miércoles, 19 de enero de 2011

Chatwin / Böttger


(Quien no ha ido alguna vez paseando con Miguel Gila por las callejuelas de Addis Abeba y se ha preguntado, ¿Qué hora será en Kuala Lumpur o, sin ir más lejos, quién inventaría (quizás) la porcelana?)



Johannes Böttger nace en 1682, en Schleiz, Turingia, y es hijo de un funcionario de la Casa de la Moneda. Después de pasar la infancia en el taller de su abuelo, que es orfebre, lo envían a trabajar como aprendiz a las órdenes de un boticario de Berlín llamado Zorn.
Estudia libros de alquimia: el beato Ramon Llull, Basilio Valentino, Paracelso y el Aphorismi Chemici de Van Helmont, donde las sustancias alquímicas figuran con los nombres de León Rubí, Cuervo Negro, Dragón Verde y Lirio Blanco.
Se convence de que el oro y la plata maduran en las entrañas de la tierra, a partir del arsénico rojo y blanco. Una noche, sus compañeros aprendices lo encuentran semiasfixiado por los vapores de arsénico, en el laboratorio de Zorn.
Entre los clientes de la farmacia se cuenta un monje mendicante griego, Lascaris, que tiene fama de poseer la Tintura Roja, o “León Rubí”, una pizca de la cual basta para transmutar el plomo en oro.
El monje se enamora del muchacho.
Böttger consigue una redoma de la tintura y ejecuta su primera transmutación “exitosa”, en los aposentos de un amigo estudiante. El segundo experimento “exitoso” se desarrolla en presencia de Zorn y otros testigos escépticos.
Las damas de Berlín encuentran irresistible al joven alquimista. Su reputación se expande: llega a oídos del rey Federico Guillermo el “Gran Amante”, quien obtiene una muestra de oro gracias a Frau Zorn…y dicta una orden de arresto contra Böttger.
Böttger huye a Wittenberg, que está subordinada a la corona de Augusto el Fuerte.
En noviembre de 1701, los reyes de Prusia y Sajonia realizan maniobras militares a lo largo de sus fronteras. ¿Cuál de estos soberanos indigentes se apoderará del fabricante de oro? Böttger es escoltado a Dresde por una guardia armada, como un físico nuclear fugitivo.
En la Jungfernbastei, una de las diversas prisiones donde se alojará durante los trece años siguientes, come en vajilla de plata, tiene un mono domesticado y se pone a trabajar, en un laboratorio secreto, en la búsqueda del “arcanum universale” o Piedra Filosofal.
Hacia 1706 el Tesoro de Sajonia ha agotado sus recursos como consecuencia de la guerra con Suecia y de las compras compulsivas de porcelana china hechas por el rey. Augusto, enfurecido por el fracaso de Böttger, amenaza con trasladarlo a otro laboratorio: la cámara de tortura.
Böttger conoce a Ehrenfried Walther, Graf von Tschirnhaus. Este químico sobresaliente, amigo de Leibniz, está próximo a descubrir el secreto de la porcelana “auténtica”, pero no logra diseñar un horno de cochura suficientemente caliente para fusionar la capa vitrificada y el cuerpo de la pieza. Reconoce el talento de Böttger y le pide su cooperación. El alquimista accede, para salvar el pellejo.
Böttger cuelga un cartel sobre la puerta de este taller: DIOS, NUESTRO CREADOR HA CONVERTIDO A UN FABRICANTE DE ORO EN ALFARERO.
En 1708 entrega a Augusto las primeras muestras de porcelana roja y, al año siguiente, de la blanca.
En 1710 se funda en Meissen la Fábrica Real de Porcelana de Sajonia, que empieza a trabajar en escala comercial. “Arcanum” –palabra que generalmente emplean los alquimistas- es el término oficial que designa la composición de la pasta. La fórmula es declarada secreto de Estado. Casi inmediatamente el asistente de Böttger traiciona el secreto…y lo vende a Viena.
En 1719 Böttger muere, víctima del alcohol, la depresión, el delirio y el envenenamiento químico.
Durante la inflación alemana de 1923, los bancos de Dresde emiten moneda de emergencia, en porcelana roja y blanca de “Böttger”.


Bruce Chatwin (Utz)

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