lunes, 29 de noviembre de 2010

Seelig / Walser

Carl Seelig: ¿Echamos un vistazo?
Robert Walser: Todo esto es mucho más bonito desde fuera. No hay que querer conocer todos los secretos. Me he atenido a eso durante toda mi vida. ¿No es hermoso que en nuestra existencia algunas cosas se mantengan extrañas y ajenas, como detrás de muros de hiedra? Eso les da un encanto indecible, que se va perdiendo cada vez más. Hoy en día todo es codiciado y poseído brutalmente.



Robert Walser acerca de Nietzsche.
“Se vengaba de que ninguna mujer le hubiera amado. Él mismo acabó por carecer de amor. ¡Cuántos sistemas filosóficos no son más que venganzas por perdidos disfrutes!”.



Robert Walser sobre sí mismo.
“En mi entorno siempre ha habido complots para rechazar a bicharracos como yo. Siempre se rechazaba, con arrogancia y distinción, todo lo que no tenía cabida en el propio mundo. Jamás me atreví a abrirme paso. Ni siquiera tuve el coraje de echar un vistazo. Así que viví mi propia vida, en la periferia de la burguesía, y ¿acaso no estuvo bien así? ¿No tiene mi mundo derecho a existir, aunque en apariencia sea un mundo más pobre e impotente?




“¡Una inolvidable excursión al Säntis! El cielo, gris como el pellejo de un asno. Me disculpo con Robert por no haber traído buen tiempo conmigo. Él dice: “¿Acaso la vida humana está siempre llena de sol? ¿No son sólo la luz y las sombras las que le dan sentido?”.

“Estoy convencido de que en los últimos treinta años de su vida Hölderlin no fue tan desdichado como lo pintan los profesores de literatura. Poder soñar en un modesto rincón, sin tener que responder a continuas pretensiones, no es ningún martirio. ¡Sólo la gente hace lo que sea!”




“…a menudo los poetas tienen unos tentáculos extraordinariamente largos, con los que presienten el futuro. Huelen los acontecimientos venideros como los cerdos las trufas.”




“Solo un porcentaje de personas curiosamente pequeño sabe disfrutar de la vejez, cuando puede ser tan satisfactoria. Se ha comprobado que el mundo aspira a volver siempre a las cosas sencillas, elementales. Por sano instinto, uno se resiste a que lo excepcional, lo extraño se haga dominante. La inquieta codicia hacia el otro sexo se ha extinguido, y ya sólo se aspira al consuelo de la naturaleza y a las cosas concretas y hermosas que están al alcance de todo el que las anhela. Por fin ha desaparecido la vanidad, y uno se solaza en la gran calma de la vejez igual que bajo un suave sol.”



“Por enervante que sea a veces ese entontecimiento, el burgués sigue sin ser, ni de lejos, tan insoportable como el literato que cree que se le ha encargado la tarea de enseñar modales al mundo.”


Carl Seelig (Paseos con Robert Walser)

No hay comentarios:

Publicar un comentario