miércoles, 30 de junio de 2010

Mario Benedetti / Desde los afectos




Desde los afectos

¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?
Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo.
Que nadie establece normas salvo la vida.
Que la vida sin ciertas normas pierde forma.
Que la forma no se pierde con abrirnos.
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente.
Que no está prohibido amar.
Que también se puede odiar.
Que el odio y el amor son afectos.
Que la agresión porque sí, hiere mucho.
Que las heridas se cierran.
Que las puertas no deben cerrarse.
Que la mayor puerta es la del afecto.
Que los afectos nos definen.
Que definirse no es remar contra la corriente.
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo más se dibuja.
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio.
Que negar palabras es abrir distancias.
Que encontrarse es hermoso.
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida.
Que la vida parte del sexo.
Que el “por qué” de los niños tiene un por qué.
Que querer saber de alguien no es sólo curiosidad.
Que querer saber todo de todos es curiosidad malsana.
Que nunca está de más agradecer.
Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo.
Que nadie quiere estar solo.
Que para no estar solo hay que dar.
Que para que nos den también hay que saber como pedir.
Que saber pedir no es regalarse.
Que regalarse es en definitiva no quererse.
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos.
Que para que alguien sea hay que ayudarlo.
Que ayudar es poder alentar y apoyar.
Que adular no es ayudar.
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara.
Que las cosas cara a cara son honestas.
Que nadie es honesto porque no roba.
Que el que roba no es ladrón por placer.
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo.
Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte.
Que se puede estar muerto en vida.
Que se siente con el cuerpo y la mente.
Que con los oídos se escucha.
Que cuesta ser sensible y no herirse.
Que herirse no es desangrarse.
Que para no ser heridos levantamos muros.
Que quien siembra muros no recoge nada.
Que casi todos somos albañiles de muros.
Que sería mejor construir puentes.
Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve.
Que volver no implica retroceder.
Que retroceder también puede ser avanzar.
Que no por mucho avanzar se amanece cerca del sol.
Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida.





Mario Benedetti (1920-2009)

Eduardo Galeano / Los nadies




Los nadies
Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos.
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia nacional, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

De El libro de los abrazos (E. Galeano)

Hermann Hesse



El que usted y yo y algunos otros consigamos un día renovar el mundo, es cosa que ya se verá. Pero, dentro de nosotros mismos, tenemos que renovarlo cada día; de otro modo nada lograremos.




Hermann Hesse

Bertolt Brecht / La cuerda cortada



La cuerda cortada

La cuerda cortada puede volver a anudarse,
vuelve a aguantar,
pero está cortada.

Quizá volvamos a tropezar,
pero allí
donde me abandonaste
no volverás a encontrarme.

Bertolt Brecht

Frida Kahlo



Pies, ¿para qué os quiero si tengo alas para volar?




Frida Kahlo

martes, 29 de junio de 2010

Microrrelatos / 4



MIGUEL SAIZ ÁLVAREZ “El globo”



Mientras subía y subía, el globo lloraba al ver que se le escapaba el niño.

Microrrelatos / 3



ALBA OMIL “Poema, I”



De nuevo lo golpeó la realidad, con saña. Quiso aislarse del mundo. Borrarlo. Reconstruirlo. Y escribió el poema.

Microrrelatos / 2



ORLANDO ENRIQUE VAN BREDAM “Urdimbre”



—¿Tu marido es celoso? —preguntó él.
—Sí. Mi marido es el oso que viene ahí -respondió ella.

Microrrelatos / 1







GABRIEL JIMÉNEZ EMÁN “El hombre invisible”

Aquel hombre era invisible, pero nadie se percató de ello.

David Lagmanovich / Dos relatos



No tengo nada contra usted




No tengo nada contra usted, se lo aseguro. He frecuentado a muchos como usted, me he encariñado con algunos, y ellos me han acompañado a lo largo de la vida. Si le restrinjo el acceso a mis escritos no es por hostilidad, sino más bien para no fatigarlo, para que después no se me acuse de abuso o de falta de consideración. Es cierto que en mi juventud recurría mucho más que ahora a sus servicios. Pero la vida me ha enseñado que para mí su utilidad, perdóneme que se lo diga, no depende de que esté siempre dando vueltas a mi alrededor, sino de un factor que podemos llamar eficacia. Con esto no quiero ofenderlo ni hacerlo a menos: mi respeto por usted es absoluto. Podemos decir que lo considero indispensable, pero en dosis moderadas. Un gran poeta dijo que usted, cuando no da vida, mata. Y yo no quiero que me mate ni que mate mis textos, señor adjetivo.




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Declaración




Es cierto que no me llamo Vanessa y es cierto que casi todo lo que usted ve lo hizo el cirujano y también es cierto que no soy ni tan alta ni tan rubia ni tan flaca como parezco, pero él no tenía derecho a echarme nada en cara, porque si un hombre me levanta en la calle tiene que saber que todo es de mentira, una ilusión que fomentamos porque es parte del oficio y además porque nos dan pena los hombres solos, por lo menos a mí me dio pena éste que parecía tímido, que hasta me abrió la puerta de la habitación y me dejó pasar primero, con modales que usaría con las señoras de verdad. Pero después comenzó a quejarse de las mentiras del mundo, tomándome a mí como ejemplo, y eso no lo pude soportar. Cuando ya no daba más agarré el puñal que siempre llevo en la liga y se lo hundí hasta el mango. Esto no es una mentira del mundo, le dije pero él ya no podía oírme. Lo demás usted ya lo sabe, señor fiscal.

David Lagmanovich

lunes, 28 de junio de 2010

Kafka y la fotografía





“Las observaciones que hizo Kafka sobre la fotografía permiten deducir que, para él, esa reproducción de la vida era algo inquietante. Friedrich Thieberger, por ejemplo, recuerda que, cuando llevaba un pesado cajón para hacer ampliaciones fotográficas, encontró un día a Kafka en la calle. “¿Hace usted fotografías?”, escribe Thieberger que le preguntó Kafka con sorpresa, y que añadió: “En realidad es algo siniestro” y luego, tras una breve pausa, dijo: “¡Y además las amplía!”.




En las obras de Kafka se encuentra por todas partes indicios de que sentía un vago horror ante las incipientes mutaciones de la humanidad al comenzar la era de la reproducción técnica, con las que sin duda veía el fin del individuo autónomo formado por la cultura burguesa. (…)
Toda la técnica de la copia fotográfica se basa en definitiva en el principio de la duplicación totalmente fiel al modelo o, mejor, de una reproducción totalmente infinita. (…)
Y como la copia duraba aún cuando lo copiado había desaparecido hacía tiempo, era fácil sospechar incómodamente que lo copiado, el hombre y la naturaleza, tenía menor grado de autenticidad que la copia, que ésta dejaba sin contenido al original, lo mismo que se dice que quien encuentra a su doble se siente aniquilado.”


En Campo Santo (W.G. Sebald)

Kafka va de putas / Diarios






Lo cuenta en sus diarios, era el verano de 1911 en París, le acompañó su amigo Max Brod. En París buscando los placeres del amor en un burdel “organizado racionalmente” y con “timbre eléctrico”, en el que todo se desarrolló tan rápidamente que Kafka apenas puede imaginarse cómo ha ido a parar a la calle tan deprisa.



“Resulta difícil contemplar a las chicas con detenimiento (…) en realidad sólo recuerdo a la que estaba justo delante de mí. Le faltaban dientes, se mantenía muy derecha, se sostenía el vestido con el puño cerrado sobre las partes pudendas y abría y cerraba al mismo tiempo, rápidamente, sus grandes ojos y su gran boca. Su cabello rubio parecía desgreñado. Era delgada. Miedo a olvidarme de no quitarme el sombrero. Hay que apartar realmente la mano del ala.”

En Campo Santo (W.G. Sebald)

El bloguero anónimo


"El bloguero no lee a sus colegas, los vigila"


Anónimo

Julio Cortázar / Rayuela




RAYUELA - Capítulo 7 (fragmento)






Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

domingo, 27 de junio de 2010

La Tierra, el agua...



La Tierra tiene unos 525 millones de kilómetros cúbicos de agua.

Sólo el 2,5% es agua dulce y, de ese 2,5%, sólo el 0,01% se encuentra en los ríos.
Se precisan 700 litros de agua para refinar un barril de petróleo, 148 para fabricar un automóvil, 4 para producir un litro de Coca-Cola, pero unas gotas de bautismo bastan para convertir a un impío en siervo fiel.

Diane Arbus




La fotografía es un secreto sobre un secreto. Cuanto más te dice, menos entiendes.
Diane Arbus

Mark Strand / tres poemas




Llegar a esto
Hicimos lo que se nos dio la gana.
Nos libramos de sueños, prefiriendo la industria
pesada de cada uno, y le abrimos las puertas al dolor
y al hábito imposible de quebrar lo bautizamos “ruina”.

Ahora estamos aquí.
Está lista la cena y no podemos comer.
La carne está apoyada sobre ese lago blanco que es el plato.
El vino espera.

Llegar a esto
tiene sus recompensas: nada se nos promete y nada se nos quita.
Y no tenemos corazón ni gracia que nos salve,
ningún lugar adonde ir, ni tampoco razón para quedarnos.

Tú dicesEstá todo en la mente, me dices, y no guarda
ninguna relación con la felicidad. Pueden venir el frío
o el calor, pero la mente tiene todo el tiempo del mundo.
Me tomas del brazo y me dices que algo está por pasar,
algo insólito, para lo que siempre estuvimos preparados,
igual que el sol que llega después de un día en Asia,
o la luna que parte tras pasar una noche con nosotros.


La noche, el porche
Mirar fijo el vacío es aprender de memoria
el lugar hacia donde seremos arrastrados,
y desnudarse al viento es sentir lo inasible
en algún lugar, cerca. Los árboles se pueden
agitar o estar quietos. El día o la noche pueden
ser lo que quieren ellos. Lo que deseamos, más
que una estación o un clima, es la comodidad
de ser extraños, aunque sea para nosotros.
Ése es el quid de la cuestión. Incluso ahora
pareciera que estamos esperando algo,
que con su aparición se esfumara. El sonido
de unas hojas que caen, o quizá de una sola,
o menos, todavía. Lo que hay para aprender
es infinito. El libro nos dice todo eso
pero jamás fue escrito con nosotros en mente.






Mark Strand

Safo de Lesbos


Sola, en alta rama, enrojece una dulce manzana
alto, en lo más alto, inadvertida a los recolectores.
No, no inadvertida, es que no pudieron alcanzarla.

Safo de Lesbos

sábado, 26 de junio de 2010

El relato policial




Apuntes sobre el género Negro

El primer relato policial “Los crímenes de la rue Morgue” de Poe, es de 1846.

