jueves, 14 de abril de 2016

1931 / 2016 ¡Salud y República!





APUNTES

¡Qué difícil es
cuando todo baja
no bajar también!

Empleo a veces las palabras fuera de su recio sentido, a conciencia de mi error.
Las aliteraciones de que mis versos están llenos son inconscientes; no responden al trivial propósito de producir un efecto musical, que sería, por lo demás, en mi caso, siempre negativo. Pero no he querido nunca corregirlas, pues donde hay aliteraciones suele haber también riqueza de imágenes. Sólo recomiendo no leer nunca mis versos en alta voz. No están hechos para recitarlos, sino para que las palabras creen representaciones.




En mis libros suelen ir las composiciones en su primera forma, y las composiciones corregidas están, a veces, publicadas antes en periódicos o revistas.
Sólo inconsecuencias y errores superficiales pueden corregirse.
Lo esencial en arte es siempre incorregible.
Un defecto no es un descuido, sino una limitación.
La mayor tortura a que se me puede someter es la de escuchar mis versos recitados por otro.
Hay dos maneras de corregir: una es borrar; otra, hacer de nuevo. (…)

Antonio Machado  (Los complementarios)






LOS TRABAJOS Y LOS DÍAS


Por equivocación

Dos pobres que comían en la venta de un camino de España fueron muertos a tiros por la Guardia Civil. Fue un error, un tanto irreparable, que hasta las personas de orden lamentaron. Pero los muertos no han debido quedar muy satisfechos de la memoria de los vivos; porque esta noche –noche de luna clara- llamaron a la puerta de mi casa. Y a otras muchas debieron de llamar antes. Tal vez no se les oyó. De otro modo, ¿Cómo hubieran ellos pensado en despertar a un pobre modernista del año tres? El caso es que los dos muertos –fantasmas, si queréis- subieron a mi cuarto y allí pude verlos de cerca.Eran dos figuras, un tanto rígidas, que parecían arrancadas a un lienzo de ciego romancero. Se inclinaron. Acaso pretendían excusarse por lo intempestivo de la hora. “Oh, no –les dije-; toda hora es buena para recibiros; porque sé a lo que venís. Vosotros queréis un poco de piedad para vuestra memoria”. Ellos movieron la cabeza de derecha a izquierda. “¿No? Entonces es que tenéis hijos y queréis que esa piedad sea para ellos”. Ambas cabezas espectrales quedaron inclinadas, oblicuas. Era como si quisieran decir: “Sí…pero tampoco es eso”. Yo comencé a inquientarme, porque el diálogo iba a ser imposible. “Entonces –añadí- vosotros deseáis algo más…Por ejemplo: justicia”. Mis dos fantasmas movieron la cabeza de arriba a bajo. “Mucho pedís –les dije- o quizá demasiado poco; porque la justicia es, en España, un simple lema de ironía”. Tomé la pluma y les escribí esta copla:

Dice el burgués: Al pobre,
la caridad, y gracias.
¿Justicia? No; justicias,
para guardar mi casa.

Y añadí: “Tomad, hijos míos, y que os publiquen eso en los papeles”.


Antonio Machado  (Los complementarios)



NOTAS INACTUALES, A LA MANERA DE JUAN DE MAIRENA

(…)

II

Nada os importe –decía Juan de Mairena- ser inactuales, ni decir lo que vosotros pensáis que debió decirse hace veinte años; porque eso será, acaso, lo que puede decirse dentro de otros veinte. Y si aspiráis a la originalidad, huid de los novedosos, de los noveleros y de los arbitristas de toda laya. De cada diez novedades que pretenden descubrirnos, nueve son tonterías. La décima y última, que no es una necedad, resulta a última hora que tampoco es nueva.

III

Quien avanza hacia atrás, huye hacia delante. Que las espantadas de los reaccionarios no nos cojan desprevenidos, dijo Juan de Mairena hace ya muchos años.

Antonio Machado (Los complementarios)






PARA EL CONGRESO DE LA PAZ

Con sumo gusto hubiera acudido a París para dar testimonio de presencia en el grupo de escritores españoles antifascistas, si mi salud, harto quebrantada, lo hubiera consentido. Mis compatriotas saben muy bien que apenas puedo moverme de casa, y ellos lo haran constar entre vosotros. (…)


Y ahora unas palabras sobre el tema concreto que a todos nos ocupa: En verdad, un español que habita hoy en Barcelona, no hace mucho dejó oír su airada protesta contra los bombardeos aéreos de las ciudades abiertas. Puede pensarse de él (¿y cómo no?) que clama en defensa de su propio techo amenazado, de la seguridad de los suyos y aun de su propia persona. ¿Quién, en su caso, no lo haría? Hay más. Los mismos hombres que perpetran estos crímenes abominables tienen también sus casas (en Roma o en Berlín o en Salamanca) como nosotros hoy en Barcelona, en Madrid o en Valencia; tienen, acaso, sus padres (un padre y una madre para cada uno de ellos), sus mujeres, sus hijos, sus hermanos; y sería un hiperbólico abuso de la retórica si afirmásemos que habrían de permanecer insensibles si (a salvo sus personas) presenciaran el exterminio de los suyos con las mismas bombas que ellos están arrojando sobre los nuestros. Es casi seguro que, en este caso, su repulsa no sería mucho menos airada que la nuestra. Esto quiere decir (conviene mirar a la verdad cara a cara) algo que, no por seguirse de premisas perfectamente lógicas, es menos monstruoso; se puede ser “lo que se llama” un buen padre, un buen hijo, un buen esposo, y hasta un excelente vecino, y realizar las faenas más abominables, esos viles asesinatos de niños, enfermos, mujeres y ancianos, los crímenes de lesa humanidad que la guerra palia y la llamada guerra “totalitaria” pretende cohonestar. (…)



Se muy bien lo que digo, aunque acaso no acierte a expresarlo con entera justeza. Una enorme oleada de cinismo o, si os place, mejor, de “realismo”, nos arrastra a todos. (…)
Perdonad que me haya apartado tanto del tema concreto que me propuse tratar: las bombas criminales sobre las ciudades abiertas. Porque escribo a la luz de una vela, en plena alarma, y son estas mismas aborrecibles bombas que están cayendo sobre nuestros techos las que me inspiran estas reflexiones.

Antonio Machado  (La Vanguardia, 23 de julio de 1938)




ATALAYA

(…)

IV

Asusta pensar hasta qué punto pueden los hombres propugnar la paz y trabajar para la guerra futura, defender el orden social establecido y contribuir a su más implacable subversión; aterra pensar cuánta es la fe de la política europea en la retórica mala, en la virtud de las palabras horras de todo contenido, como parapetos defensivos contra las realidades futuras, como banderas para alistar incautos, o como armas arrojadizas con que achocar al adversario.

Antonio Machado  (La Vanguardia, 9 de agosto de 1938)

2 comentarios:

  1. 14 DE ABRIL

    salud y república
    Francesc Cornadó

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  2. Hola Luis:

    Sí, salut, República y socialismo, es decir socialización de los medios de producción, poder y cultura, como para retomar aquello que pudo haber sido y no fue.

    Muy buena entrada, xaval,

    nos seguimos leyendo.

    unabrazo

    hugo

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