jueves, 4 de noviembre de 2010

Poemas de Álvaro de Campos


Lisbon Revisited
(1923)


No: no quiero nada.
Ya os he dicho que no quiero nada.
¡No me vengáis con conclusiones!
La única conclusión es morir.
¡No me traigáis estéticas!
¡No me habléis de la moral!
¡Llevaos de aquí la metafísica!
¡No me pregonéis sistemas completos, no me pongáis en
fila conquistas
de las ciencias (de las ciencias, Dios mío, de las ciencias);
de las ciencias, de las artes, de la civilización moderna!
¿Qué mal he hecho yo a todos los dioses?
Si tienen la verdad, ¡guárdensela!
Soy un técnico, pero tengo técnica sólo dentro de la técnica.
Aparte de eso, estoy loco, y con todo el derecho a estarlo.
con todo el derecho a estarlo, ¿habéis oído?
¡No me incordiéis más, por el amor de Dios!
¿Me queríais casado, fútil, cotidiano y tributable?
¿O acaso lo contrario? ¿O lo contrario de cualquier cosa?
Si yo fuera otra persona os podría complacer a todos.
Así, tal como soy, ¡tened paciencia!
¡Idos al diablo sin mí,
o dejad que me vaya sólo al diablo!
¿por qué hemos de ir juntos?
¡No me cojáis del brazo!
No me gusta que me cojan del brazo. Quiero estar conmigo
a solas.
Lo repito: ¡conmigo a solas!
¡Ah, qué fastidio querer que sea de compañía!
¡Oh cielo azul -el mismo de mi infancia-,
eterna verdad vacía y perfecta!
Oh suave Tajo ancestral y mudo
pequeña verdad donde el cielo se refleja!
¡Oh pena revisitada, Lisboa de otro tiempo, hoy!
Nada me dais, nada me quitáis, nada sois que yo me sienta.
¡Dejadme en paz! No he de tardar, que yo nunca tardo…
Y mientras tardan el Abismo y el Silencio, ¡quiero estar
conmigo a solas!






Apostilla


¡Aprovechar el tiempo!
Pero, ¿qué es el tiempo para que yo lo aproveche?
¡Aprovechar el tiempo!
Ningún día sin línea…
El trabajo honesto y superior…
El trabajo a lo Virgilio, a lo Milton…
¡Pero es tan difícil ser honesto o superior!
¡Y tan poco probable ser Milton o Virgilio!
¡Aprovechar el tiempo!
Sacar del alma los trozos necesarios -ni uno más ni uno
menos-
y reunirlos en cubos que compongan
los grabados adecuados a la historia
(adecuados por el lado de abajo, que no se ve…)
poner las sensaciones en castillo de naipes, pobre China
de las veladas,
y los pensamientos en dominó, igual con igual,
y la voluntad en carambola difícil…
Imágenes de juegos, o de solitarios o de pasatiempos,
imágenes de vida, imágenes de las vidas, imagen de la
Vida…
Verbalismo…
Sí, verbalismo…
¡Aprovechar el tiempo!
No tener un minuto que el examen de conciencia desconozca…
No tener un acto indefinido ni artificioso…
No tener un movimiento que carezca de intención…
Buenos modales del alma…
Elegancia de persistir…
¡Aprovechar el tiempo!
Mi corazón está cansado como un mendigo verdadero.
Mi cerebro está acabado, como el fardo que se deja en mi
rincón.
Mi canto (¡verbalismo!) está tal como está y es triste.
¡Aprovechar el tiempo!
Desde que empecé a escribir han pasado cinco minutos.
¿Los he aprovechado o no?
Si no sé si los he aprovechado, ¿Qué sabré de otros minutos?
(Viajera tantas veces conmigo en el mismo compartimento
de aquel tren suburbano,
¿Te llegaste a interesar por mí?
¿Aproveché el tiempo mirándote?
¿Cuál fue el ritmo de nuestro sosiego en el tren en marcha?
¿Cuál fue el entendimiento que no llegamos a tener?
¿Qué vida hubo en aquello? ¿?Qué fue aquello en la vida?)
¡Aprovechar el tiempo!…
¡Ah, dejadme que no aproveche nada!
¡Ni tiempo, ni ser, ni memoria de tiempo o de ser!
Dejadme ser una hoja de árbol estremecida por la brisa,
la polvareda de un involuntario y solitario camino,
el regato casual de las últimas lluvias,
el surco dejado por las ruedas en el camino mientras otras
no pasan,
la peonza del muchacho que se va a parar,
y oscila, con el mismo movimiento de la tierra,
y se estremece, con el mismo movimiento del alma,
y cae, como caen los dioses, en el suelo del Destino.






