viernes, 18 de febrero de 2011

André Kertész





"Inventemos lo que inventemos, Kertész siempre fue el primero."

Henri Cartier-Bresson




André Kertész (Budapest, 1894 – Nueva York, 1985).

Los expertos coinciden en que Hungría fue uno de los focos más importantes de la fotografía del periodo de entreguerras, con artistas reconocidos a nivel mundial como André Kertész, László Moholy-Nagy, Brassaï y Robert Capa.






HUNGRÍA (1894- 1925)

Nacido en el seno de una familia judía de la Budapest austrohúngara, desde su infancia mostró un enorme interés por la fotografía, que aprendió de manera autodidacta. En 1912, tras terminar sus estudios de comercio, empieza a trabajar en la Bolsa de Budapest y con su primer sueldo compra una cámara Ica-Platten, con la que saca unas fotografías llenas de madurez y equilibrio. Un año después, abandona su empleo y se inicia en la apicultura, desarrollando su creatividad cerca de la naturaleza, hasta que en 1914 estalla la Primera Guerra Mundial y se alista como alférez voluntario. Cámara en mano retrata la vida cotidiana de los soldados, alejados del campo de batalla, y consigue imágenes sorprendentemente sutiles y alegres. Herido de gravedad en un brazo, es ingresado en un instituto de rehabilitación donde toma las primeras fotografías de formas torcidas y destellos reflejados en la superficie del agua (Nadador bajo el agua).
Aunque vende sus imágenes a diversas revistas y empresas de postales, al final de la guerra ha de volver a su puesto de funcionario pues no puede vivir sólo de su vocación.






FRANCIA (1925-1936)

En 1925 Kertész se establece en París como fotógrafo y cambia el nombre de Andor por André. Al principio se relaciona sólo con los círculos húngaros pues no habla bien el francés, pero pronto colaborará con figuras importantes de la época como Man Ray o Brassaï, que comienza a dedicarse a la fotografía por su influencia, y retrata a amigos como Piet Mondrian, Marc Chagall, Colette, Sergei Eisenstein o Magda Bröder, modelo de la Bailarina satírica. Respetado y totalmente integrado en la bohemia artística parisina, muchos jóvenes le piden su consejo o su opinión.
A comienzos de los años treinta su estilo evoluciona gracias a su nueva cámara Leica de 35 mm, muy manejable y discreta. En 1933 realiza, con la ayuda de dos espejos deformantes de circo, una de sus series más innovadoras, Distortion, para un encargo de la revista Le Sourire sobre el cuerpo femenino. Esta insólita solución visual, que “subraya lo extraño de la realidad, pero no lo falsifica”, representa un paso de gigante tanto en la obra del artista como en la historia de la fotografía. En esa época trabaja para diferentes revistas europeas como Vu, Sunday Times, Berliner Illustrierte Zeitung y Uhu, e introduce en París a un compatriota que será uno de los corresponsales de guerra más famosos del siglo XX, Robert Capa.






ESTADOS UNIDOS (1936–1985)


En 1936 la agencia Keystone le invita a Nueva York donde acaba instalándose junto a su esposa Erzsébet Sali, también fotógrafa, debido al inminente inicio de la II Guerra Mundial. Los primeros años son difíciles: es ciudadano de un país en guerra con Estados Unidos, en Keystone tiene que encerrarse en un estudio cuando le interesa más el trabajo de reportero gráfico, y su estilo independiente no encaja en las revistas de moda americanas. Pero la editorial Condé Nast lo encuentra interesante y comienza a colaborar para Look, Harper’s Bazaar y Vogue. En 1944 tanto él como su mujer obtienen la ciudadanía estadounidense.
La carrera de Kertész toma un nuevo impulso a partir de los años 50: se multiplican sus exposiciones y se dedican varios álbumes a su obra, entre ellos, André Kertész Photographer, escrito por John Szarkowski y publicado en 1964 por el MOMA. A partir de entonces se convierte en un fotógrafo consagrado mundialmente y una referencia para grandes nombres como Doisneau o Cartier-Bresson, quien llegó a decir «Todos estamos en deuda con Kertész».
En 1977 muere su mujer, lo que le sume en una gran depresión; se recluye en su casa y empieza la serie titulada From my window (1981) sobre los objetos que compartió con su mujer, cuyas habitaciones dejó intactas. Vivió el duelo de la única manera que sabía: disparando una fotografía detrás de otra, sacando con ellas los gritos que se ahogaban en su cuerpo. La sobrevivió casi una década, pero nada volvió a ser igual.

1 comentario:

  1. Jo! Estaba buscando fotos para posibles cabeceras en google imágenes y he pinchado en una que me ha traído aquí. Me ha hecho gracia.

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