miércoles, 29 de diciembre de 2010

Charles Bukowski


una de las tías más buenas.


llevaba una peluca rubia platino
y la cara con colorete y empolvada
y el carmín que se ponía
le hacía una enorme boca pintada
y tenía arrugas en el cuello
pero conservaba el culo de una muchacha
y las piernas estaban bien.
llevaba bragas azules y se las quité
le subí el vestido y, con la tele parpadeando,
se lo hice de pie.
mientras forcejeábamos por la habitación
(me estoy follando una tumba, pensé, estoy
resucitando a los muertos, maravilloso
tan maravilloso
como comer aceitunas frías a las 3 a.m.
mientras arde media ciudad)
me corrí.

chavales, podéis quedaros con vuestras vírgenes
a mí dadme las viejas tías buenas con tacones altos
con culos que olvidaron envejecer.

por supuesto, después te marchas
o te pones muy borracho
que es lo
mismo.

pasamos horas bebiendo vino y viendo la tele
y cuando nos fuimos a la cama
a dormirla
se dejó la dentadura puesta toda
la noche.

Charles Bukowski

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