miércoles, 19 de enero de 2011

Otrerías


Llega un momento en la vida, del que casi nadie escapa, en el que caes en la cuenta de que es inútil esperar más: hay que empezar a aprender. En el siguiente paso y como corolario del que nadie escapa, enfrentarás la gran revelación trascendental, la devastadora epifanía: comprobarás de manera empíricamente brutal que no se aprende un carajo.


ELOTRO

5 comentarios:

  1. Llega un momento en la vida en que te das cuenta que esto no lleva a nada, que la bicicleta es estática, no avanza, y continuamos pedaleando sólo para mantenernos en forma.
    Lo bueno de las bicicletas estáticas es que teniendo el culo quieto quieto puedes tener los ojos muy abiertos, verlas pasar e ir escuchando Schubert.

    Salud
    Francesc Cornadó

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  2. No puedo aceptar bicicleta estática como puesto de trabajo. En el lado de "lo real" si dejas el culo quieto quieto, es decir que no pedaleas, entonces te caes y vienen tus queridos congéneres armados de hachas y te cortan y hacen leña porque eres un árbol caído y ellos tienen que calentarse mientras escuchan a Wagner antes de invadir Polonia que para eso existe.
    En cualquier caso a la vista está que NO SE APRENDE UN CARAJO.

    Un saludo.

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  3. No, Luis, la bicicleta estática no es un puesto de trabajo pues en ella no se produce nada, solo sirve para apoyar las posaderas y pedalear y pedalear sin llegar a ningun sitio. Está claro que no se aprende nada, las ves pasar.

    Salud

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  4. Estimado Francsec, podría hacerte una lista de unos cuantos miles de puestos de trabajo en los que “no se produce nada” pero con eso tampoco “aprenderíamos nada” y sin embargo sí nos podríamos ganar unos miles de enemigos. No me tomes al pie de la letra, solo quería enfatizar algo que al menos en mi caso resulta desolador; mi edad sobrepasa el medio siglo y sigo desde mi más tierna infancia, sí, yo también fui tierno, tropezando en la misma piedra todos los días, todas las semanas, todos los meses, todos los años y a todas horas. Y por muy pueril que pueda ser, no puedo echarle la culpa a la puñetera piedra.

    Un saludo

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  5. Joder! Leo tus comentarios y no sé, Luis.
    Ayer me leí el Spirou Diario de un ingenuo y aparte de todo lo que me gustó, me acordé de ti... y pensé que habías sido de alguna forma parte de un grupo de personas que hizo que mi infancia fuese más divertida, y que me enseñó cosas (dificilmente puede enseñar aquel que no haya aprendido).
    Ya sabemos que hay puestos de trabajo que no producen nada, sino más bien al contrario, y que la cosa está de pena (a mí en mayo se me acaba)... pero quiero pensar que se aprende. Si lo que has aprendido, y aquí cojo prestado lo vuestro, como por ejemplo, pedalear... te va a servir para echar a andar y moverte, o te vas a quedar aislado en una bicicleta estática es otra historia.
    Otro asunto es si a alguien le interesa lo que has aprendido o realmente no sólo les importa tres pitos que montes en bicicleta, sino que te arrollan a la mínima con sus vehículos sin dejarte espacio en la calzada. Eso sólo significa que tú no has aprendido lo mismo que ellos. Qué mal se me da esto de las metáforas. Mejor lo dejo.
    En fin...
    Un abrazo.

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