miércoles, 2 de marzo de 2011

Miguel Sánchez-Ostiz


Me encantaban también los inventarios de Robinson Crusoe, parecían poemas, son auténticos poemas de la supervivencia, de la vida mejor. Los inventarios, sobre todo si son imaginarios, son una manera de inventar el mundo. De hecho estos años, en mi guarida, me he venido sintiendo una especie de Robinson que fuera metiendo en su isla los pecios rescatados del barco, de su barco hundido para siempre en la costa de una isla lejana donde empezar de una vez por todas una vida verdadera, hacia la isla de Juan Fernández o la de Robinson o la de Más Adentro. Hay islas en el Pacífico, en el Pacífico de papel quiero decir, que nos resultan por completo afortunadas…Robinson confeccionando su inventario. Yo también aquí con el mío. Los dos a salvo. Cada cual en su particular naufragio.


Miguel Sánchez-Ostiz (No existe tal lugar)

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