamos con la inteligencia y en esto radica el goce. En contraposición con este arte de la inteligencia nos encontramos con la estética romántica, esta que se embelesa con los claros de luna, con la emoción y el sentimiento. Sin desdeñar, ni mucho menos a Schubert, Tchaikovky o Wagner podemos decir que la aprehensión de la música romántica es más superficial -en el mejor sentido de la palabra- quiero decir que se encuentra más a flor de piel, cosa que tampoco está nada mal, pues la piel es lo más profundo que tiene el ser humano. Con todo esto mi agradecimiento por haber puesto estas Variaciones Goldberg, esta música me acompaña siempre junto con las suites para violonchelo solo.
Salud
Francesc Cornadó

1 comentario:

  1. Existen unas obras de arte que nacen de la reflexión más abstracta, que son un puro entramado de lógica, de cálculo y medición. En música podemos hablar de armonía y de contrapunto, de fugas, cánones etc. todo ello estructurado con inteligencia sin el lastre de la emoción. El goce de estas obras es puramente intelectual, es apolíneo, sereno y permanente; no está afectado por los estados de ánimo ni por las nieblas espesas que espesan el magín. A esta estética pertenecen las Variaciones Goldberg y toda la música de Bach, que la disfrutamos con la inteligencia y en esto radica el goce.
    En contraposición con este arte de la inteligencia nos encontramos con la estética romántica, esta que se embelesa con los claros de luna, con la emoción y el sentimiento. Sin desdeñar, ni mucho menos a Schubert, Tchaikovky o Wagner podemos decir que la aprehensión de la música romántica es más superficial -en el mejor sentido de la palabra- quiero decir que se encuentra más a flor de piel, cosa que tampoco está nada mal, pues la piel es lo más profundo que tiene el ser humano.

    Con todo esto mi agradecimiento por haber puesto estas Variaciones Goldberg, esta música me acompaña siempre junto con las suites para violonchelo solo.

    Salud

    Francesc Cornadó

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