miércoles, 15 de diciembre de 2010

Flaubert / Maupassant

Flaubert (1821- 1881) por Maupassant (1850-1893)




“Creencias firmemente establecidas durante siglos son expuestas, desarrolladas y refutadas en diez líneas, oponiéndolas a otras creencias tan limpia y apasionadamente demostradas y demolidas como ellas. De una página a otra, de una línea a otra surge una idea, y a continuación otra que refuta la primera y es refutada a su vez por su vecina. Lo que Flaubert había hecho con las religiones y las filosofías antiguas en La tentación de San Antonio, lo hizo de nuevo con todos los conocimientos modernos [en Bouvard y Pécuchet]. Es la torre de Babel de la Ciencia, en que todas las diversas doctrinas, contrarias y sin embargo universales, hablando cada una de ellas en su lengua, demuestran la impotencia del esfuerzo, la vanidad de la verdad y la eterna miseria del todo. La verdad de hoy es el error del mañana; todo es incierto, variable, y contiene en proporciones desconocidas cantidades tanto de verdad como de falsedad...”



“Quien haya escrito alguna vez, habrá dicho una tontería en algún momento. Infaliblemente, Flaubert encuentra esa tontería y la apunta. Relacionándola una con otra, y luego con otra más, y aun con otra, forma un conjunto formidable que desarma cualquier creencia y cualquier ley.”



“Su erudición, por consiguiente, fue casi un obstáculo para su producción. Heredero de la vieja tradición de los antiguos ilustrados, que eran en primer lugar sabios, poseía una prodigiosa erudición. Además de su inmensa biblioteca de libros, que conocía como si acabara de leerlos, conservaba una biblioteca de notas tomadas por él mismo de todas las grandes obras imaginables, consultadas en instituciones públicas o en cualquier lugar donde descubriera algo que despertara su interés. Daba la impresión de que se sabía de memoria aquella biblioteca de notas, citaba las páginas y los párrafos en los que se encontraba la introducción buscada, consignada por él diez años atrás, pues tenía una memoria prodigiosa.”



Fuente: Letras Libres

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