lunes, 21 de marzo de 2011

Otrerías

He leído que en la zona capitalista de la China comunista existe “un” centro de trabajo de “una” empresa en la que trabajan medio millón de personas o quinientas mil, como gusten (ya sé que hay gente con una mente prodigiosa capaz de imaginar o visualizar cosas portentosas, pero hostias, esta empresa es como 500 polígonos industriales de los que yo conozco). Las cosas chinas son así, no lo pueden remediar, a lo grande pero sin alardes; tanto en la zona “capi” como en la zona “comu” no se andan con miserias, si éstas son pequeñas. Es todo con muchos ceros, ¿será por esclavos baratos? Estos empleados chinos, lo sé de buena tinta china, no sólo no tienen derechos sindicales sino que tampoco los quieren, como si fueran miembros de la “Obra” o de la secta “El Corte Inglés”. Por eso en la zona “capi” son ya la segunda potencia del mundo mundial. Esta empresa, Una, Grande y Liberal, se dedica a producir en exclusiva para la empresa norteamericana Apple, la de la manzanita pecaminosamente mordida. La del chistecito de Forrest Gamp, la del Mac, el iPhone, iPod y el iPad…



Pues hasta aquí todo bien y salvando la chinesca desmesura de las cifras, todo normal. Pero resulta que sin venir a cuento los currelas chinitos y chinitas empiezan a suicidarse, ya sé que esto no es noticia, pero resulta que lo hacen en cantidades desacostumbradas incluso para China y con un crecimiento exponencial que ríete tú de la fortuna de Amancio Ortega. No les preocupan las bajas físicas, ni a los jefes chinos ni a los amos yankis, porque banquillo tienen de sobra pero los puñeteros suicidas les están jodiendo la productividad y eso toda la vida se ha llamado sabotaje, y ah! eso no hay sistema económico que lo pueda consentir. Un chapucero estudio exhaustivo realizado por prestigiosos expertos bien pagados y alimentados por Apple y el glorioso Partido Comunista Chino ha descartado que existan razones de índole económica, “capi” o “comu”, que justifiquen esta fea práctica de los saboteadores.

Dónde vamos a llegar si los obreros y obreras se suicidan en la flor de su vida laboral y con contrato vigente. Las autoridades multinacionales se han visto obligadas a tomar medidas drásticas: A partir de ahora en todos los contratos figurará una cláusula en letra grande (digamos cuerpo 18 y negrita) en la que el esclavo abajo firmante se compromete a NO suicidarse durante la vigencia del mismo bajo ningún concepto ni coartada. Problema resuelto. Fin.



Si esto, (los avatares de la producción industrial de la tecnología más moderna y avanzada en el corazón del país con la cultura más antigua del planeta) lo escribe cualquiera que sepa escribir, sin duda lo hubiera contado infinitamente mejor, más claro, más nítido, más bonito, ( y le habría dado un toque borgi/ano, vilamati/ano o marías/ano, ano, ano, ano…) pero como la “chata” realidad (para mí que ésta “chati” supera con creces la imaginación de Jorge Luis y lo Mágico de Gabriel) no es “materia adecuada” para la carrera hacia el marquesado…lo tecleo yo que no tengo nada mejor que hacer y lo firma “el otro”.

A lo que íbamos, el caso es que estas chorraditas se me vienen a la perola, vamos que las asocio, cuando leo esto en una entrevista a nuestro artista más internacional, más fotografiado, más guay, más mítico, más conocido, más cotizado, más moderno y más de todo:
Miquel Barceló: Yo acabo de viajar por el Himalaya con un iPad lleno de libros. Emite su propia luz, es perfecto en lugares donde no hay electricidad.
Que por qué relaciono estas chorradas, lo ignoro.

ELOTRO

1 comentario:

  1. No lo ignoras. Y como poco más tengo que decir que si esto es así, pues vamos... Nada. Un saludo.

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