Hacia 1840 sitúa Foucault el comienzo de la “sociedad de la vigilancia”. La numeración de las casas, las huellas dactilares, la identificación de las firmas, el desarrollo de la fotografía, el retrato de los criminales, el fichaje, el archivo policial. La identificación del individuo anónimo y la cartografía de la ciudad.

“Estos relatos nos hablan de un mundo en el que un juez que tiene una bodega clandestina llena de alcohol puede enviar a la cárcel a un hombre apresado con una botella de Whisky encima. Es un mundo que no huele bien pero es el mundo en el que usted vive. No es extraño que un hombre sea asesinado, pero es extraño que su muerte sea la marca de lo que llamamos civilización” (R. Chandler)
Vivimos en lo que se llama una democracia, el gobierno de la mayoría, un espléndido ideal si fuera posible hacer que funcionara…
El pueblo elige, pero la maquinaria del partido nomina, y las maquinarias del partido, para ser eficaces, necesitan mucho dinero. Alguien se lo tiene que dar, y ese alguien, ya sea individuo, grupo financiero, sindicato o cualquier otra cosa, espera cierta consideración a cambio…
Hay algo peculiar acerca del dinero. En grandes cantidades tiende a adquirir vida propia, incluso conciencia propia. El poder del dinero resulta muy difícil de controlar.” (R. Chandler)
El último Lector (Ricardo Piglia)

Lecciones abiertamente tendenciosas de geografía.



Liechtenstein es un país admirable, un auténtico “paraíso”. Monárquico, católico, con un jefe de Estado que lleva por nombre Adam II y donde tienen residencia 73.700 compañías – sin duda atraídas por su agradable clima-, el doble de empresas que de habitantes. ¡Y tiene registrado el 3% de paro!
Para no dar pistas, será.
ELOTRO sobre M. Rivas.

Lipovetsky



"Disneylandia está aquí y ahora, en las revistas, en los muros de la ciudad y del metro, nos rodea un tenue surrealismo desprovisto de cualquier misterio, de cualquier profundidad, entregándonos a la embriaguez desencantada de la vacuidad y de la inocuidad" (Lipovetsky)

viernes, 25 de junio de 2010

Mempo Giardinelli / Zapatos




Mamá está furiosa con papá porque a papá no le gustan los zapatos que ella usa, y dice que lo que él le hizo hoy es algo que no le piensa perdonar mientras viva ni después de muerta.
Cualquiera podría acordar con papá en que lo que hizo es una pavada, pero entre ellos el episodio devino en una cuestión capital, definitiva, porque el rencor de mamá es de jíbaro, un resentimiento de tragedia shakesperiana y de perro del hortelano, como dice Tía Etelvina cuando la ve así, porque dice (Tía Etelvina) que mamá, enojada, sólo tiene camino de ida y se pone de tal manera que no perdona ni deja perdonar.
Mamá tiene unos pies muy lindos, preciosos y parejitos, sin callos y con los dedos como repulgue de empanaditas, y en eso todo el mundo está de acuerdo. Por eso mismo, dice papá, es un crimen que use zapatos tan feos. Yo no sé qué te da por ponerte esos zapatones horribles, grandes, cerrados y que además hacen ruido, dice papá. Y encima producen un crujidito horrible al caminar pero que no se puede ni mencionar porque vos jamás aceptás una crítica. Lo que pasa es que tus críticas jamás son constructivas, dice mamá. Lo que pasa es que te ponés hecha una fiera, dice papá. Y al cabo mamá le grita que en todo caso es un defecto de nacimiento y mejor no te metás con mis defectos, estoy harta de que me critiques, harta de que me juzgues, y harta de esta vida que llevamos porque yo me merezco otra cosa (que es lo que mamá dice siempre). Y como no hay manera de pararla papá se calla la boca y ella sigue diciendo todo lo demás que es capaz de decir, que es muchísimo y es feroz.




A mamá no se le puede pedir discreción en nada. Y tampoco tiene un gran sentido del humor. Cuando eran más jóvenes él le sugería que usara zapatillas, total, bromeaba, yo te voy a querer igual. Pero ella, en todo su derecho, se compraba los zapatos que le gustaban y usaba los que quería, y siempre protestando que yo no sé por qué los hombres tienen esa manía de pretender dirigir la vestimenta de las mujeres: cuando la conocen a una se enganchan por las ropas audaces pero cuando nos tienen enganchadas quieren que andemos como monjas y guay de una si se pone minifalda o se le ven las tetas.
Guaranga como es ella, vehemente y fulminadora con la mirada, ni en chiste se le puede hablar de lo que no le gusta. Eso ya lo sabemos. Por eso lo que hizo papá este sábado a la tarde, aunque suene a pavada, fue demasiado: no había nadie de la familia en la casa, y él aprovechó para juntar todos los zapatos de mamá, como diez o doce pares, viejos y nuevos, y los metió en una bolsa y llamó a Juanita, que es la muchacha que trabaja en la casa ayudando en las tareas porque aunque no somos ricos tenemos sirvienta cama afuera, como quien dice, y le dijo tome Juanita, me ordenó la señora que se los regale.




Y le entregó la bolsa con todos los zapatos, que Juanita, chocha, se llevó a su casa.
Por supuesto, y como era de esperar, mamá se dio cuenta esa misma noche, en cuanto llegó y se quitó las botas que llevaba puestas y buscó las sandalias de entrecasa. Descubrió el ropero vacío de zapatos y fue todo uno gritar desde el dormitorio: "¡Titino qué hiciste con mis zapatos!" y salir a torearlo.
Papá estaba de lo más divertido y le dijo la verdad: se los regalé todos a Juanita. Lo que ipso facto desató en mamá una verborrea de lo peor: lo trató de tano bruto, comunista nostálgico y hasta le dijo nazi antisemita hijo de puta y después se fue a contarle a todo el mundo, empezando por la abuela y la Tía Etelvina, que este hombre cuando está aburrido es un peligro, por qué no se meterá sólo en lo suyo y ahora va a ver cuánto le va a salir la cuenta de la zapatería.
A mí hay dos cosas que me revientan de ellos dos: la incapacidad de aceptar los comentarios ajenos que tiene mamá; y esa manía de querer cambiar a la gente que tiene papá.
Pero es inútil, con ellos. La Tía Etelvina dice que a gente así lo mejor es ignorarla. Y yo creo que tiene razón. Pero cuando son los papás de uno no se puede.
Mempo Giardinelli

Mañana y tarde / Dostoievski


Velocidad dostoievskiana

“Y si seguimos con las lectoras-copistas rusas, podemos recordar la historia de Dostoievski, que Kafka conocía muy bien. Ese momento único (sobre el que Butor escribió un bellísimo texto) en que, apremiado por sus deudas, debe escribir al mismo tiempo “Crimen y castigo” y “El jugador” (uno a la mañana y otro a la tarde) y decide contratar a una taquígrafa, Anna Giriegorievna Snitkine.

Entre el 4 y 29 de octubre de 1866 le dicta “El jugador” y el 15 de febrero del 1867 se casa con ella, luego de pedirle la mano el 8 de noviembre: una semana después de terminar el libro y un mes después de haberla conocido. Una velocidad dostoievskiana (y una situación kafkiana).”

El último lector (Ricardo Piglia)

jueves, 24 de junio de 2010

Marcel Duchamp / Entrevista




por Otto Hahn

Aparecida en la revista VUELTA numero 133-134. 1988


SOY UN provinciano. Vivo al margen de todo. Sólo en Nueva York me envían trescientas tarjetas de invitación al mes... Pero, como no voy a las exposiciones, no estoy al corriente. Naturalmente, conozco a Morris, a Bob e Yvonne Rainer, muy encantadores ellos y a los que aprecio mucho. Cage también es muy importante. ¿Oldenburg?, ése va a su aire, Muy buena su última exposición. También me gusta Segal...“A veces también asisto a ‘happenings’: es una buena manera de emplear el tiempo. En el teatro de la calle Cuarenta he visto un ‘happening’ de Wesselmann. También se ofrecía otro de Oldenburg. Recientemente, en la exposición-venta presentada por la galería Cordier-Ekstrom a beneficio de la Asociación Americana de Ajedrez, topé con Andy Warhol. Era al final de la exposición: Dalí acababa de finalizar su pieza, y se había organizado una pequeña ceremonia. Warhol había venido con su cámara y me pidió que posara para él: la única condición era que tenía que estar con la boca cerrada durante veinte minutos.”
-Su nombre se asocia a menudo con el de John Cage.

-Es que somos muy amigos. Viene cada semana a casa a jugar al ajedrez. Le conocí en 1941, en Nueva York, en casa del pintor Max Ernst y Peggy Guggenheim. En aquella época él debería tener unos veinticinco años. Si a la gente le gusta relacionarnos, es sobre todo a causa de nuestra comunidad de espíritu, de nuestra similar actitud a la hora de afrontar las cosas. Es una persona extraordinaria a la que le resulta fácil ser constante. Piensa de una manera divertida.

-¿Cuáles han sido sus relaciones con Erik Satie?

-Mantuvimos una cierta relación debido a Entracte. Estaba en lo más alto de los Campos Elíseos con paraguas y bombín. Pero nunca he mantenido con él una relación constante: nos veíamos por azar. Él llevaba una vida un poco mundana, para sobrevivir se veía obligado a comer en casa de duquesas y baronesas. Sin embargo, se reía de sí mismo.

-¿A usted no le gusta la música?

-No es que sea una persona antimúsica, pero tolero mal su vertiente de órgano de gatos. Entiéndame, la música no es más que tripas contra tripas: los intestinos responden a la tripa de gato del violín. Hay una especie de lamentación, de tristeza, de alegría, totalmente sensorial, que corresponde a esa pintura retiniana que tanto me horroriza.Para mí, la música no es una expresión superior del individuo. Me gusta más la poesía, incluso la pintura, si bien hoy ya no es tan interesante.No, no lo es porque es necesario que ésta sea sancionada por un público. En lugar de obligar al público a venir hasta la obra, se va a mendigar su beneplácito. Lo que me enoja del arte tal como se entiende actualmente es esta necesidad que hay de ganarse al público. Incluso cuando había monarquía era mejor: la sanción de la obra corría a cargo de una sola persona o a lo más de una pequeña corte. También era una lata, pero numéricamente, menor.

DEMOCRACIA, MEDIOCRIDAD.-Eso que usted afirma no es muy democrático, que digamos...

-Ya lo sé, se me tratará de reaccionario, de fascista... Pero me da igual: el público todo lo hace mediocre. El arte no tiene nada que ver con la democracia.
-Eso es cierto. En el Museo de Arte Moderno de París a menudo se encuentra uno con cuadros que complacen a todo el mundo.
-Los museos están llenos de mediocres. En Rusia, la cosa todavía es peor, es un auténtico delirio. Y todo para complacer al público.

