viernes, 25 de marzo de 2011

Otrerías



El museo Thyssen-Bornemisza y la Fundación Caja Madrid, (Tita & Rato) siguen montando exposiciones en comandita. Para hacer negocio (el precio de las entradas, los catálogos y las “chuminás” de recuerdo excluyen al 90% de las personas que vivan “sólo” de la nómina) y de camino satisfacer el inducido hambre “cultureta” y esa curiosa “afición global” de formar interminables colas compuestas mayoritariamente por turistas y nativos desocupados (yo) pero que no renuncian a hacer acto de presencia en cualquier evento promocionado como cultural o casi.
La que nos ocupa la han titulado “Heroínas” y han montado “una ilegible rebujina” que no hay por donde cogerla: cuadros (y alguna escultura) realizados heroicamente por “ellas” por un lado o bien heroicamente protagonizados por “ellas” por otro.



Un paréntesis por asociación. Hablemos de “Heroínas anónimas”. Resulta que una mitad de la exposición, la de Caja Madrid, se realiza en la llamada Casa de las Alhajas, antiguo Monte de Piedad. “El Monte” era (y sigue siendo y lo que te rondaré morena) ese entrañable lugar donde se acudía (en mi familia de forma habitual durante décadas) a empeñar cualquier objeto de valor que te pudiera salvar (momentáneamente) de algún acuciante desahucio, corte de servicio o amenaza similar. Siempre eran las mujeres (al menos en mi familia), auténticas “heroínas” de la administración de la miseria en el día a día, las que solían peregrinar con el atillo de miserables abalorios al “milagroso Monte” (primero fue en Sevilla y luego en Madrid) en pos de conseguir un respiro que alargara temporalmente “el cómodo plazo” (oximorion) del desastre anunciado.

Casualmente hoy mismo ojeando el magnífico (Lula dixit y yo comparto) cómic de Altarriba y Kim titulado “El arte de volar” he visto que incluía unas viñetas que trataban el mismo asunto en plena Guerra Civil. Y también lo recuerdo en “Rufufú” la gran peli neorrealista de Mario Monicelli



Las “heroínas” de las clases bajas “casi” no están representadas (a pesar de la competencia, a perogrulladas no me gana nadie) en la exposición. Y cuando lo están, “son más falsas que el-alma-un-jua” que decía mi abuela acordándose del Iscariote. Hay tres cuadros de supuestas campesinas, segadoras, espigadoras, “hijas de la tierra” las llaman, en un estilo burdamente copiado del gran Millet, con rostros, cuerpos y poses más propios de delicadas, y no tan delicadas, modelos de pasarela que de trabajadoras del campo, “ese sitio donde los pollos pasean vivos y tienen plumas” (la excepción una tormenta de colores que insinúan a una campesina pintada por el inconfundible maestro Camille Pissarro). La aguadora de Goya no pasa de ser un simple boceto (y cualquier día nos dicen que no es de Goya, que es de un tal Taller).



Abundan las heroínas mitológicas y literarias, amazonas, mártires, guerreras…todas ellas de “almanaque” por mucho que nos quieran vender heroísmo donde sólo hay complacencia y sumisión, cuando no “floreros”, salvo, claro está, raras excepciones.
El autorretrato de Artemisia Gentileschi, por ejemplo. No así el de Sofonisba Anguissola, es mi opinión ¿vale? De Frida Kahlo sólo hay un cuadro, magnífico, como casi todos los suyos. Muy interesante el autorretrato de Lee Krasner. Un prodigioso, como siempre, Rembrandt. La extraordinaria “Santa Catalina” de Caravaggio. La heroína (sic) de “Habitación de hotel” de Hopper. Una perturbadora escultura de Rodin, Las jóvenes espartanas…de Degas, “Muchacha leyendo” de Henning, la foto de Marina Abramovich, un delicado Richter (ver cartelón de la fachada), una soberbia foto de una tal Anni Leppälä… y mucha morralla, incluido un Rubens del que no me creo siquiera que Pedro Pablo trazara el boceto.





Lo que indigna “del espectáculo” de este tipo de “expo” es cómo desnaturalizan y retuercen las cosas, la pintura, la escultura, la fotografía, los estilos, los contenidos, la cronología, la historia y sus contextos, para que una vez “desenchufados” de su estricto valor histórico-artístico, encajen, después de manipularlos añadiéndoles sus propios colorantes y saborizantes, en los estrechos límites del “gusto del consumidor global”. Productos culturales de ínfimo nivel (entiéndaseme) pero de máxima rentabilidad económica e ideológica.

(No querría cebarme con el tema, pero la inauguración se hizo coincidir, casualmente, con “el día de la mujer trabajadora” y, ante las cámaras de televisión, no había más que ver las lujosas joyas y pieles (en sus dos acepciones), no sólo en el “plástico” cuerpo de Tita -el embeleso de Bolaño con la ex de Tarzán no lo puedo compartir-, para concluir que no sólo han extirpado las clases sociales sino que tampoco quedan ya “mujeres trabajadoras” aunque sí heroínas vestidas de Channel. El mismo día, el FC Barcelona decretó que en su palco, ese señalado día –tampoco hay que exagerar-, sólo tomaran asiento las homenajeadas “mujeres trabajadoras”, y no les quiero ni contar del tipo de ganado que aposentó sus nalgas en los asientos vips. En fin que el año que viene habrá otro ocho de marzo y “ellas” seguirán igual de trabajadoras y quizás sumaran otro pequeño retoque en el pellejo de la sisa, que les tira un poco cuando se...).


Sin embargo, (otra asociación que se me viene a la cabeza) ya que hablamos de heroínas podemos ver cómo los chulescos señoritos fascistones del Partido Popular “tratan” a las heroínas de la “inexistente” clase trabajadora cuando no hay cámaras de televisión grabando:
La presidenta de la Asociación 11-M Afectados del Terrorismo, Pilar Manjón, declaró: "Cuando entramos en la reunión a pedir que se realizara el monumento en la estación de El Pozo, se nos contestó que si veníamos por otro 'monumentito' para el 11-M, que cualquier día iban a tener que hacer uno para las putas de la Montera", aseguró que se trataba de palabras textuales de Manuel Cobo (Vicealcalde de Madrid, Partido Popular).
En resumen y en lo que se refiere a este modelito de “eventos” empiezo a creer que cada día es más verdad aquello que le leí a no se quién en no sé dónde: “No basta mirar, si quieres ver, tienes que saber.”

Puede ser que por eso nos prefieren ignorantes y desmemoriados. Para mí que la pereza (también) trabaja para ellos.

Que por qué relaciono estas chorradas, lo ignoro.

ELOTRO

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