martes, 15 de marzo de 2011

Beckmann, Heckel, Schmidt-Rottluff...

Tres respuestas a la encuesta sobre “El nuevo programa” (1914)


En mi opinión hay dos tendencias en el arte. La primera, que está momentáneamente de nuevo en el candelero, es el arte plano y decorativo, estilizado. La segunda es el arte de la profundidad espacial. El principio Bizancio, Giotto contra el principio Rembrandt, Tintoretto, Goya, Courbet y el primer Cézanne. El primero busca todo el efecto en la superficie; es, por tanto, abstracto y decorativo; el segundo, con la forma espacial y plástica, intenta aproximarse inmediatamente a la vida. Ahora bien, la plástica y la función espacial en la pintura no necesitan desde hace tiempo un efecto naturalista. Les importa la fuerza de la representación y el estilo personal.
Rembrant, Goya y el joven Cézanne han logrado efectos plásticos eminentes sin caer en lo más mínimo en el peligro naturalista.
Realmente es penoso tener que subrayar esto. Sin embargo, a través de la moda actual del carácter plano muchos han llegado a condenar “a priori” un cuadro como naturalista, porque no está pintado de un modo plano, fino y decorativo. Con ello no deseo negar en absoluto a la pintura decorativa su legitimación artística a la existencia. Únicamente opino que en toda la comprobación francesa de Cézanne no hay nadie que justifique el principio de la superficie, que surgió de la torpeza genial del Cézanne tardío, del candor sagrado de Giotto, de las culturas religiosas comunes de los egipcios y de los bizantinos. Por lo que a mí se refiere, sigo con toda mi alma la pintura espacial e intento encontrar en ella mi estilo, que, en oposición al arte externamente decorativo de la naturaleza y del alma de las cosas. Se muy bien que muchas de mis sensaciones han existido ya. También conozco lo que siento nuevamente de mi época y de su espíritu. No quiero ni puedo definir esto. Brota de mis cuadros.

Max Beckmann





No puedo corresponder a su invitación a escribir algo. Pues pienso que la formulación de un nuevo programa es cosa de académicos y, mejor aún, de los descendientes, que trabajan teórica y científicamente, no creando. La fuente de la fuerza artística es tanto lo desconocido como lo indeseado. La crítica al cuadro terminado sólo me es posible de un modo sentimental.

Erick Heckel



No conozco ningún “nuevo programa artístico”. Tampoco sé en absoluto qué podría ser esto. Si se pudiera hablar de algo así como mi “programa artístico”, en mi opinión sería primitivo y eternamente lo mismo. Sólo que el arte se manifiesta constantemente en nuevas formas y se dan permanentemente nuevas personalidades –creo que nunca se puede cambiar su esencia-. Es posible que me engañe. Pero de mí sé que no tengo programa alguno, sólo el ansia inexplicable de captar lo que veo y siento y de encontrar para ello la expresión más pura. Sólo sé que hay cosas a las que puedo aproximarme a través de los medios del arte, pero no de un modo mental o por la palabra. En la intimidad y privadamente opino, incluso, que no es posible “decir” nada sobre arte. En el mejor de los casos, todo lo dicho no es más que un eufemismo, una poetización –sí-, y el poetizar lo dejo a los elegidos.

Karl Schmidt-Rottluff

2 comentarios:

  1. A tenor de la opinión de Max Beckmann y en lo que se refiere al arte plano, el que no tiene profundidad, ahora le llaman 2D en contraposición al 3D, quiero añadir que al arte de la superficie deberíamos añadir el románico. Respecto al románico tengo mis prevenciones, pues a mi entender carece de "Kunstwollen", carece de voluntad de arte, es una representación simbólica con una única finalidad, asustar a los feligreses con los males del más allá; es cierto que tuvo también un caracter de información en un momento en que no se tenía acceso a la escritura, pero esta información era en sí misma represiva y con los colorines del Pantocrator y las representaciones de los martiriológicos se dominó a una población sumida en la miseria.

    Salud
    Francesc Cornadó

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  2. Francesc, aun estando básicamente de acuerdo con lo que planteas, pienso que la postura de Beckmann estaba muy condicionada “por el contexto”. En las dos primeras décadas del siglo XX se sucedieron vertiginosamente los movimientos vanguardistas y cada uno de ellos trataba de hacerse “sitio” a costa del otro, la eterna lucha de lo nuevo que nace y lo viejo que se resiste a morir. Y curiosamente unos años después, tanto la pintura como los aguafuertes de Beckmann se acercaron claramente “al arte plano”, aunque no necesariamente a su vertiente decorativa. Incluso hay un dato curioso, Beckmann coloca a un lado a Giotto y a otro a Courbet. Y resulta que Giotto fue uno de los principales referentes de Courbet. Que a su vez, y sobre todo en los rostros de las jóvenes influyó en Balthus, que no era precisamente ni plano ni decorativo. En fin que el asunto cuanto más escarbas más complejo se vuelve. Y más interesante, creo.

    Un saludo

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