-¿Hay falsificaciones de obras de Duchamp?

-No, si hablamos seriamente. Un día Walter Peck me llamó por teléfono porque había encontrado en Nueva York, en una pequeña y mugrienta sala de subastas un “Sous-verre”, un cuadrito montado a la inglesa, firmado por Duchamp. Fui allí y vi que se trataba de una serie de dibujos académicos que representaban un desnudo descendiendo por una escalera. No dije nada, ni chisté. En otra ocasión, Saindenberg había comprado un dibujo firmado. Había pagado 60 dólares. Era falso. Se quedó sin sus 60 dólares y dio el dibujo al museo de las falsificaciones, al Fogg Museum de Cambridge. Dándolo a un museo recuperaba 30 dólares, que podía deducir de sus impuestos. Yo he visto este dibujo en Boston, donde hay toda una sala dedicada a falsificaciones. Hay falsos Utrillo, falsos Cézanne, falsos Renoir... Un fondo secreto que sólo se muestra a los alumnos aplicados.Yo ahora soy un asiduo de los juzgados de instrucción, que me llaman regularmente. Eso se debe a que a mi hermano, Jacques Villon, que es literalmente plagiado, lo llaman para que haga de experto. He de firmar déclaraciones que atestigüen que no se trata de obras de mi hermano.

LAS FALSIFICACIONES Y LA PUBLICIDAD.

-¿Entablaría procesos judiciales contra los falsificadores a los que se les ocurriera copiarlo?

-No haría nada. Tanto me da. Una falsificación es una forma de publicidad. A menos que esa falsificación sea tendenciosa. Incluso me resultaría divertido ir a ver la falsificación. Bueno, a decir verdad, tampoco me divertiría tanto. Para ver falsificaciones voy al Museo Metropolitano de Nueva York con mi amigo Robert Lebel, que me las enseña. Se tendrían que marcar las obras, poner etiquetas en las que dijese que la obra es falsa, o casi falsa o no del todo falsa... Con comentarios en los que figurase que el cuadro era un 50 por ciento falso, o un 25 por ciento o un 75 por ciento... Mostrarlo públicamente, entrar en el juego de las falsificaciones.

--¿Usted siempre ha estado interesado por el surrealismo?

-Es el único movimiento del siglo. El único que haya pretendido dar un aspecto técnico a la pintura, que haya querido quitarse de encima su aspecto visual -no digo retiniano, porque hablo demasiado de este concepto, en cada entrevista hablo de mi rechazo a la pintura retiniana que sólo se dirige al ojo... Los surrealistas buscaban librarse de este aspecto sensual y superficial, en el que a fin de cuentas han caído también. André Breton es a pesar de todos los pesares un hombre de la generación de 1920, no del todo liberado de las nociones de calidad, de composición o de belleza de la materia...

-Cuando se habla de dadá se cita siempre el binomio Duchamp-Picabia, ¿por qué?

-Otra característica de este siglo es que los artistas van por parejas: Picasso-Braque, Delaunay-Léger, y de la misma manera Picabia-Duchamp... Es un curioso matrimonio. Una especie de pederastia artística. Por parejas, se llega a un intercambio de ideas muy estimulante. Picabia era divertido. Era un iconoclasta por principios. Los aceptaba diez días, un mes, y los destruía para dar paso a una nueva exageración. Siempre acababa por reírse de sus principios... No gozó de mayor consideración debido a eso. Los pintores han de ser personas serias.

EL ARTISTA COMO ACTOR-Su vida se ve como una trayectoria muy definida. ¿Es esto así o se trata simplemente de una ilusión retrospectiva?

-Se trata de una ilusión. Nada es querido. Yo jamás había decidido ganarme la vida con la pintura. No se trata de una trayectoria ni de una virtud, ni de una obra de arte en sí misma. Si usted prefiere ponerlo así, la pintura nunca ha sido la niña de mis ojos. Hoy en día, pasa todo lo contrario: los pintores ganan mucho dinero y lo van amasando continuamente... No se lo reprocho. Tienen toda la razón pero no puedo impedir ponerlos en el mismo saco que al de los buenos hombres de negocios. La producción va por delante de todo, y producen tanto como pueden. Esto es lo que me inquieta. Y es que me tengo que inquietar, claro. Antes esto no pasaba. El artista no interesaba a nadie, los periódicos no hablaban de él para nada. Se seguía trabajando porque se tenían ganas. Hoy en día, se coloca al artista en un lugar de honor. Está a la diestra de la señora de la casa.




-Así que no le satisface esta promoción social del artista...


-Los pintores creen que la cosa va bien porque se han montado su propio “show”. No se dan cuenta de la trampa que se les tiende. Como le decía un día, hay montones de genios. En estos momentos, hay cincuenta, o cien. Lo importante es conseguir conservarlos, que no formen parte del gusto general. El público lo estropea todo. Hace creer al artista que ha llegado a la cumbre, después lo abandona, le rechaza todo.A pesar del escándalo y de la publicidad de Nu descendant l’escalier, si me hubiera muerto en 1912, nadie hablaría en absoluto de mí. Pero di nueva vida al cuadro con los “ready-made”, con Le Grand Verre. El éxito no es más que una llamarada, enseguida hace falta encontrar madera para alimentar este fuego.


-¿Cómo se hizo el Grand Verre, con tiralíneas o con compás?


-Había encontrado un truco: en vez de trazar una línea, cogía un hilo de plomo y lo estiraba por debajo. Eso hacía una línea. Para las redondas, también había puesto en práctica otro truco. Siempre iba guiado por la intención de desacreditar la idea de la mano.Para borrar la idea del original, que no existe ni en música ni en poesía, se venden muchos manuscritos, pero esto no es lo importante. Incluso en escultura: se trata de vaciados o de obras ejecutadas por estudiantes en prácticas y ni un milímetro del objeto pertenece al artista. En pintura nos hemos quedado en el culto al original. Es una aceptación de la idea de la distancia en el tiempo: como los sellos de correos, que sólo tienen valor porque han sido impresos en 1860 y se los ve desde 1966. Esto es lo único que les da valor. Hay una hipocresía en el hecho de poseer una obra de arte. Aquel que compra un Van Gogh lo hace para decir que tiene un Van Gogh. El valor de la obra está en el hecho de poseerla y no en su valía profunda. Como aquel que cree comprar un Holbein por su verdadero valor: pero es el bastidor, la tela o la madera lo que cuesta caro porque son de hace quinientos años.


LA RUEDA DE BICICLETA-¿Cuál es la interpretación que se le puede dar a la Roue de byciclette?


-Esta máquina no tenía otra intención que librarme de la apariencia de la obra de arte. Era una fantasía. Yo no la llamaba obra de arte, en absoluto. Quería acabar con las ganas de crear obras de arte. ¿Por qué razón las obras de arte han de ser estáticas? La cosa -la rueda de bicicleta- llegó antes que la idea. No hubo intención de hacer una montaña de esto y decir: “Yo he hecho esto y nunca nadie jamás lo había hecho antes que yo”.


-¿Y qué me dice del libro de geometría expuesto a la intemperie?


-Era una pura cuestión de humor. Simplemente se trataba de hacer humor, humor para denigrar la seriedad de un libro de principios.


-A partir del hecho de las numerosas notas acumuladas para el Grand Verre, hay la tendencia a pensar que todas sus obras, todos los “ready-made” son fruto de una larga elaboración.


-Los “ready-made” son una cosa completamente diferente al Grand Verre. Los hice sin intención o sin otra intención que la de librarme de los pensamientos. Cada “ready-made” es diferente. No se encuentra ninguna característica común en ninguno de los treinta o treinta y cinco “ready-made”, aparte de que están hechos a mano. No hay ninguna idea directriz. Quizás la indiferencia, la indiferencia en el gusto. Habría podido elegir veinte cosas al mismo tiempo, pero hubieran acabado pareciéndose. Y en absoluto quería que pasara eso. Naturalmente, la gente siempre acaba por encontrar parecidos. Es el precio del tiempo.


-Hay personas que consideran que, al autorizar la reproducción de sus “ready-made”, usted había renegado de su actitud heroica, de desprecio al comercio, en la cual usted se había hecho fuerte durante cuarenta años.


-¡Ah! ¿Se quejan, protestan? Deben decir: “Es despreciable, es una infamia, es una vergüenza...” Pensaban que yo les iba a permitir que me encerraran dentro de una categoría, dentro de un cliché. Pero mi espíritu no es así. ¿Qué no les gusta? Pues tanto me da. Hay que pasar de estas cosas

bkbono en "Hojas secas mojadas"


Hay veces que, hasta a los funambulistas más experimentados, se nos complica el día.

Tantos años pensando mal de él, creyendo que me espía mientras me ducho o me cepillo los dientes, y hoy me entero de que es un santo.

El poema debe ser una pedrada, dijo el poeta Irigoyen. Parece que sus palabras no cayeron en cristal roto.

Hoy he sabido con quién puedo contar. No hasta dos ni hasta tres. Benedetti sabe de lo que hablo. Y vosotros también.

Me aterran las fiestas de disfraces. En especial las bodas.

No me gusta el lila, el violeta, el morado, ni el rosa siquiera. Pero miro esos árboles, me acuerdo de Bonnard, y sonrío.

Todos esos escritores que enmarcaste para que acompañaran tus noches de insomnio, llevan abrigo. Y te das cuenta hoy, que has guardado la ropa de invierno.

He comprado una taza verde por si era una taza verde lo que me faltaba.

A fuerza de no esperar llegaron los días lentos.

Mi amor, no quiero montarte una escena pero, ¿podrías decirme cuándo dejamos de vestir de negro y por qué empezamos a vestir de verde?

Voy a lanzar esta media manzana al paraíso, por si queda alguien allí.

( bkbono escribe estas pequeñas “cositas” y las publica acompañadas de título y foto en su blog, “Hojas secas mojadas”. Ana Pérez Cañamares la recomendó y yo, de rebote, me he garantizado un gustito seco y mojado a diario, que falta me hacía. Córrase…… la voz.)