Apunte


Mi alma se ha roto como un jarrón vacío.
Se ha caído por la escalera demasiado abajo.
Se ha caído de entre las manos de la criada distraída.
Se ha caído y se ha hecho más pedazos que loza había en
el jarrón.
¿Necedad? ¿Imposible? ¡Yo qué sé!
tengo más sensaciones que las que tenía cuando me sentía
yo.
Soy un esparcimiento de trozos sobre una estera sin sacudir.
Hice ruido en la caída como un jarrón al romperse.
Los dioses presentes, asomados a la barandilla de la escalera,
contemplan los trozos que su criada hizo de mí.
No se enfadan con ella.
Son tolerantes con ella.
¿Qué era yo, un jarrón vacío?
Miran los trozos absurdamente conscientes,
pero conscientes de sí mismos, no de los trozos.
Miran y sonríen.
Sonríen tolerantes a la criada involuntaria.
Se extiende la gran escalinata alfombrada de estrellas.
Un trozo brilla, vuelto por su exterior vidriado, entre los
astros.
¿Mi obra? ¿Mi alma principal? ¿Mi vida?
Un trozo.
Y los dioses lo miran de un modo especial, pues no saben
por qué se ha quedado ahí.
LO QUE hay en mí es sobre todo cansancio;
No de esto ni de aquello,
ni siquiera de todo o de nada:
Cansancio tal cual, en sí mismo,
cansancio.
La sutileza de las sensaciones inútiles,
las pasiones violentas por nada,
los amores intensos por lo imaginado en alguien,
todas esa cosas
-éstas y lo que en ellas falta eternamente-;
todo esto hace un cansancio,
este cansancio,
cansancio.
Hay sin duda quien ama lo infinito,
hay sin duda quien desea lo imposible,
hay sin duda quien nunca quiere nada;
tres tipos idealistas, y yo ninguno de ellos:
Porque yo amo infinitamente lo finito,
porque yo deseo imposiblemente lo posible,
porque lo quiero todo, y un poco más si puede ser,
y hasta si no puede ser…
¿Y el resultado?
Para ellos la vida vivida o soñada,
para ellos el sueño soñado o vivido,
para ellos la media entre todo y nada; es decir, esto…
Para mí sólo un grande, un profundo
y, ah, con qué felicidad, infecundo cansancio,
un supremísimo cansancio,
ísimo, ísimo, ísimo,
Cansancio…
ESTOY cansado, está claro,
porque a estas alturas uno tiene que estar cansado.
De qué estoy cansado, no lo sé.
De nada me serviría saberlo,
porque el cansancio sería el mismo.
La herida duele porque duele
y no en función de la causa que la produjo.
Sí, estoy cansado,
y un poco sonriente
de que el cansancio sea sólo esto:
Ganas de dormir en el cuerpo,
un deseo de no pensar en el alma,
y por encima de todo una tranquilidad lúcida
del entendimiento retrospectivo…
¿Y cambia la lujuria al no tener ya esperanzas?
Soy inteligente: eso es todo.
He visto mucho y entendido mucho lo que he visto,
y hay un cierto placer hasta en el cansancio que esto me da,
pues al final la cabeza siempre sirve para algo.


Álvaro de Campos

1 comentario:

  1. Esto es poesía y sabiduría.
    Viva Pesoa "el camaleón"
    y viva Teognis de Mégara

    No quiero nada, aspiro a ser un grandísimo mediocre, vulgar, materialista y técnico.

    Salud

    Francesc Cornadó

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