miércoles, 16 de marzo de 2011

Miguel Sánchez-Ostiz



Desde hace poco más o menos un año visito casi a diario el blog “Vivir de buena gana” del escritor Miguel Sánchez-Ostiz (ver mi lista de blogs). Nunca había leído nada de él. Su nombre me sonaba porque durante veinte años fui adicto al periódico “El País” y allí leí alguna reseña de sus libros acompañada de alguna foto donde aparecía un tío joven, con una barba muy tupida, un bigote que le tapaba los labios y unos ojos que te miraban sonriendo; contra la imagen habitual de los escritores, seria, trascendente, expresando en su cuidada pose una intensa vida interior, parecía un tipo alegre y bonachón (Más tarde, leyéndole, he podido confirmar que además tiene un gran espíritu crítico y de rebeldía y su buena dosis de mala leche indispensable para resistir entre tanto “hideputa”.) He vuelto a ver esta foto, en la solapa de un libro, hace un par de meses cuando, casualmente, en la “Cuesta de Moyano” encontré su novela “No existe tal lugar” de la que he publicado algo en el blog y que me ha parecido, con impagables momentos de descojone, una gran novela (el tío Fabián ya es parte de mi disco duro) y un prometedor comienzo para adentrarme en su obra.
Siguiendo con las casualidades que últimamente marcan mi biografía, hace unas semanas, Miguel reseñó un libro, en edición francesa, de un tal Michel Onfray. En un comentario en su blog le pregunté si el tal Onfray, tenía algo publicado en español. Amablemente me indicó varios títulos y editoriales. Y me hice con un par de libros de Michel. Hoy publico unos párrafos de “Política del rebelde” y, siguiendo con los encuentros casuales, tropiezo, hace quince minutos, en un blog de un poeta con el video que acompaña esta nota.
Afortunadas casualidades que, casualmente, quería compartir con vosotros.

ELOTRO

2 comentarios:

  1. Luís, de Onfray he leído Tratado de Ateología y Teoría del cuerpo enamorado y te puedo asegurar que son dos perlas de superficie abrasiva, muy buenos.
    Salud
    Francesc Cornadó

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  2. Francesc, por mi parte estoy terminando “Política del rebelde” y me espera en la mesilla el “Tratado de Ateología”. Para mí ha sido todo un descubrimiento, un afortunado y gozoso descubrimiento ya que Onfray posee una prosa extraordinaria en la que da gusto zambullirse y además cargada de una riqueza de argumentos que apabullan y te sirven de acicate para “ampliar” los fundamentos de las ideas o conceptos que tienes como propios o eso crees. En cualquier caso un buen conglomerado de razones para la “resistencia y la insumisión”.

    Un saludo

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