lunes, 20 de diciembre de 2010

Marcos Ana




Mi corazón es patio


A María Teresa León

La tierra no es redonda:
es un patio cuadrado
donde los hombres giran
bajo un cielo de estaño.
Soñé que el mundo era
un redondo espectáculo
envuelto por el cielo,
con ciudades y campos
en paz, con trigo y besos,
con ríos, montes y anchos
mares donde navegan
corazones y barcos.
Pero el mundo es un patio
(Un patio donde giran
los hombres sin espacio)
A veces, cuando subo
a mi ventana, palpo
con mis ojos la vida
de luz que voy soñando.
y entonces, digo: “El mundo
es algo más que el patio
y estas losas terribles
donde me voy gastando”.
Y oigo colinas libres,
voces entre los álamos,
la charla azul del río
que ciñe mi cadalso.
“Es la vida”, me dicen
los aromas, el canto
rojo de los jilgueros,
la música en el vaso
blanco y azul del día,
la risa de un muchacho…

Pero soñar es despierto
(mi reja es el costado
de un sueño
que da al campo)

Amanezco, y ya todo
-fuera del sueño- es patio:
un patio donde giran
los hombres sin espacio.

¡Hace ya tantos siglos
que nací emparedado,
que me olvidé del mundo,
de cómo canta el árbol,
de la pasión que enciende
el amor en los labios,
de si hay puertas sin llaves
y otras manos sin clavos!
Yo ya creo que todo
-fuera del sueño- es patio.
(Un patio bajo un cielo
de fosa, desgarrado,
que acuchillan y acotan
muros y pararrayos).

Ya ni el sueño me lleva
hacia mis libres años.
Ya todo, todo, todo,
-hasta en el sueño- es patio.
Un patio donde gira
mi corazón, clavado;
mi corazón, desnudo;
mi corazón, clamando;
mi corazón, que tiene
la forma gris de un patio.

(Un patio donde giran
los hombres sin descanso)

Marcos Ana







Marcos Ana, nació en Salamanca en 1920. En el seno de una familia pobre de solemnidad, que se vió obligada a emigrar a Madrid huyendo del hambre y en busca de un porvenir menos miserable.Cuando después de años de intrigas y preparativos, los militares golpistas -financiados por el banquero mallorquín Juan March y arropados por la Iglesia católica, el ejercito nazi y las tropas fascistas de Musolini-traicionaron al gobierno legítimo de la República y provocaron la más criminal guerra civil de la historia moderna, el joven Marcos –por su padre- Ana –por su madre- que entonces solo contaba con dieciseis años (1936), luchó con absoluta entrega y en coherencia con lo que ya era su ideal comunista, del lado republicano. Tres años después, 1939, al finalizar la guerra con la victoria del fascismo dio comienzo la más criminal posguerra que recuerda la historia. Todavía hoy, setenta años después, siguen las cunetas del estado español llenas de restos humanos amontonados en fosas comunes, gracias al dominio que ejerce la extrema derecha en el Tribunal Supremo y en la Audiencia Nacional. Y claro está, a la complicidad y cobardía de los gobiernos “socialistas” que se han sucedido en el periodo democrático. Marcos Ana, fue detenido en 1939, junto a millares de demócratas, socialistas, anarquistas y comunistas. Permaneció encarcelado de manera ininterrumpida durante veintitres años. Entró en las cárceles franquistas a los diecinueve años, salió a los cuarenta y dos. Toda su juventud, la mitad de su vida. Hoy a sus noventa años sigue luchando por los derechos de las victimas del franquismo (qué remedio) y permanece fiel a sus ideales comunistas, con los cojones del alma, que diría su amigo Miguel Hernández, con quien compartió trinchera, ideales y cárcel.


ELOTRO

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