Samuel Beckett / Cascando


Cascando


1
por qué no meramente perder toda esperanza en
la ocasión de hacer
derramamiento de palabras

acaso no es mejor abortar que ser estéril

después de que te vas las horas pesan como el plomo
comienzan siempre a rastras demasiado pronto
los garfios desgarrando ciegamente el lecho del deseo
exhumando los huesos los antiguos amores
cuencas alguna vez llenas con ojos iguales a los tuyos
siempre es mejor acaso demasiado pronto que jamás
el oscuro deseo salpicando sus rostros
diciendo una vez más nunca flotó lo amado nueve días
ni nueve meses
ni nueve vidas

2
diciendo una vez más
si tu no me enseñas no aprenderé
diciendo una vez más hay una última
incluso de las últimas veces
últimas veces de rogar
últimas veces de amar
de saber no saber aparentar
una última incluso de las últimas veces de decir
si no me amas a mí yo ya no seré amado
si no te amo a ti ya no amaré

el batir de palabras rancias una vez más dentro del corazón
amor amor amor el golpeteo de ese antiguo émbolo
prensando el inmutable
suero de las palabras

una vez más muerto de miedo
de no amar
de amar pero no a ti
de ser amado pero no por ti
de saber no saber aparentar
aparentar

yo y todos los otros que te amen
si te aman

3
a menos que te amen


Samuel Beckett

miércoles, 23 de junio de 2010

Kafka no siente las piernas


En una noche, sin interrupciones, Kafka escribe “La condena”.
En su Diario, 25 de septiembre de 1912, lo narra con precisión extrema.


“Esta historia, “La condena”, la he escrito de un tirón, durante la noche del 22 al 23, entre las diez de la noche y las seis de la mañana. Casi no podía sacar de debajo del escritorio mis piernas, que se me habían quedado dormidas de estar tanto tiempo sentado. La terrible tensión y la alegría a medida que la historia iba desarrollándose delante de mí, a medida que me iba abriendo paso por sus aguas. Varias veces durante la noche he soportado mi propio peso sobre mis espaldas. Cómo puede uno atreverse a todo, cómo está preparado para todas, las más extrañas ocurrencias, un gran fuego en el que mueren y resucitan. Cómo empezó a azulear delante de la ventana. Pasó un carro. Dos hombres cruzaron el puente. La última vez que miré el reloj eran las dos. En el momento en que la criada atravesó por primera vez la entrada escribí la última frase. Apagar la lámpara, claridad del día. Ligeros dolores cardíacos. El cansancio que aparece a la mitad de la noche. Mi tembloroso entrar en el cuarto de mis hermanas. Lectura. Antes, desperezarme delante de la criada y decir: “He estado escribiendo hasta ahora.” El aspecto de la cama sin tocar, como si la hubiesen traído en ese momento.”

Le gustó especialmente la perfección del último párrafo:

“En aquel momento atravesaba el puente un tráfico realmente interminable.”

( “Una frase perfecta” le dirá años más tarde a Milena.)

martes, 22 de junio de 2010

De carta a Felice Bauer / Kafka



"Con frecuencia he pensado que la mejor forma de vida para mí consistiría en encerrarme en lo más hondo de una vasta cueva con una lámpara y todo lo necesario para escribir. Me traerían la comida y me la dejarían siempre lejos de donde yo estuviera instalado, detrás de la puerta más exterior de la cueva. Ir a buscarla, en camisón, a través de todas las bóvedas, sería mi único paseo. Acto seguido regresaría a mi mesa, comería lenta y concienzudamente, y enseguida me pondría de nuevo a escribir. ¡Lo que sería capaz de escribir entonces! ¡De qué profundidades lo sacaría! ¡Sin esfuerzo! Pues la concentración extrema no sabe lo que es el esfuerzo. Lo único que quizás no perseverase, y al primer fracaso, tal vez inevitable incluso en tales condiciones, no podría menos que hundirme en la más grande de las locuras: ¿qué dices a esto, mi amor?

¡No retrocedas ante el habitante de la cueva!"

F. Kafka

Susan Sontag / Diarios


)


El miedo a la vejez surge del reconocimiento de que no se está viviendo ahora la vida que se quisiera. Equivale en un sentido a insultar al presente.

Escribo para definirme; un acto de creación propia; parte del proceso de llegar a ser; en diálogo conmigo misma, con los escritores vivos y muertos que admiro, con los lectores ideales.

Sola, sola, sola. El muñeco del ventrílocuo sin el ventrílocuo. Tengo la mente agotada y el corazón dolido. ¿Dónde está la paz, el centro?
Quiero ser capaz de estar sola, de que me parezca reparador; no una mera espera. Hipólito dice bienaventurada la cabeza que se ocupa de algo más que de su propio descontento.
Sentimentalismo. La inercia de las emociones. No son ligeras, optimistas: soy sentimental. Me aferro a mis estados emocionales. O ¿son estos los que se aferran a mí? Arte = un modo de ponerse en contacto con la propia locura.

Mis faltas: —censurar a otros por mis propios vicios —convertir mis amistades en aventuras —pedir que el amor incluya (y excluya) todo. Cuando detecté envidia, me abstuve de criticar; no sea que mis motivaciones fueran impuras, y mi juicio poco menos que imparcial. Fui benevolente. Era maliciosa sólo sobre los desconocidos, la gente que me era indiferente. Parece noble. Pero, por lo tanto, rescaté a mis “superiores”, a aquellos que admiraba, de mi desagrado; de mi agresión. La crítica quedaba reservada sólo para los que estuvieran por “debajo” de mí, a quienes no respetaba… empleé mi poder crítico para confirmar el status quo.

El “deseo” intelectual es como el deseo sexual. 6,085 ejemplares se han vendido de Contra la interpretación 1,915 ejemplares quedan de la primera edición.

Otro texto clave: La deshumanización del arte de Ortega.

Cada época tiene un grupo de edad representativo, -el nuestro es la juventud-, el espíritu de la época es estar en la onda, ser deshumanizado, juguetón, sensación, apolítico.

Mi perspectiva no está refinada, es insensible: este es mi problema con la pintura. Otro proyecto: Webern, Boulez, Stockhausen. Comprar discos, leer, trabajar un poco. He sido muy perezosa. No conceder entrevistas hasta que no parezca tan clara + experta + directa como Lillian [Hellman] en The Paris Review
No se aprende de la experiencia; porque la sustancia de las cosas siempre está cambiando.

La única transformación que me interesa es la transformación absoluta; aunque sea minúscula. Quiero que el encuentro con una persona o una obra de arte cambie todo.
Mi mayor deleite de los últimos dos años ha provenido de la música popular (los Beatles, Dionne Warwick, las Supremes) + la música de Al Carmines [actor, compositor, director, reverendo]

En el próximo apt. tendré muchas plantas, agrupadas.

Un problema: la precariedad de mi escritura –es exigua, de una oración a otra– demasiado arquitectónica, discursiva.

Los textos son objetos. Quiero que afecten a los lectores; pero de todos los modos posibles.

Llego todas las noches a las 2:00 o 3:00. El NYTimes es mi amante.

Me gusta sentirme tonta. Así es como sé que hay algo más en el mundo que yo.

Susan Sontag

lunes, 21 de junio de 2010

Herta Müller


De mi madre oía desde niña frases como:


"El viento es más frío que la nieve",

o "una patata caliente es como una cama caliente",

o "la sed es peor que el hambre"

Herta Müller (Nitzkydorf, 1953, Rumanía, premio Nobel de Literatura 2009)

Arte Conceptual / Sol LeWitt



1.- Los artistas conceptuales son antes místicos que racionalistas. Arriban a conclusiones ajenas a la lógica.
2.- Los discernimientos racionales repiten juicios racionales.
3.- Los discernimientos irracionales conducen a una nueva experiencia.
4.- El arte formal es esencialmente racional.
5.- Los pensamientos irracionales deben seguirse de manera lógica y absoluta.
6.- Si el artista cambia de parecer durante la ejecución de una pieza, está comprometiendo el resultado y repitiendo soluciones anteriores.
7.- La voluntad del artista es secundaria al proceso que conduce de la idea a la realización. La voluntad del artista podría ser simplemente ego.
8.- Cuando alguien usa palabras como “pintura” o “escultura”, está connotando toda una tradición y, consecuentemente, acatándola. Lo cual establece límites para el artista, quien podría volverse reluctante a realizar un arte que trascienda dichos límites.
9.- “Concepto” e “idea” son nociones diferenciadas. La primera implica una dirección general, en tanto la segunda es su componente. Las ideas son aplicaciones de un concepto.
10.- Las ideas pueden ser obras de arte; se localizan en una cadena de procesos que puede eventualmente encontrar alguna forma. Todas las ideas no necesitan volverse físicas.
11.- Las ideas no necesariamente proceden en un orden lógico. Pueden lanzarlo a uno en direcciones inesperadas. Pero cada idea debe ser completada en la mente antes de que la próxima se forme.
12.- Por cada obra de arte que adquiere forma física, hay muchas variaciones que no lo hacen.
13.- Una obra de arte puede ser entendida como un conductor entre la mente del artista y la del espectador. Mas este conductor podría no llegar nunca al espectador. Podría, incluso, no dejar nunca la mente del artista.
14.- Las palabras que un artista dirige a otro pueden inducir una cadena de ideas si ambos comparten el mismo concepto.
15.- Dado que ninguna forma es intrínsecamente superior a otra, el artista puede usar cualquier forma: lo mismo un conjunto de palabras que la realidad física; da igual.
16.- Si se utilizan palabras, y éstas provienen de ideas acerca del arte, entonces dichas palabras son arte y no literatura; los números no son matemáticas.
17.- Todas las ideas son arte si el arte es lo que les concierne y se sitúan dentro de las convenciones del arte.
18.- Regularmente, uno entiende el arte del pasado aplicándole las convenciones del presente, pero malinterpretando lo que dicho arte fue para el pasado.
19.- Los cánones del arte son alterados por las obras de arte.
20.- El arte exitoso cambia nuestra comprensión del canon porque altera nuestra percepción.
21.- La percepción de ideas conduce a nuevas ideas.
22.- El artista no puede imaginar su arte; no puede percibirlo hasta haberlo completado.
23.- El artista puede errar en su percepción de una obra de arte (entenderla de manera distinta a quien la creó), pero aún así puede iniciar su propia cadena de pensamiento con base en esta malinterpretación.
24.- La percepción es subjetiva.
25.- El artista no necesariamente entiende su propio arte. Su percepción no es mejor ni peor que la de otros.
26.- Un artista puede percibir mejor el arte de otros que el suyo propio.
27.- El concepto de obra de arte puede implicar tanto la materia de la pieza como el proceso mediante el cual la pieza es producida.
28.- Una vez que la idea de la pieza se estableció en la mente del artista y la forma final se ha decidido, el proceso se realiza ciegamente. Hay muchos efectos secundarios que el artista no puede imaginar. Éstos pueden ser utilizados como ideas para nuevos trabajos.
29.- El proceso es mecánico y no hay que entrometerse con él. Debe seguir su curso.
30.- Hay muchos elementos involucrados en una obra de arte. Los más importantes son los más obvios.
31.- Si un artista usa la misma forma en un grupo de obras, pero cambia el material, uno puede asumir que el concepto del artista involucra el material.
32.- Las ideas banales no pueden ser rescatadas por una bella ejecución.
33.- Es difícil estropear una buena idea.
34.- Cuando un artista domina su oficio demasiado bien, produce un arte inofensivo.
35.- Estos aforismos hablan de arte, pero no son arte.

