jueves, 31 de marzo de 2011

Carver



UN PASEO

Fui a dar un paseo por la vía del tren.
La seguí durante un rato
y me salí en el cementerio del pueblo.
Allí descansa un hombre entre
sus dos esposas. Emily van der Zee,
Esposa y Madre Amantísima,
está a la derecha de John van der Zee.
Mary, la segunda señora van der Zee,
Amantísima Esposa también, a su izquierda.
Primero se fue Emily, luego Mary.
Al cabo de unos años, el propio John van der Zee.
Once hijos nacieron  de esas uniones.
También estarán muertos a estas alturas.
Éste es un lugar silencioso. Un lugar tan bueno como
cualquier otro para descansar del paseo, sentarme y
pensar en mi propia muerte, que se acerca.
Pero no lo entiendo, no lo entiendo.
Todo lo que sé de esta vida llena de sudor y delicadezas,
de la mía y de los demás,
es que dentro de poco me levantaré
y dejaré este lugar tan insólito
que ofrece amparo a los muertos. Este cementerio.
Me iré. Andando primero sobre un raíl
y luego sobre el otro.

Raymond Carver

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