viernes, 31 de diciembre de 2010

Javier Tomeo



PROBLEMAS DE IDENTIDAD

-Puede que no se tome en serio lo que voy a decirle, pero yo soy Polifemo –me dijo aquel hombrecito, sentándose a mi lado.
No hacía sol y estaba a punto de llover, pero llevaba puestas unas enormes gafas de cristal negro que le ocultaban los ojos y casi la mitad de la frente.
Le dije que me parecía bien y no hice más comentarios. Cada uno puede pensar de sí mismo lo que quiera.
El hombrecito continuó diciéndome que su único ojo le permitía ver cosas que otros hombres no somos capaces de ver. No quise saber qué cosas eran ésas, pero le pregunté cómo se llamaba su padre.
-Poseidón –me contestó-. Y a mis hermanos les llaman cíclopes. En otros tiempos fuimos una familia de herreros al servicio de Hefesto y el ruido de nuestras fraguas y fuelles podía oírse en todos los volcanes de esta isla.
Le dije que no estábamos en una isla, sino en una península unida al continente por el istmo de K.
El hombrecito estuvo un rato sin decir nada. Seguramente no era la primera vez que le hablaban del istmo de K.
-En ese caso, si esto no es una isla –susurró después-, tienen razón quienes aseguran que tampoco yo soy Polifemo.
Pensé que aquí acababa la broma, pero el hombrecito se quitó las gafas y me señaló su único ojo, en mitad de la frente.
-Dígame entonces quién soy –me pidió-. Dígame por que no veo las mismas cosas que ven los otros hombres.
No supe qué decirle. El hombre volvió a ponerse las gafas y se alejó en busca de otro solitario, seguramente para repetirle la misma historia.

Javier Tomeo (Los nuevos inquisidores)

No hay comentarios:

Publicar un comentario