Sol LeWitte

Louise Bourgeois / La araña


El símbolo de su obra, una araña, una alegoría de la figura materna.

"La asocio a mi madre, porque la araña es un animal que se esconde en los ángulos y pone trampas. Los ángulos dan seguridad. Pero ella no caía nunca en la trampa, por el contrario, trataba de poner trampas a los otros".
Louise Bourgeois

Van Gogh




* Rechazado Van Gogh por su prima Etten, suplica que antes de irse le permitan contemplarla por última vez durante todo el tiempo que sea capaz de mantener su mano sobre la llama de una lámpara de petróleo.


* En diciembre de 1888, en Arlés, después de una discusión con Gauguin, Van Gogh se cortó una oreja, la puso en un paquete y se lo envió de regalo a una pupila de una casa de tolerancia.


* Un día de enero de 1889 con el pretexto de pintar un paisaje nocturno en Arlés, Van Gogh sale con el sombrero rodeado de bujías encendidas.


* El doctor Gachet no era psiquiatra sino médico. Practicaba la homeopatía y la electroterapia y además era pintor aficionado. En una de sus cartas a Theo, de mayo de 1890, Van Gogh dice: "Pienso que no se puede contar para nada con el doctor Gachet. Creo que está más enfermo que yo". En otra parte agrega: "Tengo la impresión de que es una persona razonable, aunque está tan desalentado por su oficio de médico rural como yo con mi pintura".

domingo, 20 de junio de 2010

Cervantes / El lector


“Leía incluso los papeles rotos que encontraba por la calle.”
(Cervantes)

George Perec / La prensa diaria...


“La prensa diaria habla de todo menos del día a día. La prensa me aburre, no me enseña nada; lo que cuenta no me concierne, no me interroga y ya no responde a las preguntas que formulo o que querría formular. Lo que realmente ocurre, lo que vivimos, lo demás, todo lo demás, ¿dónde está? Lo que ocurre cada día y vuelve cada día, lo trivial, lo cotidiano, lo evidente, lo común, lo ordinario, lo infraordinario, el ruido de fondo, lo habitual […]”


George Perec

Los dueños del blog / Alejandro Schmidt


Los dueños del blog


Leí en grandes o pequeños caracteres diversas advertencias, avisos, sugerencias en la blogsfera acerca de la propiedad, la pertinencia, posesión y sello, de los contenidos del blog en cuestión
que están defendidos
que están protegidos
que pena la ley
y que
muchísimo cuidado

bueno
a ver!!!
que estos señores
y unas cuanta señoras
han de creer
se han convencido
y más
están seguros
ciertos
de ser dueños
y lo que es peor guardianes (por que se puede ser propietario por alguna virtud del corazón, del alma y puede la criatura andar suelta sin más y ya
bien amada)
destino y destinatarios
de lo que se le ha ocurrido
colgar, poner, publicar y etc en sus blogs

esa cosa allí
en el misterio de la red
es SUYA (se entiende, para ellos)
y queda informado el lector (espectador, voyeur, flaneur, distraído, diletante…)
que a esa
cosa (hecha de imágenes, palabras, música, por ejemplo…)
no puede reproducirla
volverla suya
y darla nuevamente
de ningún modo
bajo ningún concepto.


Una de las consecuencias tristes de nuestra época
es este narcisismo
esta imagen del burro dorado
en el espejo humano
este creer en la
propiedad
la autoría
de aquello
que
(suponemos)
nace para todos y todos
y de cualquier manera

no sé
acaso esté más que equivocado
y haya que ensuciar
la cosa
con un precio o un nombre
y esencialmente
con esa fantasía
de haber creado
algo

en fin

me asombro queridos compañeros
cada vez

en lo que a mi respecta
roben
donen
suelten
hagan rodar


MAÑANA HAY MÁS, PARA MÍ, PARA TODOS, PARA EL AIRE.

Alejandro Schmidt
Del blog: Romanticismo y verdad

sábado, 19 de junio de 2010

Saramago / Citas


Si nos paramos a pensar en las pequeñas cosas, llegaremos a entender las grandes.

Ni las derrotas ni las victorias son definitivas. Eso les da una esperanza a los derrotados, y debería darles una lección de humildad a los victoriosos.

Empezar a leer fue para mí como entrar en un bosque por primera vez y encontrarme de pronto con todos los árboles, todas las flores, todos los pájaros. Cuando haces eso, lo que te deslumbra es el conjunto. No dices: me gusta este árbol más que los demás. No, cada libro en que yo entraba lo tomaba como algo único.

En esta época de conmemoraciones, planteo que, cuando descubrimos al otro, en ese mismo instante nos descubrimos a nosotros mismos, unas veces en lo mejor y otras en lo peor, cuando intentamos dominarlo. Si llegamos a una relación con el otro en que la condición principal sea respetar sus diferencias y no tratar de aplastarlas para hacerlo como uno, entonces aparecerá en nosotros lo positivo. Todos tienen derecho a un lugar en la Tierra, no hay motivo para que yo, por el hecho de ser blanco, católico, rubio, indio, negro, amarillo, sea superior. No podemos darnos el lujo de ignorar que el respeto humano es la primera condición de "convivialidad”.

La ética es la mujer más guapa del universo.

La razón no es enemiga de las ilusiones, de los sueños, de la esperanza, de todas esas cosas que tienen que ver con los sentimientos... Porque la razón no es algo frío, no es algo mecánico. La razón es lo que es, con todo lo que uno es de sentimientos, de deseos, de ilusiones, de todo eso.

El sentido común se convierte en el instrumento más revolucionario en este mundo de locos que es el de la violencia.

El problema está ahí: nos morimos, y entonces nos preguntamos ¿y qué? Me muero y ¿qué pasa después? Algunos de nosotros sabemos que no pasa nada y punto. Aquí acabó. Digo que la esencia humana es un intermedio entre la nada y la nada. La nada, porque antes de nacer, lo que había antes es la nada, después, también es la nada. Para nosotros, desde el punto de vista del ser, es la nada. Pero otros no piensan así, piensan que tiene que haber algo, algo que llaman Dios. Fuera de la cabeza humana no hay ni bien, ni mal, ni ideal, ni Dios. No hay nada. Todo lo que llevamos está dentro de nuestra cabeza.

Yo soy una persona pacífica, sin demagogia ni estrategia. Digo exactamente lo que pienso. Y lo hago en forma sencilla, sin retórica. La gente que se reúne para escucharme sabe que, con independencia de si coincide o no con lo que pienso, soy honesto, que no trato de captar ni de convencer a nadie. Parece que la honestidad no se usa mucho en los tiempos actuales. La gente tiene necesidad de que le hablen con honestidad.

Hay que reconocer que la literatura no transforma socialmente el mundo, que el mundo es el que va transformando, y no solo socialmente, a la literatura. Es ingenuo incluir la literatura entre los agentes de transformación social. Reconozcamos que las obras de los grandes creadores del pasado no parecen haber originado, en sentido pleno, ninguna transformación social efectiva, aun teniendo una fuerte influencia en comportamientos individuales y de generación. La humanidad sería hoy exactamente lo mismo que es aunque Goethe no hubiera nacido. La literatura es irresponsable, porque no se le puede imputar ni el bien ni el mal de la humanidad. Por el contrario, actúa como un reflejo más o menos inmediato del estado de las sociedades y de sus sucesivas transformaciones.

La literatura no es un compromiso. Nunca. El compromiso, si existe, será el de esa persona que es el escritor. La literatura no puede ser instrumentalizada. No se puede decir que sirva para esto o aquello. La literatura es lo que hace inevitablemente pensar. Es la palabra escrita, la que está en el libro, la que hace pensar. Y en este momento es la última en la escala de valores

Nada prometía un Premio Nobel. Quiero decir que nací en una familia de gente muy pobre, campesina y analfabeta, en una casa donde no había libros y en unas circunstancias económicas que no me habían permitido entrar en la universidad.

Después de muerto, el escritor será juzgado según aquello que hizo. Reivindiquemos, en cuanto está vivo, el derecho de juzgarlo por aquello que es.
Yo estoy comprometido hasta el final de mis días con la vida y me esfuerzo por transformar las cosas, y para ello no tengo más remedio que hacer lo que hago y decir lo que soy.

La memoria "sospechosa" / Manuel Rivas


MANUEL RIVAS 19/06/2010

Para alguna gente, en España, la palabra "memoria" se ha vuelto sospechosa. Dices "memoria" en un café y ves rostros que se giran torvos. Es asombroso que una palabra así viva en la atmósfera con un estigma. Sin embargo, en muchos medios alérgicos a la "memoria" se ha destacado con loable normalidad informativa que el premier conservador británico pide perdón a las víctimas y reconoce la verdad del Bloody Sunday, después del demoledor Informe Saville. La investigación desmonta la gran mentira de la versión oficial mantenida durante años. Lo ocurrido el 30 de enero de 1972 en Derry, en Irlanda del Norte, durante una manifestación por los derechos civiles, fue una matanza de inocentes y no un enfrentamiento. En la prensa española se han sugerido algunos paralelismos históricos, pero siempre referidos a otros países. A mí me retumban los tiros en los tímpanos.

Pocos días después de aquel Domingo Sangriento, el 10 de marzo de 1972, una manifestación de trabajadores fue baleada por la policía franquista en el entonces llamado Ferrol del Caudillo. Corría sangre por las calles de la ciudad natal del dictador. Murieron dos obreros. A uno le reventaron la cabeza. Al otro, el corazón. Y más de medio centenar quedaron con heridas muy graves, víctimas de los "disparos al aire", según las soeces informaciones gubernativas. Ningún manifestante iba armado. Iban a cuerpo descubierto, aquella mañana de plomo. Se manifestaban por sus derechos laborales y por las libertades de todos. No hubo ninguna investigación. No compareció ningún juez. Me equivoco. Decenas de víctimas fueron detenidas, sometidas a tormento, incluso estando heridas, y muchas condenadas a años de prisión. Éramos estudiantes de instituto. Fuimos a un funeral, con la iglesia cercada por furgones policiales. El sacerdote tuvo la valentía de decir los nombres de los muertos: Amador Rey y Daniel Niebla. Mis respetos por su decencia, señor David Cameron.

viernes, 18 de junio de 2010

Muere Saramago a los 87 años



* Así comenzó la intervención de Saramago en la entrega del Nobel:
"El hombre más sabio que conocí en toda mi vida no sabía leer ni escribir".

* "El mundo es tan bonito y yo tengo tanta pena de morir".

* La globalización es "un nuevo totalitarismo"

* Su cita preferida, la de La sagrada familia (la de Karl Marx):
"Si el hombre es formado por las circunstancias, entonces es necesario formar las circunstancias humanamente".
Las cosas de Saramago, decían los cínicos.

* El humor llega más tarde. En lo que escribía a los 23 años no había humor ninguno. El conocimiento propio, el conocimiento de los demás, ésa es la base del humor. El humor es una creación muy laboriosa.

* ¿Por qué ese 'blog'? Quizás es esa novedad de volver a empezar. Escribir sin ningún condicionamiento. Los medios te pagarían, claro está. Pero mira, ha ganado Obama, me felicito, y a continuación escribo un artículo en el que pido sin medias tintas el cierre de Guantánamo y el cese del bloqueo económico a Cuba. Y así, sobre lo que se me ocurre. En realidad, el sistema acaba por integrarte. En el fondo no eres más que una guinda en el pastel. Te toleran. Se ríen de ti. ¡Cosas de Saramago!

* “Yo nunca me resignaré. Cada vez me siento más como un comunista libertario. Hay tres preguntas que no podemos dejar de hacernos en la vida: ¿por qué?, ¿para qué?, ¿para quién?”

* También hay gente que antes decía: "Es bueno, pero es comunista". Y ahora dice: "Es comunista, pero es bueno".

* “No puedo imaginarme fuera del partido. Hace unos años, después de la revolución, Álvaro Cunhal (líder comunista portugués) tuvo que someterse a una grave operación y antes escribió unas cuantas cartas dirigidas a militantes del partido, cartas que podían ser entregadas a los destinatarios en el caso de que muriesen. No se murió entonces, las cartas han sido destruidas, pero yo sé que en la carta que me estaba destinada, Cunhal decía que estaba seguro de que yo no abandonaría el partido. Y tenía razón. Y la va a tener mientras yo viva.”

jueves, 17 de junio de 2010

Pessoa / Si muero pronto



Si muero pronto

Si muero pronto,
sin poder publicar ningún libro,
sin ver la cara que tienen mis versos en letras de molde,
ruego, si se afligen a causa de esto,
que no se aflijan.
Si ocurre, era lo justo.

Aunque nadie imprima mis versos,
si fueron bellos, tendrán hermosura.
Y si son bellos, serán publicados:
las raíces viven soterradas
pero las flores al aire libre y a la vista.
Así tiene que ser y nadie ha de impedirlo.
Si muero pronto, oigan esto:
no fui sino un niño que jugaba.
Fui idólatra como el sol y el agua,
una religión que sólo los hombres ignoran.
Fui feliz porque no pedía nada
ni nada busqué.
Y no encontré nada
salvo que la palabra explicación no explica nada.

Mi deseo fue estar al sol o bajo la lluvia.
Al sol cuando había sol,
cuando llovía bajo la lluvia
(y nunca de otro modo),
sentir calor y frío y viento
y no ir más lejos.

Quise una vez, pensé que me amarían.
No me quisieron.
La única razón del desamor:
así tenía que ser.

Me consolé en el sol y en la lluvia.

Me senté otra vez a la puerta de mi casa.
El campo, al fin de cuentas, no es tan verde
para los que son amados como para los que no lo son:
sentir es distraerse.

Del heterónimo Alberto Caeiro

F. Pessoa / Los heterónimos



“He creado en mí varias personalidades. Creo personalidades constantemente. Cada sueño mío es inmediatamente, en el momento de aparecer soñando, encarnado en otra persona, que pasa a soñarlo, y yo no. Para crear, me he destruido; tanto me he exteriorizado dentro de mí, que dentro de mí no existo sino exteriormente. Soy la escena viva por la que pasan varios actores representando varias piezas.”

los heterónimos.




[...] Esbocé unas cosas en verso irregular (no con el estilo de Alvaro de Campos, sino en un estilo de media regularidad), y abandoné el caso. Se me había esbozado, sin embargo, en una penumbra mal urdida, un vago retrato de la persona que estaba haciendo aquello. (Había nacido, sin que yo lo supiese, Ricardo Reis). Año y medio, o dos años después, me acordé un día de gastarle una broma a Sá-Carneiro -de inventar un poeta bucólico, de especie complicada, y presentarlo, ya no me acuerdo cómo, en alguna especie de realidad. Tardé unos días en elaborar al poeta pero nada conseguí. Un día en que finalmente había desistido -fue el 8 de marzo de 1914- me acerqué a una cómoda alta, y, tomando un papel, empecé a escribir, de pie, como escribo siempre que puedo. Y escribí treinta y tantos poemas de un tirón, en una especie de éxtasis cuya naturaleza no conseguiré definir. Fue el día triunfal de mi vida, y nunca podré tener otro así. Abrí con un título, El Guardador de Rebaños. Y lo que siguió fue la aparición de alguien en mí, a quien di de inmediato el nombre de Alberto Caeiro.

Perdóneme lo absurdo de la frase: había aparecido en mí mi maestro. Fue ésa la sensación inmediata que tuve. Y tanto es así que, escritos que estuvieron esos treinta y tantos poemas, inmediatamente cogí otro papel y escribí, de un tirón también, los seis poemas que constituyen la Lluvia Oblicua, de Fernando Pessoa. Inmediatamente y totalmente. Fue el regreso de Fernando Pessoa Alberto Caeiro a Fernando Pessoa él solo. O, mejor, fue la reacción de Fernando Pessoa contra su inexistencia como Alberto Caeiro. Aparecido Alberto Caeiro, traté enseguida de descubrirle -instintiva e inconscientemente- unos discípulos. Arranqué de su falso paganismo al Ricardo Reis latente, le descubrí el nombre, y lo ajusté a sí mismo, porque en esa ocasión ya lo veía.

Y, de repente, y en derivación opuesta a la de Ricardo Reis, me surgió impetuosamente un nuevo individuo. En chorro, y a máquina de escribir, sin interrupción ni correcciones, surgió la "Oda triunfal" de Alvaro de Campos -la Oda con ese nombre y el hombre con el nombre que tiene. Creé, entonces, una coterie inexistente. Fijé todo aquello en moldes de realidad. Gradué las influencias, conocí las amistades, oí, dentro de mí, las discusiones y las divergencias de criterios, y en todo ello me parece que fui yo, creador de todo, lo menos que allí hubo. Parece que todo ocurrió independientemente de mí. Y parece que así aún ocurre. Si algún día puedo publicar la discusión estética entre Ricardo Reis y Alvaro de Campos, verá cómo son diferentes, y cómo yo no soy nada en el asunto.

(Carta de Pessoa a Casais Monteiro, Lisboa 1935)


EL ORTÓNIMOFernando Pessoa

LOS HETERÓNIMOSAlberto Caeiro
Ricardo Reis
Álvaro de Campos


LOS SEMIHETERÓNIMOS
Pero Botelho
Antonio Mora
Fausto
Alexander Search
Bernardo Soares
Federico Reis
Barón de Teive
Vicente Guedes


LOS SEUDÓNIMOSRaphael Baldaya
A.A. Crosse
Thomas Crosse
Pantaleão
Chevalier de Pas
Charles Robert Anon
Maria Jose
Adolf Moscow
Jean Seul de Méluret

miércoles, 16 de junio de 2010

W.H.Auden / Sobre la poesía...


Sobre el sentido de la poesía

Me abstengo de expresar mi sentido de la poesía en público, más que nada por que este mundo es tan frágil y paradójico que uno puede llegar a ofender a otro de un modo inaudito por acercarse a una teoría estética o por defender un valor amado completamente ajeno a esa otra persona. Lo más increíble es ofender a alguien que ni siquiera ha cruzado dos palabras contigo por el sentido de un poema, o desilusionar a un lector porque descubre en tu biografía que sueles tomarte una copa de vino en el desayuno. Todo lo que sé de poesía (y de literatura, y de vida) lo he dicho en mis poemas. La mayor parte de mis verdades están precisamente en mis elaboradas mentiras.

Cuando escribo nunca miento. Sólo soy palabra, tiempo, espacio, pronombres, ritmo, donde yace y se expresa mi experiencia, mi yo, mi memoria y mi deseo, mi tradición… lo que todo cambia y siempre permanece, lo que soy, el rostro que busqué y el que encuentro en cada uno de mis momentos, el que se transforma pasado mañana sin perder mis rasgos, sin dejar de ser yo…
W.H. Auden

Idea Vilariño / Uno





Uno


Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.

No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.

Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.

No volveré a tocarte.

No te veré morir.

Idea Vilariño

martes, 15 de junio de 2010

Bloomsday



El primer Bloomsday
El 16 de junio de 1904 transcurre la acción de Ulises, la novela de James Joyce que revolucionó la literatura contemporánea. Hoy es una tradición anual recordar los avatares de su protagonista Leopold Bloom por las calles de Dublín, precisamente ese día.


Ulises, un fragmento del capítulo 6
“El señor Bloom admiró el opulento volumen del vigilante. Todos quieren estar en buenos términos con él. Un tipo decente, John O'Connell, de los buenos de verdad. Llaves: como el anuncio de Keyes: sin miedo de que nadie salga, sin controles de salida. Habeat corpus. Tengo que encargarme de ese anuncio después del funeral. ¿Escribí Ballsbridge en el sobre que usé para disimular cuando ella me descubrió escribiéndole a Marta? Espero que no esté tirado en la oficina de cartas extraviadas. Estaría mejor afeitado. Barba que ya sale gris. Esa es la primera señal cuando los pelos se vuelven grises y viene el malhumor. Hilos de plata entre el gris. Imagínate ser su mujer. Me pregunto cómo tiene el tino de declararse a una muchacha. Vamos, vivamos en el cementerio. Mostrarle eso. Podría emocionarla al principio. Cortejar la muerte… Sombras nocturnas rondando por aquí con todos los muertos desperezándose en los alrededores. Las sombras de las tumbas cuando los camposantos bostezan y Daniel O'Connell debe ser un descendiente supongo quién era quien solía decir decir que era un raro de raza gran católico igual como un gran gigante en la oscuridad. La luz mala. Emanaciones de las tumbas. Quiero mantener su mente fuera de esto, para poder pensar algo. Las mujeres especialmente son tan susceptibles. Uno les cuenta una historia de fantasmas en la cama para hacerlas dormir. ¿Viste un fantasma alguna vez? Bueno, yo sí. Era una noche de boca de lobo. El reloj estaba por dar las doce. Sin embargo besarían dadas las circunstancias adecuadas. Putas en tumbas turcas. Si uno las pesca de jóvenes, pueden aprender cualquier cosa. Uno podría llevarse una joven viuda por acá. A los hombres les gusta eso. Amor entre las tumbas. Romeo. Especias de placer. En el medio de la muerte estamos vivos. Ambos extremos se tocan. Tentando a los pobres muertos. El aroma de filetes a la plancha para los hambrientos royéndoles las entrañas. Ganas de vivificar gente. Molly queriéndolo hacer en la ventana. Igual tiene ocho hijos.

Ya ha visto una buena cantidad de gente ir bajo tierra en su momento, tirados a su alrededor campo tras campo. Camposantos. Más sitio si los entierran de pie. Sentados o de rodillas no se podría. ¿De pie? La cabeza podría asomar un día en algún terremoto con la mano señalando. El terreno debe estar como un panal: celdas alargadas. Y lo mantiene muy prolijo también: corta el pasto y los bordes. El intendente Gamble llama Monte Jerome a su jardín. Y lo es. Deben ser flores del sueño. Los cementerios chinos donde crecen tulipanes gigantes producen el mejor opio, me dijo Mastiansky. Los Jardines Botánicos están ahí mismo. Es la sangre que se hunde en la tierra la que da nueva vida. La misma idea esos judíos que dijeron haber matado al niño cristiano. Todo hombre su precio. El grueso cadáver bien preservado de un caballero, epicúreo, valiosísimo para huerta. Una ganga. Por la carcasa de William Wilkinson, auditor y contador, recientemente fallecido, tres libras, trece chelines con seis. Agradecido.

Me animo a decir que el suelo engordaría con el abono de cadáveres, huesos, carne, uñas, osarios. Horribles. Se vuelven verdes y rosas, se descomponen. Se pudren rápido en la húmeda tierra. Los flacos viejos son más duros. Luego como ceroso con aspecto de queso. Luego se empieza a poner negro, una melaza que se les rezuma. Luego se secan. Mariposas de la muerte. Claro que las células o lo que sean siguen viviendo. Van cambiando. Viven prácticamente para siempre. Nada para comer se comen ellas mismas.
Pero deben criar un infierno de gusanos. El suelo debe formar remolinos con ellos. Se le arremolina la cabeza a uno. Esas lindas chicas en la playa. El parece bastante contento con esto. Le da una sensación de poder ver a los demás ir bajo tierra primero. Me pregunto cuál es su mirada sobre la vida. Cuenta sus chistes, además: lo pone de lo más feliz. Aquel del boletín. Spurgeon se fue al cielo a las 4 AM esta mañana. Las 11 AM (hora de cerrar). No llegó todavía. Pedro. Los mismos muertos los tipos de alguna manera querrían oír algún chiste o las mujeres saber qué está de moda. Una pera jugosa, o un jugo de frutas para damas, caliente, fuerte y dulce. La humedad, afuera. Hay que reírse a veces así que mejor hacerlo así. Los sepultureros en Hamlet. Muestra el profundo conocimiento del corazón humano. No se anima a contar un chiste de muertos por dos años, al menos. De mortuis nil nisi prius. Primero hay que salir del duelo. Difícil imaginarse su funeral. Parece como un chiste. Leer el propio obituario dicen que uno vive más. Como que da nuevos ímpetus. Un nuevo contrato para vivir.”

lunes, 14 de junio de 2010

Dublinesca / Colectivo "Sepu"


Dublinesca / Editada por Enrique Vila-Matas.

Se iluminaron las farolas y de nuevo estalló la azarosa lluvia. Javier se hallaba junto a la ventana, como hipnotizado, fumando y mirando distraídamente la calle que, desde las alturas, se veía solitaria, tranquila y como adormilada. Sin ningún motivo especial –quizá el humo del cigarrillo- giró el cuello y miró a su derecha, a lo lejos, hacia el principio de la calle donde, si conoces, se pueden adivinar las columnatas del edificio de la casa de los Auster, a este lado del puente O’Connell. En el mismo instante, y como surgiendo de la bruma sobre lo real, apareció la desconocida. Se protegía de la lluvia con un paraguas decorado con minúsculos lunares, negro sobre blanco, y llevaba sin abotonar –ondeandose caprichosamente frente al viento- una gabardina gris.

La distancia y el paraguas se lo impedían, pero no necesitaba ver su rostro; sin duda era una mujer joven, sus vigorosos y decididos movimientos – sus pasos de baile- le impulsaron a imaginar que probablemente se dirigía a alguna cita importante, quizás prometedora. Sí, una vez más, a partir de “una” imagen Javier no pudo evitar su insensata tendencia a privilegiar, sobre otras opciones, la lectura literaria de cualquier incidente y asoció la gabardina y el viento con las enormes e inmaculadas bragas de Catherine Deneuve el día de su boda; la lluvia con Salinas (Asturias) y Dublín; los ágiles pasos de la desconocida –hacía este lado- con el salto de Cavalcanti; los camareros con Zamora; la mezquindad de los anticipos con Anagrama; el conglomerado de citas con “novela”; la nocilla con la manteca colorá, el salto inglés con el saqueo continental… ¿París no se acaba nunca?


Menos fugazmente de lo que le pareció a Javier, la desconocida alcanzó el ecuador de la calle, casi justo debajo de su ventana. Fue alertado en ese preciso momento por la recurrente percusión de los tacones sobre la acera mojada y regresó, por fin, de su ensoñación dublinesca. Aquí, en el continente, en la realidad de los bistecs, dónde la gente se apellida López, en el paraíso de los tópicos, seguía en escena la fina cortina de lluvia, los espejos de las nubes y el consabido temblor de las luces sobre el asfalto.

Javier observa, algo sorprendido, cómo la joven pausadamente reduce su velocidad y sus pasos se hacen cada vez más cortos hasta que llega a pararse; luego inclina hacia un lado el paraguas, levanta la vista y las gotas de lluvia se apresuran a cubrir su rostro de destellos plateados; brillan sus oscuros ojos y dirige la mirada –sí, no hay duda- justo hacia él, hacia su ventana.
- Soy yo, mírame, parece estar diciendo.
El rostro de Javier se ha quedado absolutamente exangüe, sus músculos, todos, se han ido progresivamente petrificando, su piel es ya mármol digitalizado; su voz es silencio, se siente como en un sarcófago, para su gusto demasiado angosto, en la Florencia de Dante.
-¿Eres tu Beatrice?
No puede ser -piensa Javier entre el temor y el deseo- esto no es Nueva York, no es Dublín, no es BCN. ¿Qué galaxia es ésta? ¿Dónde está la sangre? ¡¡Mi sangre!! ¿Es esto la meta-literatura? ¿Qué dice Google?
¡Dios mío! ¡En qué “Planeta” más zafio me has hecho renacer!
- Así que era esto…bien, bien, bien…
Ella, como si leyera su pensamiento, pero en realidad lo que ocurre es que interpreta su silencio como un rechazo, titubea durante unos instantes y finalmente, inconsolable pero menos, prosigue su camino. Avanza como una afilada navaja y el sonido de sus pasos claveteando por encima de la lluvia, languidece, se apaga lentamente, hasta enmudecer tras la esquina del ciber. El golpe ha sido certero. Todo se desmorona.


La lluvia arrecia. Hacia el puente cruza un caballo blanco envuelto en el sordo retumbo de sus cascos sobre el pavimento y tras él, una carroza fúnebre torpemente enjaezada con unos aparatosos crespones negros de indecoroso plástico y, para rematar el adefesio, el viejo logotipo “Gutemberg” serigrafiado en el portón trasero. Les siguen un reducido cortejo de “Planetarios” calígrafos y amanuenses; todos ellos adornados en su oreja derecha con un horrendo lápiz latino y la preceptiva servilleta blanca doblada sobre el antebrazo izquierdo. La lluvia cesa. Los vientos barren la calle y la ausencia y los destellos y los lunares, con innecesaria crueldad. Todos se han borrado. Y punto.
Javier, sufriendo las ya olvidadas consecuencias de la resaca, trata de soñar que todo lo ha soñado (exceptuando si acaso las peras de la mujer con cara de manzana).
“Mucho mejor, al final de todo, que las penas se pierdan y regrese el silencio. A fin de cuentas, es como has estado siempre. Solo.”
Hemos dejado de ser incondicionales pero, gracias D. Enrique, anota en su cuaderno.

Reseña editada por: Colectivo “Sepu”

Solo veo una gran mancha confusa... / EL OTRO


Solo veo una gran mancha confusa…


* Hay gente que sí encuentra trabajo. Alfredo Urdaci (el “compa” de Letizia) ejerce como Director de Comunicación del Grupo Hernando, Seseña, Toledo.
Sí, sí…¡el pocero!. Por su parte Esperanza Aguirre ha premiado a Joaquín Leguina los servicios prestados con un “puestecito” modestamente remunerado en su empresa, la Comunidad de Madrid.


* He visto en el Telediario a José María Fidalgo (ese acreditado líder obrero) sentado a la derecha de Rato, en la reunión de la dirección de Caja Madrid. Y yo que andaba preocupado por el futuro del aguerrido sindicalista.


* He leído: “Y, ya que de recaudar dinero se trata, ¿nadie les va a pedir a las 1.440 personas que controlan el 80% del PIB de España que contribuyan proporcionalmente al pago de la deuda? ¿Es verdad que, según ellos mismos han dicho, si se les ponen los medios suficientes, los inspectores fiscales pueden rescatar 100.000 millones de fraude en cuatro años? Me quedaría más tranquilo si alguien me contestase esas preguntas.” (Javier Cercas)


*Dicen que Felipe González está en la plantilla de una multinacional americana –en la que también trabajan varios ex ministros socialistas- para dar conferencias en cualquier parte del mundo. Le abonan los gastos y 40.000 eurillos por hora y media de intervención – lo mismo que a “Ansar”-.
El Sr. González en su última aparición pública en un acto socialista al lado de ZP ha dicho: “Cuando vienen mal dadas, militancia pura y dura.” La concurrencia le ovacionó.


* No he visto en el Telediario la reunión “discreta” del Club Bilderberg, no puedo informar de su contenido aunque sabiendo que ha asistido Juan Luis Cebrián es seguro que “El País”, “La SER” y “Canal+”, nos lo contarán todo...dentro de unos años.


* Ahora ya tengo otra buena excusa para darme a la bebida…

domingo, 13 de junio de 2010

La mayoría de los diplomáticos, traicionaron a la República.


Diplomáticos (pocos) contra Franco
A los pocos días de llegar a Londres como nuevo embajador en septiembre de 1936, Pablo de Azcárate coincidió en un banquete con su amigo lord Cecil of Chelwood, que le intentó presentar a Winston Churchill. "Al oír que se trataba del embajador de España, rojo de ira y sin estrechar la mano que yo instintivamente le tendía, Churchill declaró que no quería tener relación alguna conmigo y se alejó murmurando entre dientes: "Sangre, sangre...".
Este extracto de las memorias de Pablo de Azcárate, uno de los diplomáticos leales a la Segunda República, evidencia la soledad internacional del Gobierno español democrático al inicio de la Guerra Civil. Nunca Azcárate tuvo oportunidad de entrevistarse con los primeros ministros británicos (Stanley Baldwin y, desde mayo de 1937, Neville Chamberlain). Las guerras también se pierden en las alfombras.


Desde luego, explica el historiador Ángel Viñas, la República española fracasó en el campo de batalla y en las cancillerías. Entre otras razones porque la mayoría del cuerpo diplomático se pasó con todas sus (pacíficas) armas al bando de Franco. De los 400 miembros que pertenecían a la carrera, solo medio centenar siguió leal al Gobierno republicano. Una cifra que aún tiene otra merma, ya que de ella Viñas excluye a los 10 "traidores" que protagonizaron un doble juego, poniendo una vela a Dios y otra al diablo. Sirva el ejemplo del cónsul español en Estambul, que espió para el bando sublevado en un lugar estratégico: por el estrecho de Dardanelos surcaban los buques soviéticos cargados con armas para el ejército rojo. Los traidores, claro está, se incorporaron de inmediato a la nueva carrera diplomática al finalizar la guerra.


También en este campo la historia parecía dar un salto en el vacío, como si una parte del periodo transcurrido entre 1936 y 1939 se hubiese desvanecido. "Hasta ahora no había habido un estudio sistemático de los esfuerzos republicanos por romper el cerco internacional al que se vio sometida la República por parte de las democracias occidentales", expone el director de la obra.
La sublevación trastocó por completo la legación española en Francia. "Juan Francisco de Cárdenas, que inicialmente pareció respetar la legalidad republicana, paralizó cuanto pudo el pedido de armas hechas a [León] Blum", escribe Ricardo Miralles. Cárdenas, que cambió finalmente de bando, fue sustituido en la Embajada por Álvaro de Albornoz.


La República envió a Fernando de los Ríos a la Embajada de Washington con el objetivo de romper su neutralidad, cuestionada por muchos estadounidenses, incluida la primera dama Eleanor Roosevelt, que escribió en 1938: "La ley de neutralidad no nos ha hecho neutrales... no es en absoluto una ley de neutralidad, pero muy poca gente se da cuenta de ello". Cuenta Soledad Fox, que De los Ríos llegó a ser "una figura admirada y respetada", que logró el envío de unidades médicas (capitaneadas por el cirujano Edward Barsky) a la zona republicana. Se estrelló, sin embargo, al intentar deshacer el embargo sobre la venta de armas. El oficial, porque el clandestino florecía gracias a los envíos de la petrolera Texaco y General Motors a los sublevados.En el caso británico, Enrique Moradiellos, observa cierta bipolaridad: se conquista a la opinión pública y se fracasa ante el Gobierno. Una encuesta de 1938 realizada por el British Public Opinion revelaba que el 58% de la población simpatizaba con la causa republicana y solo un 8% se decantaba por Franco. Similar corriente de simpatía se dio en el ámbito artístico e intelectual: cinco autores (entre ellos Evelyn Waugh) apoyaron a Franco en una encuesta frente a 126 que defendían al bando republicano, entre ellos Samuel Beckett, Aldous Huxley, Arthur Koestler, Sylvia Pankhurst o Leonard Woolf. (Como indecisos se definieron Ezra Pound y T. S. Eliot).


Lo de la no intervención tiene su guasa. Entre los documentos localizados para este libro, Viñas ha recuperado en el archivo del Banco de España pruebas de lo que él define "puñalada trapera" del British Overseas Bank (BOB) al paralizar los pagos de nóminas y gastos de las embajadas españolas en el exterior, a pesar de la existencia de fondos en la cuenta del Gobierno. "En mi opinión, es imposible que un banco inglés se arriesgue a hacer algo así sin apoyo político", sostiene Viñas.

sábado, 12 de junio de 2010

Bhopal, vidas baratas


El País, Editorial - 12/06/2010
Casi veintiséis años después del peor desastre industrial de la historia, un tribunal indio ha consumado su burla de la justicia al condenar a penas simbólicas de cárcel y multas igualmente simbólicas a siete responsables locales de la planta de fertilizantes que la multinacional estadounidense Union Carbide tenía en Bhopal. Allí, en diciembre de 1984, una nube de 28 toneladas de gas pesticida exterminó a más de 20.000 personas y dejó centenares de miles de enfermos crónicos. (…)

viernes, 11 de junio de 2010

Primo Levi / Si esto es un hombre


Si esto es un hombre


Los que vivís seguros
En vuestras casas caldeadas
Los que os encontráis, al volver por la tarde,
La comida caliente y los rostros amigos:
Considerad si es un hombre
Quien trabaja en el fango
Quien no conoce la paz
Quien lucha por la mitad de un panecillo
Quien muere por un sí o por un no.
Considerad si es una mujer
Quien no tiene cabellos ni nombre
Ni fuerzas para recordarlo
Vacía la mirada y frío el regazo
Como una rana invernal.
Pensad que esto ha sucedido:
Os encomiendo estas palabras.
Grabadlas en vuestros corazones
Al estar en casa, al ir por la calle,
Al acostaros, al levantaros;
Repetídselas a vuestros hijos.
O que vuestra casa se derrumbe,
La enfermedad os imposibilite,
Vuestros descendientes os vuelvan el rostro.


Primo Levi, Si esto es un hombre, 1947

Incógnitas / Juan Gelman


Dos libros de Primo Levi –Si esto es un hombre (1947) y Los hundidos y los salvados (1986)– lo han convertido en referencia obligada de todo estudio sobre la Shoá. En efecto, en ellos relata su experiencia como prisionero en Auschwitz, adonde fuera deportado por los nazis en 1944 cuando él buscaba contacto con los partigiani. Tenía 28 de edad cuando se publicó el primero y quién sabe si hay otro escritor sobreviviente de los campos de la muerte que haya narrado lo inenarrable con tanta lucidez, economía de medios y agudeza sostenidas a lo largo de 40 años. Siempre se ha exaltado su visión del infierno concentracionario por exenta de insultos, lamentos y repeticiones del agravio, y vertida en un estilo analítico, meticuloso, clarificador, como guiado por la técnica brechtiana del distanciamiento.


Desconfiaba de quienes practican la profecía y de quienes levantan el dedo en posición de víctima. "No soy nada de eso", dijo alguna vez. Esta aparente objetividad es atribuida a su formación científica: Primo Levi era químico y en 1961 se desempeñaba en Turín como gerente general de una fábrica de pinturas, esmaltes y resinas sintéticas. Investigaba, sí, pero al ser humano, ese "centauro, laberinto de carne y de mente, de aliento divino y de polvo". Le gustaba sorprender conversaciones más que participar en ellas, "espiar por un agujerito más que observar panoramas vastos y solemnes... hacer girar entre mis dedos una sola pieza del mosaico más que mirar el mosaico entero". Es puro esquema considerarlo un mero sobreviviente del nazismo que testimonió con talento: su obra completa, publicada por Einaudi en 1998, muestra a un grande y diverso escritor. Es curioso que se trate de la misma empresa que rechazó el manuscrito de Si esto es un hombre. El libro apareció en una editorial pequeña y no tuvo mayor resonancia. Sólo un joven escritor de entonces lo elogió con entusiasmo. Se llamaba Italo Calvino. Cuando Einaudi lo reedita en 1958 se convierte en un éxito de proporciones y Primo Levi gana respeto como hombre de letras, aunque ciertos colegas lo califican de menor.


Pero su obra –poemas, relatos históricos y de ciencia ficción, ensayos, cuentos— desborda la etiqueta "crónica" que la acompañó mucho tiempo, es más contradictoria y menos sosegada de lo que se solía suponer. Por lo demás, revela la intensa labor de traducción de Primo Levi –Heine, Kafka, Lévi-Strauss, entre otros– y su empeño en la difusión de autores como Katzenelson, Poliakov y Bruck que padecieron la Shoá. (…)Primo Levi no fue sólo el cronista del Infierno moderno: también indagó los meandros del yo y del ser. En el prefacio de su libro más "infernal" –Si esto es un hombre– advierte que lo escribió a fin de "proporcionar documentos para un estudio desapasionado del alma humana".


Cuarenta años después la despasión se disipa en Los hundidos y los salvados: en vez de distancia y ausencia de odio, hay furia. "Nadie –dice– podrá jamás establecer con precisión cuántos del aparato nazi no podían no saber de las atrocidades espantosas que se estaban cometiendo; cuántos sabían algo, pero fingían ignorancia; cuántos tuvieron la posibilidad de saber todo, pero eligieron el camino más prudente de tener ojos y oídos (y sobre todo la boca) bien cerrados." Y por vez primera pasa del adjetivo "nazi" al gentilicio "alemán": "... la falta de difusión de la verdad sobre los campos de concentración es una de las mayores culpas colectivas del pueblo alemán, es la demostración más manifiesta de la cobardía a la que lo había reducido el terror hitleriano". Nunca se sabrá qué produjo esta implosión en Primo Levi. ¿Una rabia latente que se quita la máscara? ¿El deseo de saber que choca contra la imposibilidad de responderse preguntas terribles sobre la condición humana?


Juan Gelman

jueves, 10 de junio de 2010

Ezra Pound / Poemas


UN PACTO

Haré un pacto contigo, Walt Whitman-
Te he detestado ya bastante.
Vengo a ti como un niño crecido
Que ha tenido un papá testarudo;
Ya tengo edad de hacer amigos.
Fuiste tú el que cortaste la madera,
Ya es tiempo ahora de labrar.
Tenemos la misma savia y la misma raíz-
Haya comercio, pues, entre nosotros.

Ezra Pound

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LA BUHARDILLA

Vamos, compadezcamos a los que están mejor que
nosotros,
Vamos, amigo, recordemos
que los ricos tienen camareros y no
amigos.
Y nosotros tenemos amigos y no camareros.
Vamos, compadezcamos a los casados y a los no
casados.
La aurora entra con pasitos menudos
como una dorada Pavlova,
Y yo estoy junto a mi deseo.
Y la vida no tiene nada mejor.
Que esta hora de diáfana frescura,
la hora de despertarnos juntos.

Ezra Pound

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LA ISLA EN EL LAGO
Oh Dios, oh Venus, oh Mercurio, patrón de los ladrones,
Dame a su tiempo, te suplico, una tiendita de tabaco,
Con las brillantes cajitas
primorosamente apiladas en los estantes
Y el fragante andullo suelto
y la picadura,
Y el brillante Virginia
suelto en los vasos de vidrio,
y un par de balanzas no demasiado grasientas,
y las prostitutas entrando de pasada para una palabra
o dos,
Para una broma, y arreglarse el pelo un poquito.
Oh Dios, oh Venus, oh Mercurio, patrón de los ladrones,
Préstame una tiendita de tabaco,
O instálame en alguna profesión
Que no sea esta maldita profesión de escribir,
Donde uno necesita su cerebro todo el
tiempo.

Ezra Pound